LA PRENSA/U. MOLINA

Cuidado y firmeza

A temprana edad se deben prevenir los problemas, porque “niño pequeño problema pequeño, niño grande problema grande” [doap_box title=»SUGERENCIAS» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Promueva el sentido de seguridad y bienestar en sus hijos. La autoestima de su hijo está influenciada por la calidad y no por la cantidad de tiempo que pasa con él. Dele el ciento […]

  • A temprana edad se deben prevenir los problemas, porque “niño pequeño problema pequeño, niño grande problema grande”
[doap_box title=»SUGERENCIAS» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Promueva el sentido de seguridad y bienestar en sus hijos.

La autoestima de su hijo está influenciada por la calidad y no por la cantidad de tiempo que pasa con él. Dele el ciento por ciento de su atención y enfóquese en lo que le dice.

Utilice acciones, no palabras. No regañe a su hijo para que recoja sus juguetes de la sala. Simplemente no le permita jugar afuera hasta que limpie el tiradero.

Involucre a su hijo en una rutina diaria. Eso los hace sentirse capaz e importante. Hágalo independiente. No interfiera cuando es innecesario. Esto le roba a su hijo la oportunidad de aprender de las consecuencias de sus actos.

No le castigue cuando olvida levantar su plato de la mesa. Ese castigo puede crear resentimiento. Es mejor corregir la acción de inmediato con una explicación de lo que se debe hacer.

Aléjese del conflicto. Sálgase del cuarto cuando su hijo le falte el respeto. Dígale que estará en la otra habitación cuando quiera dialogar. No se vaya con enojo y derrotado.

Nunca le diga a su hijo que es malo. Esto daña su autoestima. Asegúrele que lo quiere, pero que no tolera ese comportamiento.

Sea constante, no se doble. No caiga en gritos o rabietas. Su hijo aprenderá a respetarlo aunque éste le diga: “Ya no te quiero”.

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Aplaudir los berrinches de los niños, hacerles creer que todo se lo merecen y ceder en cada uno de sus caprichos son los errores más comunes que los padres cometen y terminan malcriando a sus hijos.

Los niños desde muy pequeños tienen la capacidad de entender y saber cuando algo está bien o mal. La sicóloga Gloria Castellón afirma que los padres piensan erróneamente que los bebés son personitas que no son capaces de comprender y les tratan con excesivos consentimientos, incluso cuando hacen algo incorrecto.

La especialista afirma que debe premiar las acciones positivas de los niños, pero también debe castigar cuando hacen algo malo, de esa manera evitará que su hijo sea un malcriado no sólo de niño, sino que le evitará problemas cuando sea grande.

Una recomendación de la sicóloga es ser firmes en los castigos y mantenerlos por el período indicado; si acostumbra suspenderlos antes irá perdiendo autoridad y pronto su hijo volverá a hacer lo mismo.

Algo muy importante es que los padres siempre son un modelo a seguir, por eso debe cuidar su comportamiento. Si lo ven peleando con la vecina, grita mientras conduce o vocifera con cualquier otra persona, entonces los niños suponen que actuar agresivamente o con malas palabras está permitido: “Si mi mamá o mi papá lo hace yo también”.

Manipulación y caprichos

Los niños aprenden a manipular, saben que los padres con tal de no verlos pegar gritos en público les dan todo gusto, eso es un gran error dice Castellón. “Ellos saben manipular, lo mejor es tener mucha paciencia, darles mucho amor y cariño, pero cuando hagan el escándalo la madre o el padre debe ignorarlo, hacer como que no le importa y si está en la casa y el niño pega gritos lo mejor es ir al cuarto, ponerse unos audífonos y hacer como que no escucha, es difícil pero funciona”, señala Castellón.

Darles gusto para calmar sus berrinches es una manera de arreglar el problema rápido, pero no es la solución a largo plazo. La especialista le aconseja que una vez que el niño se haya calmado hable con calma y sin gritos sobre lo que pasó y hágale entender que de esa manera no conseguirá nada.

Otro error es enseñarle a sus hijos que todo se lo merecen, lo correcto es hacerles entender que tan importante es dar como recibir. También debe demostrarle que usted confía en él, puede delegarle responsabilidades, aun cuando haya personal de servicio en casa puede enseñarle a realizar ciertas actividades.

Castellón aconseja por lo menos una vez a la semana hacer alguna actividad en conjunto con sus hijos, como cocinar, lavar el carro, limpiar el jardín, etc., ya que eso además de enseñarles el sentido de la responsabilidad fortalecerá su unión.

Él diálogo entre padres e hijos debe ser lo más importante, señala Castellón, también merecen una explicación del por qué se le castiga y nunca un padre debe desautorizar al otro; muchas veces la madre pone el castigo y el padre lo quita o viceversa.

Castellón afirma que el niño malcriado es el que necesita más amor, porque muchas veces los padres cuando tienen varios hijos tienden a apartar al malcriado y preferir al bien portado, eso es otro grave error.

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