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Cuando escuchamos hablar de bacterias y gérmenes inmediatamente las asociamos a enfermedades, sin embargo, existen bacterias amistosas como los probióticos, que son seres vivos que defienden o protegen a nuestro organismo del ataque de bacterias enemigas.
Según la pediatra neumóloga Claudia Rodezno, cuando el bebé nace y empieza a alimentarse con la leche materna o durante su paso por el canal del parto el bebé empieza a convivir con los gérmenes y bacterias que viven con nosotros y ayudan a mantener el equilibrio normal de la flora bacteriana que vive en el organismo.
Cabe señalar que cuando los probióticos colonizan el intestino grueso, estabilizan la flora intestinal al adherirse a la mucosa del intestino, para impedir la actividad de los microorganismos dañinos. Por tanto, estas bacterias tienen también propiedades inmunomoduladoras en la medida en que estimulan la producción de anticuerpos y refuerzan el sistema inmune.
Alimentos probióticos
Cuando hablamos de alimentos probióticos no es que sea un producto nuevo en el mercado, sino de alimentos comunes que contienen microorganismos vivos, que ingeridos pueden proporcionar numerosos beneficios a nuestro organismo, y ayudarnos a mantener sana la flora intestinal.
Según el pediatra gastroenterólogo Roberto Jirón, actualmente los probióticos han sido incorporados en fórmulas lácteas o como agentes bioterapéuticos (tratamientos para la diarrea) para favorecer el funcionamiento de la mucosa del intestino, la formación de anticuerpos, la secreción de inmunoglobina A que está en la superficie del intestino y proteger al organismo contra infecciones.
Ambos especialistas coinciden en que la leche materna es el alimento por excelencia rico en probióticos, la cual es una forma natural de suministrar dichos microorganismos a los bebés.
Otra forma natural de ingerir los probióticos son alimentos como yogures, lácteos, cereales y algunos vegetales fermentados.
Rodezno señala que la misma flora bacteriana normal al sufrir una alteración del equilibrio puede llegar a producir una enfermedad, es ahí donde los probióticos cumplen su función de mantener el equilibrio. A nivel gastrointestinal nos ayudan a defendernos de las enfermedades que llegan a través de los alimentos, que es el principal contacto que tenemos con el exterior, principalmente los bebitos, que lo único que hacen es comer y a través de ahí entran enfermedades que pueden estar localizadas a nivel gastrointestinal e incluso en el torrente sanguíneo.
Rodezno afirma que los probióticos en el organismo pueden disminuirse por el uso de antibióticos, que al contrarrestar una enfermedad disminuyen la flora normal, que es la primera barrera de defensa de las enfermedades.
Cabe señalar que los probióticos son sustancias que protegen y que no tienen efectos adversos, es decir no hay contraindicaciones, ya que son preventivos.
Rodezno señala que debido a los cambios climáticos hay diferentes tipos de gérmenes y bacterias en el ambiente, que están esperando a que el sistema inmunológico decaiga para aprovecharse y provocar una enfermedad, así que lo que hay que hacer es prevenir enfermedades y más aún en los bebés que son más suceptibles a ser atacados.