La brevedad, apenas 13 minutos, destacó ayer en la ceremonia inaugural de la Eurocopa. ()

Inicio con tintes alpinos

Apenas 13 minutos duró el acto de inauguración [doap_box title=»Personalidades» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Entre las personalidades presentes el sábado en la tribuna oficial, al lado del presidente de la Unión Europea de Futbol (UEFA), el francés Michel Platini, figuraban principalmente el presidente de la Comisión de la Unión Europea, el portugués José Manuel Barroso, el jefe […]

  • Apenas 13 minutos duró el acto de inauguración
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Entre las personalidades presentes el sábado en la tribuna oficial, al lado del presidente de la Unión Europea de Futbol (UEFA), el francés Michel Platini, figuraban principalmente el presidente de la Comisión de la Unión Europea, el portugués José Manuel Barroso, el jefe de Estado y el del Gobierno austriaco, Heinz Fischer y Alfred Gusenbauer, así como el príncipe Albert, de Mónaco.

Después de un desfile de las banderas de los 16 países participantes del torneo, los representantes formaron el símbolo de la Euro 2008 con tres montañas.

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La ceremonia de apertura de la Eurocopa 2008 de Futbol (7 al 29 de junio), el sábado en el estadio Sankt-Jakob-Park de Basilea, fue breve —13 minutos— y estuvo dominada por las referencias a los símbolos de los organizadores Suiza y Austria, con imágenes de los Alpes, gimnastas, montañas y lagos, y el vals vienés.

Creada y puesta en escena por el francés Martin Arnaud, asistido por la sociedad francesa de eventos Auditoire, la ceremonia inaugural juntó en el césped del estadio, veinte minutos antes del pitazo inicial del partido Suiza-República Checa (grupo A), exactamente a 976 participantes de 13 nacionalidades, de entre 14 y 70 años.

La mayoría eran gimnastas, deporte tradicional y bien popular en Suiza.

Antes de la Eurocopa 2008, Martin Arnaud había realizado la ceremonia de apertura del Mundial de Francia 1998, así como los actos de inicio y cierre de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

A lo largo del espectáculo las personas portaron y manipularon sobre sus cabezas cubos, diseñados con la inspiración del ‘pixel art”, permitiendo no menos de 450 combinaciones de colores.

Los cubos contenían 4,000 globos verdes o blancos, que fueron liberados y volaron hacia el cielo.

En un guiño hacia el país co-organizador del torneo, Austria, una de las escenas fue dedicada al vals vienés.

Para el cierre, Martin Arnauf ofreció a los 40,000 espectadores una batería de fuegos de artificio de 900 detonaciones pirotécnicas, en medio de un clima más bien frío —15 grados—, pero sin la fina lluvia que cayó durante la mañana en la ciudad de Basilea.

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