Los hábitos alimenticios crecen de raíces culturales y son tradiciones familiares. Y así debería ser. Sin embargo, estudios de todo del mundo están mostrando patrones alimenticios particulares de algunas culturas que protegen la salud y prolongan la vida. Por lo tanto nace la pregunta: ¿Cómo podemos ajustar las prácticas tradicionales, para seguir disfrutando lo cultural y a la vez, aprovechar las prácticas sanas? Aquí les tengo unos tips:
1. Al hacer su gallo pinto, escoger el arroz integral en vez del refinado. Granos refinados, como la harina blanca, la pasta blanca, el arroz blanco y el pan blanco, han sido procesados, perdiendo un 98 por ciento de sus nutrientes.
2. Quitar el aceite vegetal de su cocina y reemplazarlo con aceite de canola, girasol, ajonjolí u olivo.
3. Para picar, en vez de comidas procesadas, busca algo como semilla de marañón, semilla de ajonjolí, fruta deshidratada o verduras frescas.
4. Cada día, incluir una ensalada de hojas verdes, incluyendo no solamente lechugas, pero también berros, hojas de remolacha, perejil, marango, espinaca, col chino, entre otras.
5. Sustituir la carne dos veces por semana por una nueva verdura, lentejas o queso de soya (tofu).
6. Comer pescado (no frito) dos veces por semana como en cebiche o taco de pescado.
7. Al hacer sus postres, en vez de las tortas con miles de calorías de azúcar, disfrutar las frutas de Nicaragua, como sandía, caimito, níspero, zapote, piña o papaya.
8. Y por último, seguir disfrutando sus cenas con sus amigos, comiendo lentamente y con mucha alegría.