- Cartas al Director
Progreso
“La historia es el progreso de la conciencia de la libertad”.
Rezadores agresivos
Resulta anacrónico e inverosímil ver apostados en las rotondas de Managua a grupos de gentes con banderas transidas, en mástiles curvos, “rezando” día y noche. Son imágenes de una película surrealista, sacadas de la mente iconoclasta de una personalidad barroca. Pero más inverosímil resulta saber, como todos sabemos por el descaro en la forma en que lo han hecho, que estas gentes son pagadas por el Gobierno, usan sus cantos y eslogan, y se hablan en claves militares a través de walkie-talkie. Esto parecía un cuadro triste, humillante, pero muy tercermundista de lo cual el gobierno del matrimonio Ortega-Murillo se siente complacido y orgulloso.
Pero lo que no es anacrónico ni inverosímil, sino un acto criminal es la precisión y efectividad de los rezadores agresivos para reprender y castigar a quienes no están de su lado. Los hechos sangrientos ocurridos el pasado jueves 30 de octubre, cuando los enardecidos rezadores perforaron con sus afilados cuchillos las carnes de sus adversarios y les reventaron las cabezas con adoquinazos fueron realmente un acto criminal y una barbarie.
Es espeluznante pensar las cosas que nos tocará ver todavía en estos días que anteceden a las elecciones municipales dado el comportamiento de las fuerzas de choque que tiene el gobierno Ortega-Murillo. Las mismas que actuaron en León, en Chinandega, en la entrada de la Fiscalía, en la salida del Canal 4, en la Rotonda de Metrocentro y en los distintos barrios de Managua. Las del cuchillo filoso, el tubo sangriento y del adoquín certero. Todavía está tierna en la memoria de los nicaragüenses la imagen del candidato de León por el partido Frente Sandinista, comandante guerrillero Manuel Calderón, con un bate en sus manos convertido en arma destructora de la humanidad del prójimo, repartiendo batazos a moros y cristianos. Lo más aterrador de esta historia de barbarie es que todos estos hechos han ocurrido a la vista y paciencia de la Policía Nacional, o sea que estamos casi en la Ley de la selva porque quien tiene que garantizarnos nuestra seguridad y derechos de ciudadanos está metida en un laberinto de terror en cuanto a actuar en contra de los delincuentes que azotan las calles y las instituciones.
Hago un llamado a los nicaragüenses comprometidos con la democracia y la libertad, para ir a votar el 9 de noviembre contra la dictadura y contra la intolerancia. No podemos permitir que el gobierno Ortega-Murillo acumule más poder y tenga en sus manos la posibilidad de perpetuarse indefinidamente en las estructuras del poder del Estado. Hay que combatirlos desde las urnas electorales, depositando nuestro voto por la democracia.
Los fiscales de la democracia estamos listos para defender los votos que cada nicaragüenses deposite. Pero estaremos dentro de los recintos de votación. En la calle la cordura, el orden y la seguridad debe garantizarla la Policía Nacional. Hay que vencerlos en las urnas, todavía es tiempo.
Lorenzo Garay Téllez
Turbas en la UCA
Es vergonzoso saber que otros países estén en boca de lo que pasa en nuestra Nicaragua. Hoy le tocó a la Universidad Centroamericana (UCA) vivir momentos desagradables, en donde el pasado martes 28 de octubre simpatizantes del partido de gobierno ingresaron como Pedro por su casa, sin el debido permiso.
Hasta cuándo se detendrá la represión del gobierno de Ortega; hasta cuándo la democracia surgirá en los nicaragüenses que reclaman paz y justicia…
Mientras Nicaragua se prepara para los comicios electorales, vemos una vez más que el Presidente de los pobres sigue actuando a su gusto y antojo, mandando a sus turbas a realizar plantones donde le da la gana.
Vuelven las turbas orteguistas, éste es el primer enfrentamiento que se da en una universidad de estudios superiores. Ya la historia recuerda a la comunidad estudiantil de los años finales de la década de los setenta que jugó un papel protagónico en la historia del país y ahora el pueblo nicaragüense ve una vez más el enfrentamiento nefasto por parte de simpatizantes de nuestro Presidente.
Está sucediendo ahora, como en el tiempo de los Somoza, que también enviaban a las turbas nicolasianas y a la guardia para reprimir todo intento de oposición. Por lo que vamos viviendo hasta este momento, la violencia se va generando cada vez más, con el peligro de que las elecciones se realicen turbulentas, perdiendo todo el cariz de una fiesta cívica en democracia.
Respecto al 6 por ciento que el Estado otorga a la UCA, la rectora Mayra Luz Pérez se refirió este martes después de la “ocupación” de las turbas, dijo que esa ayuda es un subsidio importante, pero no subsidio condicionado. La universidad lo usa para ampliar las oportunidades de estudiantes de escasos recursos, además subsidiar al personal docente, y algo de mantenimiento. Puso el ejemplo de que si el Estado pone un córdoba la UCA pone otro.
La UCA de hoy, como la de ayer, se caracteriza como dijo la rectora, por una universidad que propone la paz, la democracia y el trabajo efectivo entre todos los nicaragüenses como la mejor manera para superar los problemas de la nación.
Termino esta reflexión con el lema con que se hace conciencia en la UCA, para formar en honestidad y transparencia, siempre buscando la Verdad y sólo la Verdad. La frase latina: “Veritas liberabit vos”.
Álvaro Ruiz Cruz
Ley y limpieza
“Una ciudad limpia no es la que más se barre sino la que menos se ensucia”, reza un conocido adagio popular. Es una pena que aún hoy, después de tantas campañas en pro de la limpieza de nuestras ciudades, se siga viendo que por las calles y en las carreteras las personas arrojen toda clase de desperdicios sin el menor rubor o escrúpulo.
Nuestras autoridades siguen en la idea de “educar” a la población a través de campañas de concienciación o lo justifican como dijo un político un día de éstos: “Lo que pasa es que la población no tiene dónde echar la basura, por eso la arroja en los cauces”. ¡Qué actitud más dañina señores! Cómo se puede justificar semejante crimen contra nosotros mismos.
Basta con salir de nuestras casas, ya sea en la calle o en las carreteras para poder observar cómo desde autobuses de transporte colectivo y aún de vehículos privados, los pasajeros van lanzando por la ventanilla toda clase de desperdicios que van desde botellas plásticas vacías, hasta restos de alimentos. Es increíble la falta de respeto por nuestro medio ambiente y nuestro entorno inmediato, ya no se puede seguir con actitudes complacientes y blandengues, es el momento que se hagan valer las Leyes de la República en toda su magnitud.
Éstas son faltas contra la sanidad y el ornato, como ya lo prescribe el artículo 555 del Código Penal y tienen una sanción, basta con que se empiece a imponer sanciones a los enemigos de la sociedad para que los demás recapaciten y cese esa actitud mal sana que sólo propicia enfermedades.
Justificar esas conductas solamente las perpetúa, en detrimento de nosotros mismos y de la maltrecha calidad de vida de muchos compatriotas, solamente empezando a sancionar estas conductas con las penas establecidas se puede controlar y tal vez revertir esta espantosa situación.
Si por cada ocasión en que se sorprenda a alguien arrojando desperdicios a nuestras calles se impone de diez a treinta días multa, como lo establece nuestro legislador, seguramente el infractor la pensara dos veces antes de seguir siendo un desaseado y enemigo de nuestro medio ambiente.
Cabe aclarar que un día multa es el que se calcula sobre la base de una tercera parte del ingreso diario del condenado, esta multa deberá ser satisfecha dentro de los treinta días de haber quedado firme la sentencia, de lo contrario, quedará sujeto a dos horas de trabajo en beneficio de la comunidad por un día multa no satisfecho.
Ricardo J. Guevara Altamirano
Contrarrevolución
El artículo publicado el pasado 31 de octubre titulado «¿Otra revolución?», escrito por el señor Adolfo Bonilla, invita a la reflexión y al análisis, porque tiene sobrada razón en todo lo que expone. Pero quisiera hacerle una observación. En Nicaragua no hay ni ha habido ninguna revolución, tan sólo un movimiento mafioso que utilizó la ideología marxista-leninista como instrumento legitimador de todos sus robos y crímenes y que hoy pretende hacer lo mismo, nada más que enmascarándolo con medidas populistas, fascistas y esa aberración socialista rescatada del basurero de la historia por Hugo Chávez, de Venezuela, el trasnochado Socialismo del siglo XXI.
Régis Debray, el frustrado admirador del Ché Guevara, fue el que escribió: «Revolución en la revolución». En el caso específico de la mal llamada revolución popular sandinista, podría llamarse a la actual suma de disparates que implementa el binomio Ortega-Murillo: «Contrarrevolución en una falsa revolución».
Roberto Escobedo Caicedo