El tiempo es implacable y su paso se refleja en el rostro de las personas dejando esos odiosos surcos que a nadie le agrada verse y que aparecen después de los 35 años. Y como nadie quiere envejecer la industria médica-cosmética se ha dado a la tarea de crear cantidad de productos y procedimientos que luchan contra el envejecimiento.
En Nicaragua se usan varias maneras innovadoras de compensar ese descenso de la piel y de restaurar el aspecto juvenil inyectando sustancias de relleno en las arrugas, pliegues o hundimientos faciales. Estos materiales encuentran muchos adeptos entre hombres y mujeres.
El envejecimiento afecta a todo el sistema humano. En la piel su paso se dibuja con más frecuencia en el ceño, cuando la persona frunce el ceño se arruga en función de la expresión, pero al llegar a los 40 años la flacidez se agota y la piel se va cayendo. En las mujeres tiene mucho que ver con la menopausia, con la ausencia de estrógeno se pierde la elasticidad y se forman los surcos alrededor de la boca (surcos nasogenianos), también aparecen alrededor de los ojos y sobre los pómulos, señala la dermatóloga Eréndira Rizo, directora de la Unidad Dermoestética del Hospital Salud Integral.
Los tratamientos
Según Rizo, esos surcos se pueden corregir con cirugías plásticas y con tratamientos de relleno aplicando sustancias permanentes como la silicona. Es igual a la que se usa como prótesis de mamas. Se inyecta para rellenar los surcos, pero quedará ahí para siempre.
Los riesgos de esas sustancias permanentes a criterio de Rizo es que una vez puesto no se pueden retirar y muchas veces el organismo reacciona de forma adversa al tratamiento produciendo granulomas que son pequeñas pelotas o inflamación local.
Otra de las complicaciones que Rizo señala es que al pasar el tiempo, entre cuatro o cinco años, la arruga baja hacia la boca y la sustancia queda en el mismo punto. Por eso no es recomendable. Es un asunto de ética y criterio de cada médico, señala la dermatóloga.
Según la especialista existen otras sustancias semipermanentes que llevan combinadas metacril y sustancias activas, las cuales dilatan entre 2 y 3 años, aunque también se corre el riesgo de presentar granulomas.
Para Rizo lo ideal es ponerse sustancias que son absorbidas por la piel, y están compuestas por ácidos hialurónicos (son compatibles con el agua) y no tienen riesgos de granulomas, la salvedad es que sus resultados dilatan entre cuatro y seis meses. Es un tratamiento más caro, pero idóneo porque desaparece, no es permanente, muy diferente del botox, porque este último inhibe la función del músculo y crea dependencia.
En Nicaragua el ácido hialurónico se encuentra con los nombres comerciales de Restylane, Perfectha y Teosyal, están aprobados por la Federación de Droga y Alimentos de Estados Unidos (FDA).
El botox por su parte se recomienda aplicárselo dos veces al año. El problema de éste es que entre más pronto se pone el organismo reacciona en contra de la sustancia y ya no hace el mismo efecto.
Cuidado con el sol
La dermatóloga Eréndira Rizo asegura que el envejecimiento es acelerado por el sol, por eso hay que protegerse de todas las formas.
Aconseja evitar asolearse, ponerse bloqueador solar por lo menos cada tres horas y una cantidad considerable. Además lavarse la cara dos veces al día e hidratarse constantemente bebiendo mucha agua.
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El peligro
Para la dermatóloga Eréndira Rizo la aplicación de las sustancias de relleno facial es un tratamiento médico.
Existen personas que no son médicos y que ponen los rellenos de manera irresponsable, sólo deben ser aplicados por un dermatólogo, cirujano plástico o un especialista en medicina estética, precisa la doctora Rizo.