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El público está eufórico. Grita, aplaude, salta, pide más música. En el escenario la banda da su mejor espectáculo. El baterista está sumamente nervioso. Suda a mares, luce perturbado e impaciente. Terminan de tocar Vainilla, canción que escribió para su novia, quien también es la mánager de su banda. El baterista se pone de pie y se dirige hacia el micrófono, hace que llamen a su novia al escenario.
El baterista saca un papel de su bolsillo, las manos le tiemblan. Su novia espera que él diga unas palabras, pero no tiene ni la menor idea de qué se trata todo. El público está calmo, espera atento. El músico está ahora extremadamente nervioso, sus manos tiemblan, no puede leer el papel. Hasta que por fin, lucha contra sus nervios y salen las palabras: Baby, ¿te querés casar conmigo?. De inmediato se arrodilla y aparece la sortija de compromiso. Su novia llora de la emoción y el público estalla en aplausos. Entre los asistentes, las mujeres reclaman a sus novios un poco de romanticismo, una prueba como la que ese músico le acaba de dar a su novia.
Jason Thompson y Carla Fajardo se comprometieron el 1 de septiembre del año pasado, durante el concierto de una banda mexicana de punk, en el que también participaba Q69K, grupo musical en el que Thompson es baterista y Fajardo la mánager. Se conocieron hace cinco años y desde entonces físicamente no han cambiado nada. Ella atrae la mirada de la gente por sus cabellos verdes y él por sus piercings en el rostro. Son la antítesis de la pareja convencional.
Ambos se dieron cuenta de que su relación iba para largo, luego de haber pasado por una crisis en la que incluso llegaron a romper su noviazgo. Cuando reanudaron su compromiso, las cosas mejoraron. Cuando volvimos, empezamos a madurar, a tolerarnos y a construir una vida juntos, cuenta Fajardo. Ambos tienen tatuadas cinco estrellas en sus brazos por los años que llevan juntos, Thompson muere por tener un hijo enseguida y Fajardo quiere que su vestido de novia sea color champán. Esta pareja, aunque parezca no convencional, está cargada de romanticismo del bueno.
Yo siempre dije que quería proponerle en un escenario. Ahí estaban los amigos y nuestro público. Pasé una semana sin dormir por los nervios. Estaba estresado, buscando el anillo, escribí una página entera con todo lo que le quería decir y cuando la hora llegó, ni siquiera pude terminar la primera oración, cuenta Thompson, aún visiblemente emocionado.
Y así de grande como anunciaron su compromiso, también esperan que sea su boda y su vida de casados. Eso sí, Fajardo aclara que no será una boda gótica ni nada por el estilo. Planean casarse a inicios del año próximo y organizan meticulosamente una boda muy particular.
¿Se imagina que le pidan matrimonio frente a miles de personas? Conozca la historia de una pareja singular