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El pastel debe entrar en armonía con todo el concepto a desarrollar, por ello, al momento de su elección hay que poner especial cuidado que se ajuste al tema, los colores y el lugar de la boda, siempre partiendo de la preferencia de los novios, así lo indica Patricia Villa de Sandino, propietaria de Delikatessen Granja.
El blanco sigue siendo el tono clásico por excelencia, pero en la actualidad están incursionando con fuerza otras tonalidades. Vanessa Sampson, de pastelería Sampson, señala que los colores pasteles van bien para bodas de día, mientras que para la noche quedan mejor tonos más fuertes como dorado, plateado, bronce y rojo vino.
La torta de vainilla con sabor a almendra, humedecida con amaretto y leche condensada se ha posicionado como una de las favoritas, pero en cuanto a sabores, la lista es larga. Las hay de chocolate, con sabor a frutas y relleno de mermeladas. En cuanto a licores, los más populares son el kalúa, bailey y grand marnier.
Recuerde
El tamaño irá en dependencia de la cantidad de invitados. Villa precisa que de una libra de pastel de fondant pueden comer de 25 a 30 personas, si se trata de merengue, alcanza para 20 comensales.
Es necesario encargar el queque nupcial con una anticipación de quince días a un mes, pero si es en temporada alta, como diciembre, hay que hacerlo dos meses antes.
Finamente clásicoTradicional pastel de fondant, con sabor a almendras con amaretto y decorado con lirios hechos de pastillaje. Elaborado por Delikatessen La Granja.