Esta fotografía de enero del 2002 muestra a la modelo Naomi Campbell desfilando una creación de Yves Saint Laurent durante la despedida del diseñador, que se realizó en el Georges Pompidou Center, París.LA PRENSA/AP

Tributo a Yves Saint Laurent

El diseñador francés demostró que la elegancia femenina va más allá de las tendencias de la moda. Ese fue el legado que dejó antes de morir [doap_box title=»Yves Saint Laurent:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] “Cuando uno se siente bien en un vestido, todo puede ocurrir”, pues “un buen vestido es un pasaporte para la felicidad”. [/doap_box] La […]

  • El diseñador francés demostró que la elegancia femenina va más allá de las tendencias de la moda. Ese fue el legado que dejó antes de morir
[doap_box title=»Yves Saint Laurent:» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

“Cuando uno se siente bien en un vestido, todo puede ocurrir”, pues “un buen vestido es un pasaporte para la felicidad”.

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La ex modelo y ahora Primera Dama de Francia, Carla Bruni-Sarkozy, la actriz Catherine Deneuve y algunos de sus compañeros del mundo de la moda, como los diseñadores Vivienne Westwood, Jean-Paul Gaultier, Sonia Rykiel y John Galliano, fueron algunas de las luminarias que dijeron presente el jueves pasado al funeral del legendario diseñador Yves Saint Laurent.

Los aplausos aumentaron de tono entre los invitados, cuando el féretro con sus restos, sobre el que se posó una tela amarilla adornada y luego la Bandera de Francia, era conducido al centro de la iglesia Saint-Roch, adornada con flores blancas.

Saint Laurent está considerado como uno de los diseñadores más influyente y perdurable del siglo XX, por darle poder a las mujeres al reinventar los pantalones como una elegante prenda básica del guardarropa femenino.

Estrellas, modistos y dignatarios, incluyendo el presidente Nicolás Sarkozy, acompañado de su esposa, quien alguna vez modeló para el creativo, llenaron la iglesia en lo que podría considerarse el último homenaje al diseñador, cuatro días después de que falleciera víctima del cáncer a los 71 años.

Elegante de corazón

“Sin elegancia de corazón no hay elegancia”, decía el modisto Yves Saint Laurent, quien se convirtió en un modelo de anticipación de la igualdad de hombres y mujeres, dada su estrategia de ofrecer a la indumentaria masculina toda su feminidad y capacidad seductora.

Artista genial y fragilísimo, de sensibilidad tan refinada, que para soportar la existencia recurrió a un sinfín de sustancias más o menos prohibidas, y que lamentaba, decía él, “sólo una cosa: no haber inventado el jean”, el pantalón vaquero.

Había algo también que Yves Saint Laurent “odiaba” con especial ahínco, cuenta la escritora y ex ministra Franoise Giroud. Era “la moda”. La moda con su absurda tiranía de tendencias bianuales, para las temporadas de invierno y de verano, la moda que siempre “pasa”, en detrimento del estilo, que el genial YSL consideraba “eterno”.

Podía ser la moda tan perniciosa que, prevenía YSL, “las mujeres que la siguen de demasiado cerca corren el gran peligro de perder su naturaleza profunda, su estilo, su elegancia natural”.

En cada desfile, los mismos valores infalibles garantes de elegancia: la inusitada mezcla de colores que sólo él sabía reunir, las nuevas declinaciones de su esmoquin de gala, del estampado pantera, del traje pantalón o de sus faldas generalmente hasta la rodilla, y, por supuesto, de su cazadora, de su mítica sahariana o de sus osados vestidos de noche.

“Quería que todo el mundo comprendiese que mi concepto del vestir es intemporal y tardé veinte años en probarlo”, escribía el propio Saint-Laurent en 1982, un año antes de ser solicitado por el Metropolitan de Nueva York para mostrar sus creaciones y ser el primer modisto que exponía sus obras en un museo.

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