Celebraciones íntimas

No celebro mi cumpleaños, 20, 30, 50 ó 70 celebro así, haber visto el sol todos los días y haber visto muchas lunas en sus faces diferentes. Celebro un vaso de agua al acostarme y otro vaso del agua al levantarme como he aplaudido un vaso de bon vino. Celebro a una esposa y compañera […]

No celebro mi cumpleaños, 20, 30, 50 ó 70

celebro así, haber visto el sol todos los días

y haber visto muchas lunas en sus faces diferentes.

Celebro un vaso de agua al acostarme

y otro vaso del agua al levantarme

como he aplaudido un vaso de bon vino.

Celebro a una esposa y compañera

que distribuye y comparte el pan de cada día,

cuida su jardín, lo riega, poda, abona

únicamente para satisfacer su ahelo de belleza.

Celebro la lectura de mis autores favoritos

y los extraordinarios versículos de la Biblia

y más las oraciones simples que analizo en las madrugadas.

Amistades muy pocas

contadas con los dedos de la mano

pero cumplo e intercambio los saludos:

“Buenos días, señor.” “¿Cómo se encuentra?”

y también contesto las llamadas por teléfono.

He tenido amigas

y más que amigas

y las recuerdo con cariño y respeto.

Cada una merece una rosa y hoy cumplo el compromiso.

Soy frugal en las comidas

pero pruebo con deleite el sabor de las frutas tropicales:

piña, níspero, mango, aguacate

son más gratas que un beso a medio día

Me baño en las aguas y nadar de vez en cuando

constituye a que el cuerpo cumpla sus sagrados ritos.

Siempre tengo una hoja de papel en blanco

sobre mi escritorio

y mi lápiz de grafito

y escribo notas y apuntes

pero las que por descuido no las hago

lo archivan en su memoria

los arcángeles y serafines

que se mantienen a mi diestra.

La Prensa Literaria

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