¿Sabía usted que la sandía es una buena fuente no solamente de sabor y de vitamina C? También es fuente del famoso antioxidante, licopeno, el mismo contenido en el tomate.
En el caso del tomate, el licopeno es más accesible cuando el tomate está cocido, pero en el caso de la sandía, el licopeno está aún en la fruta cruda.
La sandía es libre de grasa, como todas las plantas, su contenido de colesterol es cero, y posee cantidades significativas de vitaminas A, B6 (que ayuda a manejar el estrés), vitamina C, ácido fólico, y los minerales magnesio, cobre, y cinc. Su contenido de licopeno es 40 por ciento más que en el tomate.
El antioxidante licopeno ayuda en bajar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el riesgo de tipos de cáncer, especialmente el de próstata, mama, pulmones y del endometrio del útero.
Una taza contiene solamente 50 calorías, y aproximadamente 90 por ciento de su composición es agua. Con tantos nutrientes en comparación de sus pocas calorías, es un buen ejemplo de la buena densidad nutricional que sabemos es atractivo para mantener su consumo de nutrientes sin sobrepasar su consumo de energía o calorías.
¿Cómo se pueden aprovechar los nutrientes de la sandía? Se debe escoger la fruta producida orgánicamente y cosechada en su punto óptimo de madurez, porque así las frutas tienen su potencial completo de nutrientes.
También, es recomendable comer la sandía fresca, cortada o preparada como jugo, sin agregarle azúcar.