Hable con la verdad

Ya sea por voluntad propia o porque no hay otra opción, algunas personas deciden adoptar niños o niñas, de cualquier manera, siempre es recomendable decirles la verdad [doap_box title=»Atención a los cambios.» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Cuando es bebé. Utilice con frecuencia la palabra adopción. Así se acostumbrará a decirlo sin incomodarse, ni molestarse, use la palabra […]

  • Ya sea por voluntad propia o porque no hay otra opción, algunas personas deciden adoptar niños o niñas, de cualquier manera, siempre es recomendable decirles la verdad
[doap_box title=»Atención a los cambios.» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Cuando es bebé. Utilice con frecuencia la palabra adopción. Así se acostumbrará a decirlo sin incomodarse, ni molestarse, use la palabra en un momento en que sienta próximo a su hijo.

Hágalo de forma espontánea. No la diga con demasiada frecuencia, sólo cuando parezca natural. Aunque el niño no comprenda las conversaciones, comenzará a familiarizarse con el término adopción y con los tonos empleados para referirse al tema

Los hijos e hijas tienen derecho de saber, cuando sea posible, acerca de sus antecedentes y su adopción

No trate de decir más de lo que puedan entender. A medida que crezcan, la información también crecerá y será más adecuada para ellos, según su edad.

Menores de 7. Definen familia en términos geográficos, su familia está compuesta por las personas que viven en casa. No ven la conexión biológica como necesaria para ser de la familia. Los niños pequeños aceptan fácilmente la afirmación de sus padres adoptivos, que son parte de la misma familia y así va a ser siempre.

Después los 7 u 8 años. El niño comienza a entender la adopción no solo en términos de construcción familiar, sino también en término de pérdida familiar.

Entre los 9 y los 12 años. Los niños están más capacitados para procesar información embarazosa sobre su adopción, que cuando llegan a la adolescencia. Si la historia del niño incluye situaciones desagradables, asegúrese de conversar y compartir con él los hechos sin emitir juicios sobre ellos.

De los 16 años en adelante. Como sucede con la mayoría de los jóvenes, los adolescentes adoptados están tratando de descubrir cómo encajan en el mundo que los rodea y procurando establecer su propia independencia. Frecuentemente es un período en que muestran inusitado interés por los temas de la adopción y por obtener informes acerca de su familia biológica.

Tomado de: www.guiainfantil.com

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La comunicación con los hijos e hijas siempre es un tema clave para las familias y se vuelve aún más importante en situaciones especiales, como cuando las madres y padres adoptan a sus niños; decirles siempre la verdad sobre su origen es la principal recomendación que hacen los especialistas.

Antonio Aburto, psicólogo clínico especializado en adolescentes y niños, considera que en primer lugar se debe partir del hecho de que el niño debe ser deseado, igual que un hijo o hija biológico, pero se debe tomar en cuenta que las dificultades que puedan pasar la madre y el padre son diferentes, ya que enfrentan el dilema de cómo vivir la situación, cómo se le dirá que es adoptado, cuándo decírselo.

El psicólogo indica que siempre hay que decirles que son adoptados. “¿Cuándo?, no hay psicólogo que le vaya a decir cuándo” asegura. Aburto recomienda dar un tiempo para ir conociendo el carácter del niño, sus rasgos de conducta, de personalidad, para ir planificando ese momento importante, sin embargo no debe ir más allá de la adolescencia.

Para Aburto, madres y padres no siempre necesitan asesoría psicológica; depende de sus propias características, si son personas seguras, con una personalidad muy bien balanceada, pueden manejar la situación sin problema, en cambio otros si necesitan asesoría, porque temen mucho a las reacciones y deben prepararse.

Posibles reacciones

Cuando a un niño o niña se le da a conocer que es adoptado puede experimentar reacciones de rebeldía, enojo, rechazo, por lo que sus padres deben tenerlo previsto y pensar cómo van a enfrentar la situación; los hijos podrían tener acompañamiento profesional por un tiempo, igual que sus padres, sin embargo la terapia del amor, el afecto y la comprensión es la mejor recomendación que hace el psicólogo, lo que vale igual para un hijo biológico, ya que es condición importante para un buen desarrollo de la personalidad.

En este caso el especialista señala que no significa que se va a tolerar que el hijo o hija hagan lo que les de la gana.

“Me refiero aquella tolerancia acompañada de la comprensión; una reacción de enojo hay que tolerarla porque tiene la razón, pero no hay razón de autoagredirse; no voy a tolerar que ahora diga ya no quiero estudiar y que se escapa por allí para andar vagabundeando, eso sería algo dañino que estaría haciendo para si”, afirma.

Recibiendo a un adolescente

Las situaciones que se pueden enfrentar con un hijo adoptado que es criado desde bebé y uno ya mayor, son distintas, ya que se desarrollan relaciones distintas con ellos o ellas, asimismo las relaciones familiares son diferentes; si crecen en el seno familiar y no se establecen diferencias en el caso que también existan hijos biológicos, será más fácil.

En cuanto a los adolescentes, Aburto indica que de igual manera se presentarán situaciones complicadas similares a las que se tendría con un hijo biológico y se pueden dar casos más difíciles cuando los hijos adoptados han tenido historias de sufrimiento.

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