Separatismo en Bilwi

El 2 de septiembre del año pasado, durante la celebración del 29 aniversario del Ejército Popular Sandinista que ahora se llama, por mandato constitucional, Ejército de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega anunció el reconocimiento de su gobierno a la independencia de dos territorios caucasianos, Abjasia y Osetia del Sur, que con el poderoso y convincente respaldo político y militar de Rusia se habían separado en agosto anterior de la República de Georgia .

Tres días después, el Ministerio del Exterior anunció por medio de un comunicado que el gobierno de Ortega había emitido el correspondiente decreto oficial para el reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Ningún otro país miembro de la Organización de Naciones Unidas (ONU), aparte de Rusia y Nicaragua, reconoció ni ha reconocido esa independencia, que fue rechazada por la oposición y criticada por personalidades de gran experiencia diplomática y autoridad política, como el ex canciller, doctor Emilio Álvarez Montalván.

Cabe señalar que el rechazo de casi todos los países del mundo a la separación de la República de Georgia, de Abjasia y Osetia del Sur, y a la proclamación de su independencia, se debe ante todo al temor de que esto sirva como ejemplo alentador para otros movimientos separatistas que existen en el mundo, en la misma región del Cáucaso así como también en China, España, Francia, Irlanda, Estados Unidos (caso de Puerto Rico), Canadá, Bolivia, incluso en Nicaragua.

Por otra parte, el reconocimiento de la independencia de Abjasia y Osetia del Sur por el presidente Daniel Ortega, no sólo se debe a su alineamiento político con Rusia sino también a su supuesto apego a los principios del Movimiento de Países No Alineados, el cual agrupa a los países de 117 Estados de África, Asia, América Latina y Europa (Belarús), la mayor parte de ellos autoritarios, dictatoriales y populistas. Al respecto es oportuno mencionar que en la declaración final de la 14ª. Cumbre de los No Alineados, que se realizó en el año 2006 en La Habana, Cuba, se reiteró “el derecho fundamental e inalienable de todos los pueblos, incluidos todos los territorios no autónomos, así como los territorios que se encuentran bajo ocupación extranjera o dominio colonial o foráneo, a la libre determinación, cuyo ejercicio en el caso de los pueblos que están sometidos a la ocupación extranjera o la dominación colonial foránea, sigue siendo válido e imprescindible para asegurar la erradicación de todas esas situaciones y garantizar el respeto universal a los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

Vale la pena recordar todo esto, ahora que una parte no determinada de la etnia miskita, encabezada por el Consejo de Ancianos, proclamó la independencia de la Nación Comunitaria Moskitia y nombró su propia autoridad nacional, incluyendo a la militar y policial. También anunció la creación de su bandera, escudo e himno nacional, y convocó a las autoridades regionales y del Gobierno central, para implementar de manera ordenada y pacífica la separación de Nicaragua, del territorio donde ellos viven en el Atlántico Norte del país.

En realidad, si Daniel Ortega fuese consecuente con lo que expresó en septiembre del año pasado, cuando reconoció el derecho a la autodeterminación, la separación de Georgia y la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, en el Cáucaso; si fuera congruente con lo que dijo en la reciente V Cumbre de las Américas, de que le daba vergüenza de que no estuviera en ese evento una representación de Puerto Rico independiente; y si fuera también fiel a los principios del Movimiento de No Alineados que dice respaldar, tendría que haber saludado con entusiasmo y declarado su apoyo a la proclamación de independencia de la Nación Comunitaria Miskita.

Pero no es así, lógicamente, porque el gobernante sandinista es un demagogo que utiliza y manipula conceptos y principios de cualquier clase, cuando le conviene, y los ignora e inclusive los atropella cuando esto es también de su conveniencia.

De todas maneras, aunque la proclamación de independencia de la Nación Comunitaria Moskitia es más retórica que real, porque carece de fuerza material y no cuenta, al parecer, con el apoyo de una gran potencia extranjera, como sí lo tienen Osetia del Sur y Abjasia, este hecho representa un grave problema que está latente desde hace mucho tiempo en las regiones del Caribe, el cual, de no atenderse con responsabilidad y sabiduría se podría convertir en un conflicto de insospechadas proporciones y consecuencias.

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