- Un padre que comienza a proteger más allá a su hijo, puede ser un obstáculo, porque el niño va creciendo con inseguridades
Es necesario que los padres se desarrollen y se potencien a nivel de pareja y de personas individuales, con el mismo empeño que pusieron en que sus hijos se convirtieran en seres autónomos.
Los padres, cuando los hijos todavía siguen en casa, han de encontrar espacios y tiempo para sí mismos.
Deben de comenzar a emanciparse de los hijos mucho antes de
que éstos se vayan.
Deben mentalizarse a no recibir de sus hijos tanto como ellos les dieron. Si no, vivirán en una decepción permanente.
Emanciparse de los hijos, vivir la maternidad o paternidad desde otra perspectiva, es una etapa más del proceso de ser madre o padre. Esta emancipación de los padres no significa dejar de interesarse por lo que ocurre a sus hijos ni renunciar a la relación familiar. Simplemente, es articular un nuevo formato de relación, que cuesta asumir y aplicar pero que permite un desarrollo satisfactorio.
Las consecuencias
Las actitudes de padres posesivos dejan como resultado niños mentirosos, temerosos, desmotivados en su crecimiento académico, trastornos en la conducta, agresividad.
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Ana María es la mayor de cuatro hermanas, hace unos meses tuvo que dejar su casa porque sentía que sus padres la asfixiaban y no sólo de manera sicológica, sino también físicamente. Cuenta que desde niña sus padres fueron exigentes con ella, nunca recibió cariño, a tal punto que ahora les tiene mucho resentimiento.
Cuenta que sus padres siempre le dijeron que sin ellos jamás iba a poder hacer algo y siempre que no hacía lo que ellos querían le ponían castigos.
La sicóloga Mariana Aburto expresa que hay diferentes causas que explican la posesión de algunos padres hacia los hijos. En primer lugar hay que ver qué tipo de padres son, por ejemplo si tienen sólo un hijo o si tienen varios hijos y son posesivos con todos por igual o si enfatizan en alguno de ellos, porque en nuestras sociedades los padres tienden a pensar que los hijos son de su propiedad y cuando llegan a tener un hijo o hija son sobreprotectores, hay una actitud de crearles un mundo donde el hijo por sí solo no tiene la capacidad de enfrentarlo; eso es tan fuerte, que el niño se da cuenta y se construye un esquema de relación donde no puede enfrentar ningún tipo de situación solo, entonces se da una especie de círculo vicioso, porque los padres tampoco pueden estar sin los hijos, expresa la especialista.
La sicóloga explica que este tipo de conductas se van interiorizando desde temprano. A los 14 años Ana María ya era una jovencita rebelde, malcriada, salía mal en sus clases, se comportaba mal, todo para llamar la atención, pero sus padres siempre mantuvieron la actitud dura, hasta que a sus 25 años decidió dejar su casa y vivir sola, actualmente no tienen ningún tipo de relación con ellos. No me hacen falta, siento que ahora tengo equilibrio emocional, afirma.
Desarrollar su poder de elección
El licenciado Antonio Aburto, especialista en adolescentes y familia, señala que primero se debe tomar en cuenta que un niño o niña es un hombre o mujer en desarrollo, lo cual tiene que ver con su individualidad como ser humano, de ahí que los niños necesitan que el padre ponga las condiciones para que se dé ese desarrollo.
La sicóloga expresa que desde el momento que uno asume la condición de padre o madre, debe empezar a empoderar a sus hijos, porque con sus métodos educativos puede hacer de ellos personas exitosas o mediocres. Hay un poema que dice: tus hijos no son tus hijos, son de la vida, advierte.
También señala que desde muy temprano hay que poner especial atención sobre cómo dirigirse a los hijos, para que cada día sean más independiente según su edad.
Otra forma de anular a sus hijos es tratándolos con mucha dureza, porque en este caso no se les permite poner a funcionar su poder de elección. El niño que es reprimido desde la infancia, a la primera oportunidad se va de la casa para resolver la situación de dureza que vive, lo cual muchas veces termina en un fracaso y hay un rompimiento de la familia.
Ambos especialistas afirman que los padres posesivos tienen la característica de culpabilizar a los hijos y eso no los deja crecer como individuos. Los padres son los grandes actores que van guiando, determinando y eso da resultados en dependencia de las condiciones en las que se esté formando a sus hijos.
Un padre que comienza a proteger más allá a su hijo, puede ser un obstáculo, porque el niño va creciendo con inseguridades, ya que nunca le han permitido que comience a desarrollar sus habilidades y su individualidad, es el padre que anula a su hijo, diciendo vos no podés, vos no servís para eso, señala el especialista.
Otra actitud el los padres sobreprotectores es darles todo servido a sus hijos. Comienzan a llenarlos de cosas que muchas veces tienen que ver con las limitaciones que el padre tuvo. Esta actitud puede ser el inicio de la inseguridad de ese hombre o mujer, cuando llega a adulto que sigue apegado al padre o a la madre.
Debemos darle la libertad de hacer lo que quieren, permitirles que vayan desarrollando su propio autocontrol y cuidarse a sí mismos, porque la sobreprotección anula la posibilidad de un buen desarrollo y lo podemos ver cuando llega a la adolescencia, que quiere independizarse, entonces se le dice no puedes, claro que hay que tomar sus precauciones por los peligros, pero también se les debe dar su espacio, porque en esta etapa comienza a demostrar que sí puede.
El especialista advierte que hay que permitirles que desarrollen su poder de elección, para que tengan una vida adulta con habilidades que le permitan resolver su vida. Es terrible cuando a un adulto se le mueren los padres y no tienen poder de elección, por eso es importante empezar desde niño.
La actitud del padre sobreprotector puede crear conductas indeseadas, como niños rebeldes, groseros, conductas muchas veces inexplicables. O también puede crear niños enfermizos, porque la inseguridad que forma este tipo de comportamientos lleva a crear una debilidad en las defensas corporales, advierte el especialista en adolescentes.
La sicóloga señala que una persona para salir de la actitud posesiva de sus padres debe ser lo suficientemente madura, tomar decisiones y probarse a sí misma en primer lugar que es autosuficiente y luego probarle a sus padres que es capaz que puede enfrentar la vida y ser autosuficiente.