Problemas económicos y orteguismo destructor

Prácticamente todos los países del primer mundo enfrentarán en el año 2009 el problema del estancamiento económico con deflación o, en el mejor de los casos, un bajo crecimiento económico con baja inflación.

El grupo de los llamados G-20 (que incluye a países del primer mundo y países en desarrollo), cuyo Producto Interno Bruto (PIB) equivale al 90 por ciento del PIB mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), están actuando de manera acelerada para contener la falta de liquidez, el bajo crecimiento en el PIB mundial y la deflación, que es producto de una baja sustancial en la demanda agregada mundial. De esa manera ellos esperan disminuir la crisis de liquidez en sus economías, reactivar el consumo y la inversión y contener el creciente desempleo.

La situación no es nada fácil. De enero a inicios de noviembre del 2008 las acciones de S&P 500, que es el índice bursátil más representativo de la situación real del mercado, cayeron un 34 por ciento, siendo mas dramático el desplome de las acciones de la Ford (-76.03 por ciento), Toyota (-41.74 por ciento) y General Motor (-89.99 por ciento). General Motor, Chrysler y Ford están solicitando con carácter de urgencia 25,000 millones de dólares, al gobierno de Estados Unidos, para evitar la quiebra y no mandar al desempleo a millones de personas.

El desempleo se sitúa en un 6.5 por ciento y se espera que aumente a un siete por ciento, para el próximo año, afectando considerablemente el consumo de EE.UU. Por otra parte, el déficit fiscal ha roto todos los récords mundiales en esta categoría, pasando de ser, de 1.3 por ciento del PIB en el 2007, a un proyectado 6.7 por ciento, en el 2009, lo que equivale a un trillón de dólares, es decir, una cifra que nadie que no sea un experto podría siquiera imaginar en términos constantes y sonantes. Esto disminuye con creces las posibilidades del gobierno estadounidense de poder seguir inyectando más liquidez a su economía, que sigue siendo la más grande del mundo.

Como se sabe, la mayoría de las proyecciones de crecimiento del PIB han sido revisadas en noviembre por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Se prevé que la economía mundial crezca un 3.9 por ciento en el 2008 y un 3 por ciento, en el 2009; en contraste con el 5.1 por ciento que creció en el 2006. EE.UU. crecerá este año 1.6 por ciento y 0.1 por ciento, en el 2009, cuando en el 2006 creció 2.8 por ciento. La Zona Euro crecerá 1.3 por ciento en el 2008 y 0.2 por ciento en el 2009, viniendo de un crecimiento del 2.6 por ciento, en el 2006. Esto impactará seriamente, de manera negativa, en las exportaciones de Nicaragua.

Ante este panorama internacional que es realmente desolador el sector privado aglutinado en el Consejo Superior dela Empresa Privada (Cosep) y la Asociación de Comercio Nicaragüense Americana (Amcham) ha venido llamando al gobierno de Daniel Ortega a que promueva una mayor competitividad basada en mayor estabilidad macroeconómica, más acceso al crédito, eficiente inversión privada y pública en infraestructura productiva, modernización y agilización del registro de la propiedad, mejora en el clima de negocios, consenso con los países donantes y las instituciones financieras internacionales, mejoras también en la calidad y cobertura del sistema educativo y mayor institucionalidad democrática en el país. Pero lo que está haciendo Ortega es todo lo contrario, como si tuviera la intención deliberada de arruinar la economía nacional y hundir al pueblo nicaragüense en una pobreza peor que la que sufre actualmente.

Estudios realizados por especialistas en la materia indican que si Nicaragua lograra niveles de institucionalidad democrática como los que tiene Chile, por ejemplo, el país crecería a tasas de 2.7-4.3 por ciento del PIB, sobre el promedio de 3.9 por ciento, de los últimos 10 años.

Por el contrario, de seguir Ortega gobernando erróneamente, o más bien con visión personal y de partido, no de nación, en base a una ideología aberrada y no a lo que aconsejan la razón y el sentido común, llevará al país al despeñadero económico y se cumplirá la amenaza que su procurador hizo contra los medios de comunicación independientes. O sea que no dejará piedra sobre piedra en este desventurado país, que ya fue asolado por Ortega en una ocasión, y de nuevo quiere destruirlo ahora.

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