- Cartas al Director
Conocimiento
“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”.
Recuento de votos
Es muy loable, digna de aplausos y encomio la labor que se han propuesto desarrollar los miembros de la Unión Cívica por la Democracia (UCD), de recoger 100 mil firmas para exigir el recuento de votos en los pasados comicios municipales.
Pero esto no es lo que espera la ciudadanía, sino la anulación de los mismos y la convocatoria de un nuevo proceso electoral municipal, contando con la presencia de observadores nacionales e internacionales.
Por otra parte se dijo originalmente que la recolección de esas 100 mil firmas de ciudadanos que tienen cédula de identidad era para convocar a un referendo, donde se incluirían una serie de consultas al cuerpo electoral de la Nación.
Pero todo indica que hay “negociaciones” debajo de la mesa, para que quienes se han lanzado a las calles protestando por el descarado fraude electoral cometido en los comicios municipales se cansen, y luego los políticos, que practican todos sus actos de corrupción en nombre de los “pobres”, dejen todo igual.
Eleonora Carrasco Peña
Salvar a Nicaragua
El presidente Daniel Ortega Saavedra y sus asesores en materia de fraudes electorales se equivocaron por completo a la hora de evaluar las reacciones de la comunidad donante, cuando se hiciera público el descarado fraude cometido en los pasados comicios municipales.
No se esperaban una reacción como la suspensión temporal de los desembolsos de la Cuenta Reto del Milenio (CRM) y el compás de espera de los países de la Unión Europea que integran el Grupo de Ayuda Presupuestaria (GAP). Estos esperan que Ortega Saavedra rinda el rey del tablero de su fraude y acepte convocar a un nuevo proceso electoral municipal, pero con la presencia de observadores nacionales e internacionales.
Pero Ortega no lo hará, su rumbo es el de colisión con la historia, porque como ya lo dijo, la suspensión de la ayuda externa a él no lo afecta, sólo a los “pobres” de Nicaragua, su muletilla preferida.
Hay que recoger las 100 mil firmas para el referendo y salvar a Nicaragua antes que ningún salvavida pueda hacerlo. Mientras tanto, sigue empobreciendo a los “pobres” de Nicaragua.
Roberto Escobedo Caicedo
HIPC
Respecto a la noticia publicada el pasado viernes bajo el tírulo “Hasta los fondos HIPC están en peligro”, pienso que lo ideal sería que los organismos multilaterales de crédito le pongan un ultimátum al gobierno de Daniel Ortega Saavedra, acerca de que debe anular los comicios municipales del pasado 9 de noviembre o Nicaragua sale fuera de la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).
Precisamente, toda la deuda externa que originalmente era de casi 13 mil millones de dólares, fue dejada por el Gobierno de los sandinistas, quienes la usaron para enriquecerse y establecer un régimen totalitario, comprando armas en los países del desaparecido bloque soviético.
Fueron los gobiernos neoliberales los que consiguieron el perdón de la mayor parte de la deuda externa, pero ahora Ortega Saavedra y la plana mayor del FSLN creen que pueden cometer toda clase de fraudes electorales y la comunidad internacional se quedará cruzada de brazos.
Si Nicaragua sale de la HIPC y Estados Unidos, Canadá y países de la Unión Europea suspenden sus donaciones, están contados los días del nefasto régimen chamuco-danielista.
Guillermo Pérez Salcedo
Conflicto con Colombia
La sentencia que dictó la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJH), el 13 de diciembre 2007, sobre el conflicto territorial de soberanía marítima entre Nicaragua y Colombia, establece que el tratado de 1928 Bárcenas Meneses-Esguerra no delimitó las áreas marítimas y submarinas, ni la soberanía respectiva sobre los cayos Roncador, Serrana y Quitasueños y de que la CIJH tiene competencia para delimitar esas fronteras y establecer los derechos de posesión.
Empero, no abona a la paz y tranquilidad del área latinoamericana y del Caribe que el mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, con prepotencia e irrespeto haya desconocido la sentencia precipitada. Uribe, ni ningún otro gobernante del mundo tienen facultad de desconocer las sentencias dictadas por el máximo Tribunal de Justicia del mundo, La Haya, pues sería un mal precedente mundial. Creo que lo que pretende Uribe es sembrar temor.
Con el tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, el Gobierno de Nicaragua de esa época, mediante acuerdo le reconoció a Colombia la jurisdicción de las islas de San Andrés y Providencia.
Pero aquel acuerdo bilateral no tiene ninguna fuerza legal, porque ningún mandatario nicaragüense tiene facultad de ceder nuestra soberanía marítima, etc.
No existe ley de aquella época, ni de ésta que les permita a nuestros mandatarios ceder territorio a otros países del área.
En cambio lo que resuelva la Corte Internacional de Justicia de La Haya sí tiene fuerza coercitiva y se debe de respetar.
El Tratado Barcenas-Meneses Esguerra es un simple acuerdo parcial entre dos naciones.
Ahora en el siglo XXI, mediante el derecho internacional y la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, se pretende que mediante sentencia esos cayos o islas se determine en qué territorio marítimo están ubicados y a quién les pertenecen.
Basta ver el mapa de la región de Nicaragua, Colombia y el Caribe para quedar claros que la justicia, razón, asiste a Nicaragua en el reclamo de la soberanía referida.
Los cayos aludidos están más cerca de las costas caribeñas de Nicaragua y tan lejos de las de Colombia.
Con sólo eso basta.
Bayardo Quinto Núñez
¿Gasolina barata?
Washington (AIPE).— Les vamos a dar miles de millones de dólares a las compañías Ford, General Motors y Chrysler, para que el Gobierno les imponga el ensamblaje de más automóviles “verdes”, aunque el galón de gasolina apenas está costando 1.49 dólares.
¿Cuántos compradores estarán dispuestos a pagar 30 mil dólares por uno de esos vehículos pequeños y livianos?
Me temo que muy pocos y, entonces, los tres grandes productores de automóviles de Detroit volverán a quebrar, a menos de que se aumente el impuesto a la gasolina.
Parte del problema es que los tres grandes de Detroit operan con costosos contratos sindicales, seguros médicos y pensiones para los trabajadores retirados, razones por las que no pueden competir con otras marcas, por más que reduzcan el tamaño de sus automóviles y por más eficientes que sean sus motores.
Para que las tres grandes empresas de Detroit puedan competir tendrán que ir a la bancarrota y reaparecer con solamente las plantas y trabajadores que realmente necesitan para competir con Volkswagen y Hyundai.
El motivo por el cual los políticos en Washington quieren rescatar a los fabricantes de autos de Detroit es el recalentamiento global.
Pero el peor recalentamiento ocurrió antes de 1940; demasiado temprano para acusar de ello a la industrialización mundial.
Desde 1940 no hubo recalentamiento en los 35 años siguientes, justamente cuando la teoría de los gases invernaderos indica que se ha debido disparar.
A la fecha de hoy han pasado diez años desde el último recalentamiento y últimamente las temperaturas han vuelto a bajar a los niveles de 1940, mientras que el satélite Jason de la NASA predice un enfriamiento global durante los próximos 25 a 30 años.
Los alarmistas, simplemente, están totalmente equivocados.
Pero, ¿habrá suficiente petróleo para la cantidad de vehículos de gasolina que se produce? Solamente en la zona Bakken de Dakota del Norte hay más reservas petroleras que en toda Arabia Saudita, 400 mil millones de barriles.
Sin mencionar los 6 billones (trillones en inglés) de barriles en las arenas petrolíferas alrededor del mundo, la mitad de las cuales están en Canadá.
En Europa, las protestas de verdes extremistas han logrado que se pierdan miles de puestos de trabajo que se han ido a la India.
En Gran Bretaña, 40 por ciento de la energía eléctrica desaparecerá en los próximos ocho años, siendo reemplazada por turbinas de viento, cuya confiabilidad es de 15 por ciento.
En Washington, el próximo gobierno nos ofrece una póliza de seguros contra el recalentamiento, pero el problema es que la prima cuesta más que su casa y el planeta se está enfriando.
Dennis T. Avery
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