- El nacimiento de un nuevo hijo puede significar una crisis para los mayores, y los celos pueden aparecer, conozca cómo enfrentarlos
Más atención. Algunos pequeños creen que si se portan como alguien menor, merecerán la misma atención de su hermano. Es importante que lo comprenda y le explique tranquilamente todas las cosas que él puede hacer y su hermanito todavía no, por ser muy pequeño.
Alerta. Si los celos son tan negativos que impiden mantener una relación cordial entre los niños y hay incluso agresiones de por medio, es momento de buscar un especialista.
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Para los hermanos mayores, la noticia de que su mamá tendrá un bebé puede despertar sentimientos encontrados. Por una parte les atrae el nuevo ser y lo quieren, pero probablemente sientan temor de no tener la misma atención y cariño de antes.
La situación se torna más difícil cuando se trata del hijo único que perderá esa condición. Según la sicóloga Gioconda Cajina López, sobrellevar esta crisis emocional dependerá de la forma en cómo se maneje el anuncio del embarazo y la manera de integrar a los hermanos en el proceso del mismo, tratando de que la incorporación del nuevo miembro no cause estragos en la familia.
Asimismo explica que el problema de los celos es mayor cuanto más pequeño es el hermano o cuanto más sobreprotegido esté, de modo que a partir de los seis años la adaptación es menos complicada, pues a esa edad ya tienen cierta independencia. Su capacidad para hacer las cosas por sí mismos les permite tolerar mejor que otra persona ocupe el tiempo de sus padres, si por el contrario los necesitan para todo, será más difícil compartirlos.
Preparando el terreno
Desde el inicio hay que hacerles ver la experiencia tan positiva que supone tener un hermano con quien podrá compartir en el futuro muchas vivencias, complicidades y afecto. La especialista señala que se les puede mostrar el propio ejemplo de la relación que se mantiene con los tíos.
Cuando los niños manifiesten en este contexto sus inquietudes acerca del mecanismo del embarazo, es preferible explicarles con la verdad, adaptándola con términos comprensibles a su edad en vez de inventar historias que no llevan a ninguna parte más que a la confusión.
Es aconsejable que el niño escuche el latido del corazón del bebé o sienta las pataditas que da al moverse. Éste será un buen momento para que le hable, exprese sus emociones y conteste a sus preguntas. Sobre todo se le debe hacer sentir que el cariño por él no va disminuir y que el nuevo integrante de la familia no le va a quitar su puesto.
En suma, haga partícipe a los demás hijos de lo que está sucediendo, para ello puede pedirle su opinión a la hora de buscar un nombre, al decorar la habitación del bebé, elegir la ropita, entre otras actividades. Siempre que vaya a suceder un cambio hay que tomar en cuenta a la criatura, el niño lo aceptará cuando colabora y se siente tomado en cuenta, apunta la especialista.
Sin angustias
Aunque a los niños se les haya preparado muy bien sicológicamente, no es de extrañarse que con la llegada del bebé sientan una confusa mezcla de emociones que los angustie. La dedicación de los padres hará que se diluyan los temores y que su aceptación sea total en poco tiempo.
Jackarelly Gutiérrez de Treminio es madre de dos niñas de 4 y 5 años respectivamente y de unas gemelas de seis meses. Ella asegura que durante toda la gestación sus dos hijas mayores estaban emocionadísimas con la llegada de las bebés; le tocaban el vientre, les escogían nombres de caricaturas, y al ser un embarazo de alto riesgo siempre estuvieron a su lado con el ánimo de cuidarla.
Sin embargo, al arribar al hogar, con todos los cuidados que requerían las gemelas, sus hijas mayores se empezaron a sentir desplazadas, sobre todo la más pequeña, quien le llegó a reclamar que ella prefería a las nuevas niñas, algo que le dolió mucho a Jackarelly. Finalmente todo se solucionó al explicarle a las pequeñas que sus hermanitas eran más delicadas por ser menores y por lo tanto necesitaban esas atenciones, pero que el amor por ellas seguía igual.
Una forma en que los niños no resientan el compartir las atenciones de la madre es dedicándoles todo el tiempo posible cuando no tenga que cuidar al bebé y también es conveniente explicarles que es normal que experimenten un poco de celos, para evitar que luego se sientan culpables.