- La única condición de Roberto Micheletti es que no regrese el depuesto mandatario Manuel Zelaya
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El presidente de facto Roberto Micheletti expresó ayer que está dispuesto a renunciar si con ello se restablece la paz en Honduras, pero con la condición de que no regrese el derrocado gobernante Manuel Zelaya.
“Si en algún momento (se presenta) la decisión para que haya paz y tranquilidad en el país, sin retorno, que conste, del ex presidente Zelaya, estoy dispuesto a hacerlo (dejar el cargo)”, dijo a los periodistas durante la juramentación de su nuevo ministro de Gobernación y Justicia, Oscar Raúl Matute.
“Miembros de la comisión nuestra que se trasladaron a Estados Unidos le hicieron la propuesta en una de las ciudades importantes” de ese país, agregó. “Yo para solventar esta situación que se podía presentar, yo estoy en la mejor disposición”.
En el caso que Micheletti llegase a renunciar, le correspondería asumir el mando del país al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, según la ley fundamental hondureña.
MÁS PRESIÓN
Más temprano, las organizaciones sociales hondureñas convocaron a ocupar a partir de hoy “puntos estratégicos” del país y mantener protestas en las calles para exigir el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya, mientras la Fiscalía ratificó su decisión de capturarlo.
Las protestas fueron convocadas para este jueves y viernes, y coincidirán con un bloqueo fronterizo anunciado por sindicatos centroamericanos en contra del gobierno de facto que encabeza Roberto Micheletti, designado por el Parlamento en reemplazo de Zelaya tras el golpe de Estado.
Un día después de que el mandatario depuesto defendiera el derecho del pueblo a la insurrección, las calles de Tegucigalpa volvieron a ser escenario de una marcha que se ha convertido en habitual desde el pasado 28 de junio, fecha en que fue derrocado Zelaya.
La movilización, que tuvo como destino la sede del Parlamento, en el centro de la ciudad, sirvió en esta ocasión para animar a los sectores sociales a reforzar las medidas de presión.
“En Tegucigalpa, San Pedro Sula y otras localidades donde haya condiciones para ejecutar esas tomas en puntos estratégicos se van a hacer”, afirmó en una rueda de prensa Israel Salinas, miembro de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH).
Juan Barahona, coordinador del Bloque Popular y también miembro de la CUTH, aseguró que “es en las calles donde el pueblo tiene que reflejar su malestar y su repudio en contra de los golpistas”.
Para este jueves y viernes se han programado cortes “intermitentes” en las fronteras con Nicaragua, El Salvador y Guatemala, aseguró en San José el portavoz de la Comisión Nacional de Enlace de Costa Rica, Jorge Coronado.
CAPTURA PENDIENTE
Pero el fiscal general del Estado de Honduras, Luis Rubí, reafirmó ayer que si el depuesto presidente regresa al país, “se va a proceder a capturarlo”.
Aclaró que Zelaya gozará “del debido proceso con las garantías que la ley establece para que efectúe su defensa, y lógicamente se le darán todos sus derechos y garantías que la Constitución le otorga”.
La oposición cuestiona, por su lado, el llamado del gobernante depuesto y señaló que pretende “exacerbar los ánimos” de sus seguidores “para regresar al poder”.
El jefe de la bancada del Partido Nacional ante el Parlamento de Honduras, Rodolfo Irías, indicó a periodistas que con el llamamiento a la insurrección que Zelaya hizo a los hondureños, le está “haciendo mucho daño al país”.