Güegüense para todos

Indiscutiblemente El Güegüense es la obra nacional, de gran controversia entre críticos y estudiosos de esta obra cimera del teatro Latinoamericano. La bibliografía de El Güegüence es impresionante, desde los comentarios de José Martí o Rubén Darío, hasta Jorge Eduardo Arellano, a quien se le debe la más alta divulgación y los más completos estudios […]

Indiscutiblemente El Güegüense es la obra nacional, de gran controversia entre críticos y estudiosos de esta obra cimera del teatro Latinoamericano. La bibliografía de El Güegüence es impresionante, desde los comentarios de José Martí o Rubén Darío, hasta Jorge Eduardo Arellano, a quien se le debe la más alta divulgación y los más completos estudios sobre nuestra obra dramática, afirma Carlos Mántica.

La obra de El Güegüense ha sido llevada a escena como repertorio permanente y tradicional por el grupo Teatro Investigación de Niquinohomo, bajo el cuidado del recordado don Carlos Sotelo. La Escuela Normal de Jinotepe la representó en octubre de 1976. Alberto Icaza y Oscar Méndez realizaron un excelente montaje en 1978, que representó a Nicaragua en el Festival Mundial de las Naciones, celebrado en Venezuela. Aunque una de las mejores propuestas fue la realizada por Jorge Eduardo Arellano en 1999, quien la rescata en todo su esplendor de texto dramático, quien bajo la dirección de César Paz logra que un texto escrito en el siglo XVI encuentre por su tema y asunto un contexto actual y moderno.

Debemos agregar que ha sido tema de estudio e interpretación desde musicólogos como John Fiske hasta los invaluables estudios y conservación de don Salvador Cardenal, que precisamente le puso el nombre de su radio cultural con el de El Güegüence. Es también repertorio de los mejores grupos de danza como del Ballet Folclórico Nicaragüense que dirige el maestro Ronald Abud, así como el de Ballet Folclórico de Haydée Palacios Vivas. Ha sido llevada al teatro de títeres por el grupo Guachipilín, así también a la poesía y las artes plásticas. Sin dejar a un lado sus artesanías de máscaras y personajes El Güegüence en Diriamba.

Pero su mayor reconocimiento es haber sido declarada Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, cuyo informe técnico para que fuera nominada fue realizado por el maestro Pepe Prego. Este reconocimiento se debe a sus diferentes valores. Un valor lingüístico: “Por lo tanto, El Güegüense representó un momento clave del habla popular: cuando el español había sido penetrado por la fuerza aglutinante de la lengua nativa, manteniendo sin embargo, su predominio léxico, sintáctico y morfológico sobre el nahuete regional” (Jorge Eduardo Arellano).

El Güegüense es obra única, y de ahí su aporte universal al teatro, porque, según Carlos Mántica “es una obra maestra de la picaresca indoamericana, sin paralelo en la literatura de nuestro continente, pertenece sin lugar a dudas a un género literario prehispánico de la cultura náhuatl… único ejemplar vivo conservado por tradición oral… obra con agudeza que la coloca a la par de las mejores obras humorísticas europeas de su época… con música y danza en su 14 sones… pero lo más importante es la única obra que conocemos de la literatura americana que juega con dos idiomas”.

En celebración al tercer aniversario de haber sido declarada Patrimonio de Humanidad, el Instituto de Cultura, en conjunto con la delegación de la Unesco, en Nicaragua, han realizado dos actividades importantes en torno a El Güegüense, con el objetivo de mantener viva está expresión artística, literaria y cultural, que sella nuestra identidad nicaragüense.

La primera fue el Premio Nacional de Danza de Coreografías El Güegüense, que a través de la Escuela de Danza Adán Castillo presentó por tres días a los grupos folclóricos nacionales: Danza de mi Tierra, Esterlin Vásquez, Francisco González, Haydée Palacios, siempre Sacuanjoche, Danza Nacional El Güegüense, Irene López, Tleyaotectl, Xacuanxochitbafi y Teatro Investigaciones Niquinohomo.

El grupo ganador fue el del RUCFA, que recibió como premio el patrocinio del vestuario para diez parejas, de una coreografía del grupo como parte de su repertorio. La Escuela Nacional de Danza Adán Castillo pretendió con este concurso destacar el valor danzario de El Güegüense, destacando el uso de la máscara, el diseño coreográfico, vestuario, la actuación, la imagen plástica, pero sobre todo limpieza en la interpretación, respetando sus orígenes folclóricos y su contexto histórico social.

La segunda es la Semana El Güegüense, celebrada en la ciudad de Diriamba, del 19 al 23 de noviembre, donde participaron más de 60 artesanos, sobre todo aquéllos que elaboran su artesanía en base a los personajes y temas de los bailes de Diriamba, como El Toro Huaco, El Viejo y la Vieja y El Gigante y el Gigantillo. Se exhibieron: máscaras, flores, atuendos, chischiles, dibujos en lienzo, tejidos, comidas. Además de expresiones artísticas, como los títeres del grupo Guachipilín, así como la nueva edición de Vuelve El Güegüense de Carlos Mántica.

El Güegüense es nuestro aporte al teatro universal, por ser una obra de calidad dramática y con una gran plasticidad escénica por sus sones y danzas; plástica por el colorido de su vestuario, de extraordinaria teatralidad por su texto y contexto cultural. Es además símbolo de la identidad del nicaragüense, de su ser, su pensamiento y su contexto social. Es una muestra de extraordinaria creatividad de nuestro pueblo, lleno de imaginación, que supo asimilar y procesar en una sola obra las dos vertientes culturales, la mesoamericana y la española, en un mestizaje que produce la geografía y el pueblo nicaragüense.

Fiestas populares de Diriamba, donde participa El Güegüense.

La Prensa Literaria

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