- Cartas al Director
Futuro
“Si nunca pensamos en el futuro, nunca lo tendremos”.
Elección crucial en Estados Unidos
Las primeras dos veces que escuché al candidato demócrata Barack Obama dirigirse al público norteamericano, me pareció una persona encantadora; su discurso muy bien articulado, fluido y adornado con la revolucionaria palabra: cambio.
No obstante, mi encanto fue efímero, pues las siguientes ocasiones que lo escuché me pareció que sus palabras eran una lección aprendida y que en ellas no había real sentimiento.
Su discurso es el clásico de una izquierda intelectual experta en darle un tono interesante y novedoso a todo lo que dice, pero que a la hora de ponerlo en práctica resulta en un total fracaso.
El candidato Obama habla de cambio y yo me pregunto ¿qué pretende cambiar? Si Estados Unidos es la primera potencia del mundo, regida por una verdadera democracia.
No es un país perfecto — no existe tal cosa— pero sí es un país donde toda aquella persona que tiene una meta, si se esfuerza, la alcanza. Definitivamente es el país de las oportunidades.
Me parece que el cambio que ofrece Obama está fundamentado, aunque él no lo exprese, en su origen, su realidad y su experiencia de vida. Siento que es una visión muy subjetiva de la realidad, desvinculada de la raíz… del origen de esa gran nación.
Finalmente lo que terminó con mis dudas, si alguna quedaba, de que el candidato Barack Obama no es, en estos momentos precisos, la opción adecuada, fue un broche que me regalaron de la campaña del candidato demócrata.
El broche tiene la imagen de perfil de Obama y su esposa, ambos sonriendo, chocando puños y viéndose a los ojos, las letras dicen: “Yes we can”.
El mensaje que percibo detrás de este ingenuo “pin” es que para esta pareja el reto de llegar a la Casa Blanca obedece más a cumplir un proyecto personal, que a servir a los Estados Unidos.
Como bien me dijo un buen amigo respecto a los candidatos McCain y Obama; es mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer.
Los norteamericanos deberían de regresar a sus raíces, eliminar los sentimientos de culpa y recobrar el orgullo de ser ciudadanos de ese grandioso país.
María José Zamora
Como burro amarrado
El próximo domingo 9 de noviembre los nicaragüenses demócratas iremos a las elecciones, como el burro del cuento, contra tigre suelto, pues durante todo este proceso las violaciones del partido de gobierno (FSLN) han sido de todos los tamaños.
El Gobierno ha violado cuanta disposición de la Ley Electoral se le ha puesto enfrente, desde poner con todo el descaro del mundo su bandera rojinegra en los edificios públicos y entes autónomos, hasta regalar casas, cocinas, frijoles, gallinas, etc. Todo a vista y paciencia de la Fiscalía y de la Policía.
Pero entre todos los funcionarios que se han coludido haciéndose de la vista gorda con una desvergüenza absoluta, hay uno que ha roto todas las marcas. Me refiero al presidente del CSE, señor Roberto Rivas Reyes. Los que conocemos y nos mantenemos informados sobre los intríngulis de los políticos nicaragüenses, no nos asustamos de la metamorfosis sufrida por el señor Rivas Reyes y su padrino. Cualquier parecido con la situación de Alemán no es pura coincidencia, con la salvedad que Rivas pareciese haber descubierto su verdadera vocación totalitaria en su personaje de protector de las aberraciones orteguistas.
Recientemente el periodista conocido como el chele Grisby hizo una descripción impublicable en este medio, aunque no por eso menos cierta, sobre las perlas del robusto magistrado. Si usted quiere conocerlas sólo tiene que pedírselas al periodista en mención. Para aquellos que creen que los aviones, las mansiones, las universidades, las fincas, más las viandas nerónicas caen del cielo, se darán cuenta que nada que ver. A menos que se las haya pedido con devoción y obediencia perruna al mismísimo san Daniel.
Frank Castro
Votar y defender el voto
Estoy convencido que la población nicaragüense irá a votar en estas elecciones, que saldrá masivamente hacia las Juntas Receptoras de Votos (JRV) y tendrá el valor de acudir a las urnas. Pero, ¿quién garantiza la protección de los ciudadanos? Si ni la Policía detiene a las turbas orteguistas y por el contrario se coloca pasivamente de espectadora o se parcializa, si la Ministra de Gobernación habla de prevención orientando que los agredidos no provoquen a los intimidadores porque también ya conocemos que es parte de nuestra cultura.
¿Qué les pasará a los fiscales y miembros de las JRV cuando quieran defender el voto democrático? ¿Qué sucederá cuando los CPC digan que les están robando los votos o consideren que deben velar por el poder ciudadano?
Es hora que la mayoría defienda la democracia, que no nos dejemos intimidar, que los políticos, los militantes de los partidos y los ciudadanos se junten y dispersen el voto, que todos desde nuestras casas y trabajos nos pongamos en alerta roja para que podamos contrarrestar el plan que tienen preparado los intolerantes para este mes de noviembre. Recordemos que quienes organizan todos estos movimientos son expertos en el terror y asonadas, por algo fueron miembros de la tenebrosa Seguridad del Estado de los años ochenta.
No olvidemos todo lo que saben hacer las hordas fanáticas y totalitarias, lo que han hecho en las elecciones pasadas, sus revueltas y atropellos en las propias JRV.
¿Qué puede pasar ahora que están en el Gobierno, que tienen en sus manos el Poder Judicial y el Poder Electoral, que la Policía está a su favor, que tienen oficializados y entrenados a los CPC, que son controlados por la señora Murillo y el señor Lenín Cerna, y para mayor ventaja de ellos ya no habrán observadores internacionales?
No se necesitan ni anteojos ni un dedo de frente para comprender las pretensiones de la tiranía y oclocracia.
Lo único que nos queda a los nicaragüenses es nuestro amor a Nicaragua con el que deberemos defender al voto hasta las últimas consecuencias y nuestro demostrado valor para no dejar sólo a los fiscales y los miembros de las JRV.
Crisanto Eusebio Duquestrada Largaespada
Desviación de recursos
Es vergonzoso cómo este gobierno hace uso de los recursos del Estado para su campaña política, y es más vergonzoso que a nadie parece importarle: los diputados se hacen de la vista gorda, el CSE y la CSJ son fieles a ellos.
Si las leyes no están a favor del pueblo, si los que ejercen las leyes no defienden al pobre, al reprimido, al pueblo común, entonces el pueblo no debería estar obligado a respetar esas leyes.
La mejor lección que le podemos dar a este desgobierno es que si ellos no respetan al pueblo, el pueblo no tiene porqué respetarlos.
Nadie puede ser obligado a ajustarse o someterse a un sistema que no defiende los intereses de las mayorías.
Rogelio Oviedo Espinoza
Caricaturas
Felicito a los caricaturistas del Diario LA PRENSA, Manuel Guillén y Bismarck, porque se anotaron un home run con sus caricaturas publicadas el pasado 31 de octubre. Sigan adelante que su trabajo llega y es interpretado por muchos.
Frank Canales
Jacksonville, Florida
“Sequestrare”
Originalmente en latín significó “depositar gubernativamente una alhaja en poder de un tercero hasta que se decida a quién pertenece”, pero hoy en día se trata de una forma de esclavismo en la que se priva a una persona de su libertad para pedir algo a cambio de devolverla.
No hay que utilizar palabras “suaves” como retención o toma de rehén, pues tales no son sino un acto de secuestro. El fin será siempre solicitar un rescate o demandar algo a cambio.
Comprendiendo lo anterior los mandatarios latinoamericanos no deben prestarse al juego de las FARC, e involucrarse en un propuesto “canje humanitario”, pues estarán confirmando el actuar de las FARC; enviarán un mensaje claro en el sentido que si necesitas algo, priva de libertad a alguien y demanda que te sea provisto lo que necesitas.
Juan Murúa