El Salvador, jugándose la libertad

En su editorial de ayer viernes sobre la elección presidencial que se realizará mañana domingo 15 de marzo en El Salvador, en la cual los electores escogerán al izquierdista Mauricio Funes, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), o al demócrata Rodrigo Ávila, del partido de centro derecha Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el diario salvadoreño La Prensa Gráfica dice que: “A unas horas de decidir la índole ideológica, programática y práctica de la gestión gubernamental que dentro de dos meses y medio tomará la responsabilidad de la conducción del país, es fundamental insistir en que estamos ante una eminente decisión de futuro”. Y agrega el importante periódico salvadoreño: “Tengamos claro que no es la coyuntura la que se decide, sino una amplia perspectiva hacia adelante. Hoy más que nunca está a prueba la responsabilidad del electorado” .

El otro gran periódico de El Salvador, El Diario de Hoy, también en su edición de ayer destacó una entrevista con el empresario Francisco Callejas, en la que éste asegura que en la elección presidencial de mañana los salvadoreños se están jugando la libertad.

Callejas no pertenece a las famosas 14 familias de El Salvador, que históricamente controlaron el poder económico de ese país e influyeron decisivamente en la política salvadoreña. Tampoco pertenece, el empresario Callejas, a la nueva gran burguesía salvadoreña que ha prosperado en los últimos tiempos al impulsar un pujante crecimiento económico nacional, que ha convertido a El Salvador en una minipotencia regional. Gracias a la economía de libre empresa y al sistema político democrático, y a pesar de su pequeñez territorial, escasez de recursos naturales y terribles calamidades políticas, incluyendo una larga, sangrienta y destructiva guerra civil, El Salvador se ha desarrollado notablemente y ha aventajado a otros países centroamericanos que tienen mucho más potencial y recursos materiales, como es el caso, por ejemplo, de Nicaragua. Callejas comenzó su carrera empresarial hace 44 años, comprando un pequeño supermercado con un préstamo bancario de 30 mil colones salvadoreños, y por su tesón, capacidad de trabajo e inteligencia empresarial, ahora posee 81 pequeñas y medianas tiendas en las que trabajan unas 5,500 personas, y por las cuales sólo el año pasado pagó impuestos al Fisco por valor de 76 millones de dólares.

Pero los frutos de ese esfuerzo laborioso y todo el progreso económico y social logrado por El Salvador en los últimos años, podría malograrse si mañana los salvadoreños toma la mala decisión de elegir al candidato izquierdista Mauricio Funes, un antiguo periodista que quiere imitar a Fidel Castro, Hugo Chávez y Daniel Ortega. Por eso es que el empresario Francisco Callejas dice en la entrevista con el Diario de Hoy, respecto a la elección presidencial de mañana: “Mi preocupación no es por los candidatos ni con personas en específico, sino la filosofía expresada coherentemente y a través de los años por los respectivos líderes del partido FMLN, de instaurar un gobierno de corte socialista, cuyos negativos resultados están a la vista en Cuba y Venezuela, a pesar de los exorbitados precios del petróleo de los que ha gozado este último país durante los últimos años”. Y agrega el empresario salvadoreño: “Pienso que lo que estará en juego este próximo domingo es el futuro de El Salvador y de las futuras generaciones; o para decirlo en otras palabras, el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos ya que, lamentablemente, la elección será entre democracia y autoritarismo”.

El temor de los empresarios y de todos los salvadoreños democráticos, se debe a que el candidato del FMLN tiene una gran posibilidad de ganar la elección de mañana, a juzgar por las encuestas que hasta el último momento le reconocieron ventaja sobre el demócrata Ávila, aunque éste ganó terreno en las últimas semanas hasta colocarse en un virtual empate técnico que mañana será resuelto. Además, aunque se ve muy claro que Mauricio Funes y el FMLN no representan lo mejor para El Salvador, sino lo peor, sabido es y escrito está que a veces los pueblos se suicidan, igual que las personas.

Ojalá que no sea éste el caso del pueblo salvadoreño en la trascendental elección presidencial de mañana. Tenemos la esperanza en que votará correctamente, para no verse en la misma desgraciada situación en la que nos estamos viendo ahora los nicaragüenses.

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