(LA PRENSA/FOTOARTE/LUIS GONZÁLEZ)

Un jabón para cada tipo de piel

Con tantas clases de jabón abarrotadas en los estantes del supermercado o la pulpería, ¿cómo elegir el idóneo para su tipo de piel? [doap_box title=»Por si no lo sabía…» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El jabón se produce desde el tiempo de los sumerios, quienes hervían diferentes álcalis juntos y utilizaban el residuo para bañarse. Los egipcios, los […]

  • Con tantas clases de jabón abarrotadas en los estantes del supermercado o la pulpería, ¿cómo elegir el idóneo para su tipo de piel?
[doap_box title=»Por si no lo sabía…» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El jabón se produce desde el tiempo de los sumerios, quienes hervían diferentes álcalis juntos y utilizaban el residuo para bañarse.

Los egipcios, los griegos y los romanos también inventaron sus propias mezclas para hacer jabón.

Para el siglo VII el jabón ya era conocido en todo el sur de Europa.

En la Edad Media ya era de uso general.

En el siglo XV apareció el jabón de Marsella, el precursor de los jabones actuales.

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El jabón, ese producto resbaloso que utilizamos a diario para bañarnos, es más que un simple artículo para el aseo personal. Dependiendo de sus ingredientes puede mejorar el aspecto de nuestra piel o en algunos casos hasta irritarla. He ahí el motivo de su gran variedad y la importancia de escoger el correcto.

Según el dermatólogo Hermann Shaffer, del Centro Médico de Piel, los jabones son limpiadores cutáneos que despegan de la piel todo lo que para ésta son contaminantes externos. Sin embargo, su uso excesivo y las altas concentraciones de fuertes ingredientes químicos que poseen algunos pueden substraer los humectantes naturales de la piel y por ende resecarla, alterando su función de barrera protectora.

EL JABÓN IDEAL

El experto asegura que el jabón ideal para la piel será aquel que no sólo tenga baja concentración de detergentes (surfactantes naturales), sino también mayor cantidad de surfactantes artificiales, que sea capaz de aportar humectantes a la piel y tenga una acidez (pH) parecida a la de la piel. Es por eso que es de suma importancia leer su composición en la etiqueta.

“Un ingrediente constante en casi todos los jabones es el lauril sulfato de sodio. Mientras más alta sea la concentración de éste, mayor será su efecto detergente”, explica el doctor Shaffer.

ENCUENTRE EL SUYO

Los hay desde neutros hasta antibacteriales, de leche o miel, de plantas, frutas y legumbres, e incluso cereales. Pareciera que los jabones de hoy en día, más que para bañarse, fueran hechos para comerse.

A continuación le presentamos una variedad de jabones con información acerca de sus ingredientes y propiedades para que usted elija el de su conveniencia.

Jabón neutro

Tiene un pH similar al de la piel (entre 5 y 7), no posee aroma ni colores artificiales, por lo tanto es hipoalergénico. Este jabón es ideal para bañar a los bebés y para lavar las áreas genitales.

Jabón humectante

Como su mismo nombre lo indica, sirve para humectar la piel reseca. Suele tener aceites vegetales o grasas enriquecidas con aceite de oliva o avellana, entre otros.

Jabón dermatológico

Contiene agentes de limpieza sintéticos y componentes vegetales que cierran los poros. Es recomendado para aliviar irritaciones, ya que no descaman la piel.

Jabón antibacterial

Protege contra las bacterias e infecciones. Pero según el doctor Shaffer su uso rutinario no es conveniente para el buen trato de la piel, pues alteran la función de barrera biológica del tegumento.

Jabón de leche

Hidrata, nutre, suaviza y rejuvenece la piel.

Jabón de avena

Tiene propiedades emolientes y suaviza las cicatrices. Es recomendado para pieles secas o muy sensibles.

Jabón de miel

Retiene la humedad de la piel, conserva su firmeza y elasticidad.

Jabón de pepino

Tonifica y tiene efecto astringente.

Jabón de manzanilla

Relaja y actúa como antiinflamatorio. También aclara el vello.

Jabón de concha nácar

Elimina manchas y desvanece cicatrices. Se puede utilizar como auxiliar en el tratamiento del acné.

Jabón de algas marinas

Reafirma los tejidos de la piel, combate la celulitis, las estrías y las arrugas.

Jabón de rosas

Contiene vitaminas B, C y K, que aportan brillo a la piel.

Jabón de lavanda

Más que otorgar algún beneficio a la piel, su aroma tiene propiedades relajantes.

Jabones de frutas

Contienen antioxidantes naturales, embellecen la piel dándole brillo.

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