Independencia: a los hijos hay que ayudarlos desde chiquitos y cuando vayan a volar que vuelen.
Familia: en la familia es donde se muestra toda la gama de conductas que se dan a través de las relaciones interpersonales, hay que tomar en cuenta cada etapa del desarrollo. Con los hijos pequeños hay que jugar y escucharlos, con los adolescentes que están en una etapa muy seria pero preciosa, hay que reforzarles valores, como la solidaridad, y la amistad, porque si no encuentra un poquito de amistad en los padres la busca en otras personas.
[/doap_box]
Muchos padres no permiten que sus hijos se desarrollen con plena independencia, no permiten que ni siquiera jueguen o desarrollen sus habilidades, quieren controlarlos completamente y no les permiten ser ellos mismos.
Cuando el niño o niña llega a la adolescencia, se revela y el padre empieza a descontrolarse, porque la forma que aprendió a educar es ejerciendo el control. Esta conducta es tan dañina que provoca alteraciones tanto en la personalidad como en la salud mental de los hijos, ya que se obtiene como resultado hijos inseguros, que no se ponen metas, tienen dificultades de relación interpersonal porque el padre posesivo los acoge y no deja que les pase nada, esto es por la sobreprotección.
También sucede que muchos padres creen que los hijos son de su propiedad, esto se convierte en una forma de maltrato, porque se les niega el derecho a pensar independientemente; se les niega a salir, a vestirse como ellos desean, ellos tienen el control absoluto hasta en la forma de pensar de sus hijos.
Cabe mencionar que tanto la sobreprotección como el creer que sus hijos son de su propiedad son formas de maltrato y son devastadoras para la salud mental de los hijos. La sobreprotección crea personas muy inseguras, la posesión crea rencor, odio y violencia.
Los niños deben ir resolviendo su problema conforme su nivel, sin incurrir en que los padres se los solucionen, si se equivocan no importa, aprenden de esa experiencia, es un ejercicio que se viene ejerciendo desde la niñez, para que cuando lleguen a adolescentes tengan cierta independencia y puedan desarrollar habilidades sociales. Lo que los padres pueden hacer es aconsejarlos, escucharlos y comprenderlos, para que cuando lleguen a su vida adulta sean personas responsables, con mucha conciencia del deber, la disciplina y el orden. Es un proceso que empieza desde la niñez y que culmina en la vida adulta.
El buen padre no es el que le da todo a un niño, sino el que le enseña a obtener eso, con sacrificio, dedicación, trabajo y respeto. Muchos padres o madres no se dan cuenta que sus hijos crecieron, los sobrecontrolan e incluso llegan a la violencia y eso es dañino, por que los condenan al fracaso en su vida de pareja cuando son adultos, ya que tienden a reproducir ese tipo de relación con las personas que están e incurren con facilidad en la violencia de pareja.
Una actitud extrema de hijos que han sido víctimas de padres obsesivos es la conducta suicida o destructiva, porque si la persona no logra independizarse será una persona con limitantes. Hay que dejar que vuelen, que experimenten en carne propia, aunque fracasen.