- Vecinos de ciudad fronteriza le piden que se vaya con sus manifestantes
EL PARAÍSO, HONDURAS
Un grupo cívico del departamento hondureño de El Paraíso, fronterizo con Nicaragua y bajo toque de queda total desde hace cinco días, pidió este miércoles a la esposa del depuesto presidente Manuel Zelaya que salga de la zona para evitar conflictos.
Xiomara Castro se puso a llorar luego de hablar con los dirigentes de la Casa de la Cultura de El Paraíso, a 10 km de la frontera con Nicaragua, quienes aparentemente apoyan al Gobierno encabezado por Roberto Micheletti y se hacen llamar “fuerzas vivas de El Paraíso”.
El abogado y activista de derechos humanos Andrés Pavón, quien acompaña a Castro y presentó un recurso de amparo contra el toque de queda, dijo que sus lágrimas fueron “un acto humano” por la “angustia” que vive.
“Estamos en diálogo con la señora Zelaya y sus hijos para que puedan tranquilamente seguir hacia la frontera” de Nicaragua para reunirse con Manuel Zelaya, dijo a los periodistas Nelson Vaguada, uno de los portavoces del grupo.
“Nosotros, como paraiseños, no tenemos por qué sufrir esta situación de polarización” que vive Honduras, dijo Vaguada al justificar su petición a Xiomara de Zelaya.
NO QUISO LLEGAR A LAS MANOS
La esposa de Zelaya quiere continuar su viaje por la ruta bloqueada por los soldados desde el viernes, pero se niega a hacerlo sola, por lo que Vaguada dijo que su grupo pedirá permiso a los jefes militares para que ella pueda reanudar el viaje acompañada de medio centenar de amigos y seguidores.
Pese a la orden para que puedan proseguir su camino, la familia de Zelaya no quiso llegar a Las Manos.
Desafiando el toque de queda, decenas de partidarios locales de Zelaya llegaron a la Casa de la Cultura para apoyar a Castro.
Xiomara Castro llegó el martes a El Paraíso, cabecera del departamento homónimo, luego de estar varada durante cuatro días en un retén militar en la ruta desde Tegucigalpa. La Corte Suprema dio el martes la orden de que la mujer pudiera seguir viaje para reunirse con su marido, pero ella se niega a viajar sola, porque considera que puede ser “una trampa” en esta zona bajo control militar y toque de queda.