- DGI se quedó sin técnicos calificados
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El Gobierno de Nicaragua no tiene otra opción que hacer una reforma tributaria para obtener los ingresos que le permitan cubrir la brecha presupuestaria del próximo año, aseguraron economistas consultados.
El ex director de Ingresos del gobierno de Enrique Bolaños, Róger Arteaga Cano, ahora presidente de la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), considera que una eventual reforma tributaria tendrá un fuerte costo político.
“Te digo que lo que hace el vivo al comienzo, lo hace el tonto al final; ya pasaron dos años, que era la oportunidad para hacer una reforma tributaria, y todo gobierno cuando arranca su popularidad es alta y es el momento para hacer algo que tiene un costo político”, advirtió.
René Vallecillo, experto en temas fiscales y quien fuera viceministro de Finanzas durante el gobierno de Violeta Barrios, considera que no se trata sólo de una nueva imposición del Fondo Monetario Internacional (FMI), sino que “el problema de fondo es que no cuadran las cifras presupuestarias, no es que el fondo quiera reformas tributarias, sino que es imperativo hacerla para recaudar más”.
Pero el incremento de las recaudaciones tiene que incorporar a quienes no están pagando impuestos, “buscar a los que no pagan por exoneraciones o actividades ilícitas como el contrabando”, agregó Vallecillo.
Desde el 2007 el Gobierno se comprometió a impulsar una reforma tributaria, que permitiera mejorar las recaudaciones e incorporar a más contribuyentes al sistema.
Sin embargo, dos años después no se ha realizado y ahora el Fondo Monetario Internacional está presionando a las autoridades para que se haga, como una forma de garantizar suficientes recursos para el presupuesto del 2010.
MÁS RECESIÓN
Una reforma tributaria podría contribuir a profundizar la recesión económica, debido a que la economía perdería liquidez, sostienen los expertos.
Arteaga explicó que si se le quitan recursos a las empresas, a través de la eliminación de exoneraciones, “contribuís en hacer más recesiva la economía”.
Vallecillo advierte que primero se debe definir bien cuál es el objetivo de esta reforma y después estructurar una estrategia que permita cerrar la brecha fiscal, porque si no “habrá un costo inflacionario alto”.
Agregó que en la eliminación de exoneraciones es necesario definir cuáles serán los sectores priorizados, algo que hasta el momento no se ha delimitado.
Lo peor de todo es que esta crisis se vio agravada por el retiro de la cooperación extranjera, sostiene Arteaga. Esos fondos se perdieron por un “error del Gobierno y ahora hay que quemar la casa para cocinar el cerdo”.