Renovación de corazones

Ver Galería de Fotos En el matrimonio, como en toda relación, no todo es “color de rosa”. El reto es grande y está en las manos de quienes dijeron “sí” luchar por mantener vivo el sentimiento que los llevó a unirse. En este asunto de parejas, algo es seguro, sí se puede conservar el matrimonio, […]

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En el matrimonio, como en toda relación, no todo es “color de rosa”. El reto es grande y está en las manos de quienes dijeron “sí” luchar por mantener vivo el sentimiento que los llevó a unirse.

En este asunto de parejas, algo es seguro, sí se puede conservar el matrimonio, pese a las adversidades. Para muestra compartimos con ustedes dos historias de amor verdadero, ellos decidieron reafirmar el juramento de amor hacia su pareja y renovaron sus votos matrimoniales frente al altar.

Para las parejas compuesta por Margarita Terán y Gustavo Argüello; Patricia Villa y Julio Sandino, bodas de oro y de plata respectivamente, renovar sus votos matrimoniales fue la mejor ocasión para volver a decir “sí quiero” y una manera de celebrar la evolución de la relación y su dedicación por el otro.

Bodas de oro

En la Semana Santa de 1949, la playa de Poneloya fue el escenario donde Margarita Terán y Gustavo Argüello se vieron por primera vez y desde entonces sus corazones han permanecidos unidos. Ocho meses de noviazgo fue la antesala para su unión matrimonial celebrada por el sacerdote Azarías H. Pallais.

Cincuenta ocho años después, ellos aseguran haber logrando el mayor éxito de sus vidas y su mayor tesoro: tener una familia feliz compuesta por cuatro hijos, 14 nietos y ocho bisnietos.

Según Margarita Terán de Argüello, 58 años de matrimonio es todo un acontecimiento digno de celebrar. Cuenta que celebraron sus bodas de oro y ahora se preparan para los 60 años de matrimonio. “Celebramos nuestras bodas de oro con mayor trascendencia que cuando nos casamos, pues contamos con una familia, hijos, nietos y bisnietos. Para mis bodas de oro, no me vestí de blanco pero sí me hice un vestido muy lindo color esmeralda y todo fue muy bonito”.

Para ella el matrimonio es amor pero también es “una formación que se nos enseñó desde pequeños en el seno de la familia. Tuve la dicha de venir de un hogar donde mis padres se quisieron y respetaron, y esos mismos valores hemos transmitido a nuestros hijos”, señala Margarita Terán de Argüello.

En tanto para don Gustavo Argüello haber vivido tantos años junto a su esposa es un constante ir y venir de la vida, un “manojo” de años de cariño y comprensión donde la meta era amarse y criar a los hijos de la mejor manera posible. “Ahora vivimos rodeados del amor de los hijos, nietos y bisnietos, es algo muy bonito, todos nos quieren mucho y nosotros lo disfrutamos”.

Los Argüello Terán han festejando décadas de amor compartido y la creación y educación de una familia.

Bodas de plata

Patricia Villa de Sandino volvió a vestirse de novia. Estaba más radiante que hace 25 años, cuando dio el “sí” por primera vez a su esposo, Julio Sandino. Esta vez las damas de honor no fueron sus mejores amigas, sino sus cuatro hijas que desfilaron orgullosas al altar, junto a sus padres y quienes estuvieron pendientes de cada detalle de ese gran evento.

Para los Sandino Villa celebrar la renovación de votos matrimoniales fue un acontecimiento maravilloso que implicó la realización de gratas experiencias compartidas, dificultades superadas y proyectos logrados, vivencias que en conjunto han cimentado el amor de pareja renovando día a día la confianza, el respeto, el apoyo y la comprensión que desde el primer día se juraron.

“Renovar los votos matrimoniales para mí fue darle gracias a Dios por tener un matrimonio estable y una familia feliz, tenemos cuatro hijas maravillosas de 24, 20, 18 y 12 años, y por ello hay que agradecerle a Dios”, comenta Patricia Villa de Sandino.

Patricia describe su experiencia de renovación de votos como una experiencia mucho más emocionante que el día de su boda. “Es un día tan especial, porque cuando uno se casa va a la iglesia a pedirle a Dios su bendición por la unión, pero se tiene la incógnita de poder lograrlo, sin embargo cuando se renuevan los votos se va con la satisfacción de haber cumplido el compromiso, de tener un hogar fortalecido”.

Añade que “se siente una felicidad completa. Para mí fue más emocionante que la primera vez. Ese día todos lloramos de emoción, invitados incluidos”.

Nosotras

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