Cartas al Director

Cartas al Director Guerra “El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad”. Democratización Pareciera que está reviviendo la historia de las dictaduras totalitarias de orientación fascista y nazi en Italia y Alemania, respectivamente, las que ocurrieron en el período entre las dos guerras mundiales. […]

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Guerra

“El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad”.

Democratización

Pareciera que está reviviendo la historia de las dictaduras totalitarias de orientación fascista y nazi en Italia y Alemania, respectivamente, las que ocurrieron en el período entre las dos guerras mundiales. En ambos casos, silenciaron a los intelectuales que criticaban las aberraciones políticas y nacionalizaron los medios de comunicación. “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado”, era la consigna de ambos regímenes. Los enemigos de antes eran los comunistas y los judíos y los sospechosos de serlo.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, digno discípulo de Hitler, Mussolini, Stalin y Fidel Castro, ha hecho una amalgama de los procedimientos totalitarios de todos ellos para perpetuarse en el poder. Por eso disfraza todos sus atropellos contra la libertad de expresión y de información como una medida de democratización de los medios de comunicación social, los que según él están en manos de la oligarquía. De un momento a otro, Daniel Ortega hará lo mismo.

Ricardo Zamora Valencia

Acoso a Montealegre

En días pasados observé en un canal de televisión a unos señores con grabadoras en manos, en el aeropuerto de Managua, acosando al diputado Eduardo Montealegre. Actos como ese jamás serán de mi aprobación. La actitud vergonzosa de estos señores y la ventaja por pertenecer a medios oficiales y estar en la zona restringida del aeropuerto, en donde se encontraba el diputado Montealegre, no puede ser de “periodistas serios y responsables”, ni tampoco puede llamarse a eso “periodismo”.

Si en vez del diputado Montealegre hubiera sido Ricardo Mayorga el acosado, ¿se imaginan lo que hubiera sucedido? ¿Y si el acosado hubiese sido el presidente Daniel Ortega?

Miguel Altamirano

“Venaderos”

Siempre he visto y escuchado los pro-

gramas del señor Jaime Arellano, antes en televisión y ahora, por obra y gracia de la dictadura, en Radio 15 de Septiembre y Radio Corporación. A veces no lo escucho en La 15, ya sea porque la radio no está en el aire o por otro motivo. Debo reconocer la valentía de Arellano. En Nicaragua necesitamos unos 20 como él.

Hace muchos años, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal decretó la “ley del hielo” al dictador de turno. Nunca mencionaba su nombre, solamente decía “el titular del Ejecutivo”.

Ahora pienso que es lamentable y penoso que incluso periodistas que supuestamente no simpatizan con el actual dictador, no sólo mencionan su nombre a cada instante sino que le llaman “comandante”. ¿Comandante de qué?

Recuerdo que en aquellos tiempos habían unos periodistas a los que llamaban “venaderos”, porque recibían dinero por debajo de la mesa. Eso lo hacían ciertas personas que querían destacarse o ser famosos a toda costa, y por eso pagaban un precio. También había un abogado que pagaba para hacerse famoso, aunque no fuera buen abogado. Aquí entraban los “venaderos”.

Presumo que hoy día está sucediendo lo mismo. Veo en los noticieros de televisión que siempre están “entrevistando” a los mismos personajes, los que obviamente ya tienen preparado lo que van a expresar, y por eso son elocuentes ante las cámaras, con gran facilidad de palabra, excelentes oradores; y eso les da buena imagen ante la población. Pero eso tiene su precio, y los “venaderos” se benefician económicamente.

Hay casi 100 diputados de los cuales solamente entrevistan a unos tres o cuatro. ¿Por qué no lo hacen con el resto de diputados? Creo que la ley del hielo debe aplicársele a muchos personajes que por cierto son malos politiqueros, malos hijos de Nicaragua, traidores, mal visto por la población… que se han enriquecido en el poder, porque antes no tenían nada.

Ahora muchos ignorantes, que repiten lo que oyen, hablan de derecha como si se tratara de algo malo, sin saber que ser de izquierda es ser comunista. Y esto hay que repetirlo para quitarles la venda a muchos fanáticos orteguistas. Lo que veo es que ya no hay sandinistas, sino orteguistas, igual que en la era somocista.

Alejandro Valle G.

Artistas y política

Muy interesante pero terriblemente desilusionante me pareció el reportaje titulado “Cuando el arte habla de política”, publicado el domingo pasado en el suplemento Domingo de este Diario, en donde se entrevistó a 15 artistas nicaragüenses para que contestaran un cuestionario sobre lo que ellos consideran un tema espinoso: la política nicaragüense.

De 15 a quienes se les preguntó, diez se negaron a contestar las preguntas por miedo, y sólo cinco se atrevieron a dar sus puntos de vista.

Me pareció interesante porque este reportaje presenta la opinión política de cinco artistas: Gioconda Belli (escritora), Luis Enrique Calderón (humorista), Rodrigo Peñalba (diseñador gráfico y productor cultural), Eunice Shade (centro), y Marcio Vargas Arana (director de cine y productor de televisión).

Gioconda Belli aspira a una oposición unida y critica una clase política mediocre, la falta de coraje de la iniciativa privada y un liderazgo usurpado y obcecado con su permanencia en el poder. Luis Enrique Calderón no simpatiza con ningún partido político, es fanático del deporte y desea un presidente que sepa gobernar.

Rodrigo Peñalba no simpatiza con ningún partido político, sus ideologías están mezcladas y confundidas y cree que estamos en un estado de ignorancia. Eunice Shade no simpatiza con ningún partido y declara que no hay que confiar en la política. Marcio Vargas Arana simpatiza con el FSLN, ha votado siempre por el FSLN y votará siempre por cualquier candidato que el FSLN presente.

Me parecieron negativas estas opiniones, porque ninguno piensa en la Patria, ni mucho menos en la lucha por la democracia, por defender nuestros derechos humanos y por el futuro de Nicaragua. El reportaje me pareció especialmente desilusionante por los diez artistas que se negaron a contestar el cuestionario por miedo. Es triste pensar que estos miedosos, que representan a muchos nicaragüenses, quieren disfrutar de un país democrático y en paz pero sin correr ningún riesgo. Que sean otros los que hablen, otros los que luchen por Nicaragua.

Dicen que el que calla otorga. El silencio puede ser colaborador de la mentira, un silencio compuesto de complicidades y de grandes o pequeñas cobardías; un silencio que nace del miedo, las consecuencias, del temor a comprometerse, del amor a la comodidad, y que cierra los ojos a lo que molesta para no tener que hacerle frente. Dice la Sagrada Escritura que el hermano, ayudado por su hermano, es como una ciudad amurallada.

Hermanos nicaragüenses, luchemos sin miedo por nuestra Patria, todos unidos. Formemos un solo frente contra el FSLN para que no se eternicen en el poder.

Esmeralda Cardenal

Hospitalidad avasallada

La hospitalidad que el gobernante Daniel Ortega le ha concedido al ex mandatario de Honduras, Manuel Zelaya, quien “fue destituido o bien le dieron golpe de Estado”, ha estado abusando de la generosidad al usar como objeto nuestro suelo patrio para incitar a la guerra a su país. Los nicaragüenses queremos paz, tranquilidad, trabajo y que se vaya desarrollando. ¿Por qué tiene que seleccionar para sus antojos de poder nuestro país? ¿Acaso el mandatario Oscar Arias ya le dio la espalda? ¿O lo qué quiere es enlodar al gobierno Ortega?

Zelaya sabe perfectamente que está comprometiendo al gobernante Ortega, a nuestra Patria y sobre todo al desarrollo del país, porque el inversionista puede estar viendo que los nicaragüenses no tenemos estabilidad y se puede ahuyentar. Cualquier anarquía que se dé por razones, sin razón de Zelaya (zelayistas) él es el único responsable por faltar a la hospitalidad y el respeto a la Patria

Si Zelaya es un hombre justo, democrático, como él lo dice, que vaya a su país y enfrente el proceso legal correspondiente, pero no comprometa a sus “amigos gobernantes”, ni a Nicaragua. ¿Acaso no se ha dado cuenta que lo que está haciendo es agitando a dos pueblos? ¿Será que por capricho lo que quiere es incendiar a su país y que las llamas le lleguen a Nicaragua por lo que le sucedió?

¿Será que Zelaya está encubriendo con todo este alboroto que ha armado algo que no fue grato para sus amigos del Alba y demás gobernantes, y que solamente él lo sabe? Por tanto, no siga enlodando la hospitalidad ofrecida por el mandatario Ortega. Fíjese bien, en su país hay heridos y muertos y el asunto va más acelerado. Que ahora Zelaya no se haga el mártir que es el único responsable.

Bayardo Quinto Núñez

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