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Mazurca, polka y jamaquello ¡Qué Ritmo!

Un recorrido por los ritmos y sones segovianos, sus orígenes, mezclas e influencias extranjeras, que identifican la música vernácula jinotegana La mazurka segoviana, es una de las danzas que mejor suceso ha tenido en la ciudad de Jinotega. La recepción de esta danza, incluso en la capital fue objeto —en los últimos años— de gran […]

  • Un recorrido por los ritmos y sones segovianos, sus orígenes, mezclas e influencias extranjeras, que identifican la música vernácula jinotegana

La mazurka segoviana, es una de las danzas que mejor suceso ha tenido en la ciudad de Jinotega. La recepción de esta danza, incluso en la capital fue objeto —en los últimos años— de gran acogida, no precisamente por la radiodifusión, sino, por las agrupaciones de danza folclórica que han incidido en la difusión y estudio de ésta, igual en la zona del Pacífico y Atlántico, rescatando así, elementos valiosos de contenido ritual, códigos mágicos y estéticos. En los lugares visitados, observamos que los formatos de tocadores son dos: en Tomatoya y Sarawaska predominan los cuartetos con filarmónicos ejecutantes de guitarra, vihuela, guitarrón y acordeón o concertina, formatos del norte.

En el Horno predominan: guitarra, mandolina y mico (el mico es un violín artesanal que utiliza cuerdas de acero de guitarra con un arco más corto que el de los violines convencionales), formato característico del sur de Jinotega. Mencionamos esto porque, la misma mazurka ejecutada por uno de estos formatos suena distinta al otro y no sólo por razones tímbricas, sino porque la ejecución del formato de Tomatoya y Sarawaska está más influenciado por la técnica acordeonística del mariachi mexicano y nos parece que en el Horno y sus alrededores, la mazurka es más etérea y lírica.

La influencia de La Perra Renca, obra que ha tenido difusión nacional e internacional es, dentro de la música popular vernácula jinotegana, una obra clásica. Ha influido en composiciones más recientes. Escuchamos mazurkas que no se apartan de este canon; existen sin embargo, obras que se apartan de la tonalidad, utilizan procedimientos modulantes y se dan transformaciones en el desarrollo de lo que podríamos llamar el centro o segundo momento de la obra. La mazurka, de origen polaco es de ritmo ternario, también traída por austriacos e italianos. En Europa, diríamos que nace esta música folclórica el 22 de febrero de 1810, ya que es la fecha de nacimiento del genial Fryderik Chopin, quien la elevó a niveles de música culta, para virtuosos pianistas; él mismo, asombró a Europa a los 19 años, como el mejor pianista de este periodo llamado Romanticismo, el cual él encarnó hasta nivel de mito. Así, por poner un ejemplo, su OP. 06 No. 3 (1830) Mazurka en Mi mayor para piano igual que sus otras, no tiene que ver nada con nuestra mazurka segoviana, exceptuando por su compás ternario y rítmicamente, de corchea con puntillo y semicorchea, y dos corcheas en el segundo y tercer tiempo. Su célula rítmica característica, está inserta en un compás ternario en la mazurka y el rasgueo en la guitarra, es corchea con puntillo y una semicorchea en el tiempo fuerte, en el segundo y tercer tiempo tiene dos corcheas por tiempo.

Según Joaquín Zamacois -musicólogo español- la mazurka es una evolución de la polonesa, con la sustitución de los pasos andados por los saltados. En Jinotega se denominaba como mazurkas, piezas cuya melodía y armonía correspondía más bien al vals. Propiamente, el rasgueo en la guitarra y el diseño melódico que observa la característica rítmica que la define es de data reciente (1952). El compositor Oscar Emilio Gutiérrez Navarrete (1936-1994) graba en el año 1958 La Perra Renca obra que puede considerarse como la forma canónica de la mazurka jinotegana, según el musicólogo nicaragüense don Salvador Cardenal.

Elementos formales de la mazurka

Ritmo: Preponderante

Melodía: Sigue la célula rítmica característica y con motivos muy definidos de períodos cortos.

Repetición: Cíclico en tónica y Dominante, con una ligera variación en subdominante.

Armonía: No tiene carácter protagónico.

Patrón Rítmico melodía: semicorchea con puntillo y semicorchea en el primer tiempo, en los dos restantes dos corcheas por tiempo.

La Polka Segoviana

Como muchos saben, la polka es una danza checoslovaca, que se originó en la región de Bohemia en la primera mitad del siglo XIX, danzarinamente es de punta y talón, “clarinetes calientes”, por ejemplo, no tiene mucho que ver con nuestra polka segoviana, a no ser por su característica más importante que es la de usar un compás binario. Vino a América alrededor de 1830 y esta voz eslava que llamamos polka, la escribimos con K en vez de C: polka. No vino a Jinotega hasta principios del siglo XX, a través de la inmigración alemana. Con menos profusión en ejecuciones instrumentales y menos aún en su número, se divide en dos partes: El motivo se expone y desarrolla temáticamente en una tonalidad en modalidad mayor casi siempre, sin modular, la tónica se transforma en Dominante y el tema termina de desarrollarse en la Subdominante de la tonalidad inicial la cual contiene esencialmente el diseño del motivo inicial, se mueve a Subdominante y Dominante para regresar a una segunda exposición sin ninguna variante, la misma melodía con la misma armonía en la tonalidad inicial, repitiendo exactamente la primera parte, terminando con el acorde inicial de Tónica. Ejemplo: A-E-A (Tonalidad de La Mayor) A-D-A (Cambio de Función) D-G-D (Nueva Tonalidad G, variaciones del tema inicial) D-A-D-E (Modulación para regresar a A) A-E-A (Reexposición del tema)

Elementos formales de la polka

Ritmo: Binario. Parte integrante de la melodía, aunque no existen fragmentos exclusivamente rítmicos, es preponderante sobre la melodía.

Melodía: Preponderan los diseños melódicos en cuanto a la repetición.

Repetición: La misma melodía tiene igual armonía, suele, trasladarse a la Dominante como Tónica para volver a la tonalidad inicial.

Armonía: Como soporte percutido y de llenado.

Patrón rítmico melodía: El motivo está en una frase de cuatro a seis compases, a partir de esto se observan las variaciones del tema, las cuales continúan aún en el cambio de tonalidad, después de la reexposición del tema Patrón rítmico: silencio de corchea y dos corcheas en el tiempo débil Patrón repetitivo: A-B-A, ACABA, A-B-A,etc.

El Jamaquello

El jamaquello (jamaqueo) es otra cosa. Necesariamente tendremos que hablar del Zortziko, danza de la musicología vasca que se tocaba y bailaba también en la región sur oriental de Francia. Es algo más que una simple conjetura el pretender que los inmigrantes alemanes la trajeran a Jinotega, la cual, rítmicamente se asimiló con el nombre de Jamaquello. Ahora bien, está claro que el problema del Zortziko está planteado por musicólogos de renombre desde el siglo XVIII y comienzos del XIX.

La elasticidad para los bailadores de un aire particular de cinco por ocho y sin ejecución tamborilera es un debate que llega hasta el siglo XX, entonces hombres como: Juan Ignacio de Iztveta, Juan Antonio de Moguel, Serafín Baroja y su epigrama La Respuesta de Magdalena y otros aspectos como el concepto de compás, ¿De dónde debe escribirse un aire o compás particular que interpretan los vascos con el nombre Zortziko? ¿De dónde surge el compás de cinco por ocho? Usos estandarizados por las costumbres, solo nos parece de este documento la Nº 11 (ver cita 11).

Y toda esa apasionante teoría, aparece en el último Zortziko de José Ignacio Ansorena Minet, publicado en julio de 2003, en el Nº 195 de Txistulari, 8 años después, corroborando mi tesis: Interpretación del proceso de extinción -de las formas expresivas danzario-musicales de la comarca Los Chagüites y los Valles de Tomatoya y Sarawaska; Depto. de Jinotega, Nicaragua. 1980 – 1995, investigación cualitativa, de caso, de acción participativa y defendida a nivel de tesis en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

El Jamaquello tiene un compás de cinco por cuatro, pero esto no debe interpretarse como un compás de amalgama; este ritmo es en sí una unidad y no una suma mecánica de un binario más un ternario, ni un juego caprichoso de la rítmica como tal. Su ejecución es fluida y su ámbito es de una tonalidad, el tema se reexpone dos veces en dos frases largas de cuatro compases equivalentes a veinte tiempos en Tónica y Subdominante: una breve ampliación del tema con algunas variantes en Subdominantes para regresar Tónica, es de los tres ritmos en cuestión, el que menos dificultad técnica exige en su ejecución es el elemento formal Repetición, tiene un carácter cíclico.

Excepcionalmente se escucha una coda en un acorde extraño a estos acordes y el aire se modifica, tornándose más lento (ralentando) para avisar a los bailadores que los filarmónicos se aprestan a concluir la ejecución y esto, a pesar de que muchos temas son conocidos, la duración de los mismos puede acortarse o aumentarse en función del clima o ambiente que los bailadores y participantes del chojín transmiten a los músicos.

Si es el caso que a media ejecución quieren bailar otra pieza musical, éstos (los músicos) no paran súbitamente de tocar la nota de otra melodía más lenta o más alegre es ejecutada sin mucha dificultad y dilación. No es, sin embargo, el jamaquello lo logrado en términos de concepto con sus materiales (rítmicos, melódicos y temporales) como la mazurka o la polka, conceptos perfectamente redondeados.

El jamaquello es, según Seferino López Herrera, director de Los Soñadores de Sarawaska “Lo que se está haciendo y no termina”.

Elementos formales del jamaquello

Ritmo: Es preponderante. Comparte con la melodía el flujo sonoro, enfatizado por el acento melódico en el primer tiempo y el tercero. El segundo es semi fuerte y los dos finales, débiles

Melodía: El acento genera el ritmo de acompañamiento, pero es más libre, con abundancia de diseños poco relacionados con el tema.

Repetición: La melodía puede variar por Transportación y por Transformación. Es peculiar A-B-A-B-A-C. Todas tienen coda.

Armonía: No es el elemento protagónico, más bien es elemento de llenado, en particular cuando no se ejecuta con acordeón.

Patrón rítmico melodía: El motivo se desarrolla en no más cinco tiempos, la frase se desarrolla hasta quince, a veces el tema está expuesto en los primeros doce tiempos.

Célula rítmica: cuatro corcheas o tres si el arranque es anacrúsico, le suceden corchea con puntillo y cuatro semicorcheas que pueden ser simples o corcheas con dos semicorcheas por tiempo.

Patrón rítmico armonía: sigue los acentos en el primer y tercer tiempo.

Patrón repetitivo: A-B-A-B-A-C

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