- En los dos años que siguen, los precios de los productos agrícolas o se van a mantener altos en el nivel que ya están o seguirán subiendo, y las proyecciones a mediano plazo indican que habrá precios altos en los próximos cinco años. Puede haber cierta volatilidad, pero al final habrá niveles altos y sería tontera no aprovecharlos, advierte Rose
Los precios de los granos básicos están por las nubes en los mercados internacionales, los rendimientos y la productividad son bajos y los costos de producción elevados, además de que faltan semillas para aumentar la productividad. Es el escenario en que se debate el sector agropecuario nicaragüense y podría perder la oportunidad de capitalizarse y convertirse en un motor de desarrollo.
Horacio Rose, economista y consultor agropecuario, considera que estamos frente a múltiples oportunidades que ofrece este momento y que no se repiten sino cada 15 ó 20 años.
Tradicionalmente el agro nicaragüense ha sido el más atrasado, pese a que somos un país eminentemente agropecuario.
Nicaragua acusa los rendimientos agrícolas más bajos de Centroamérica y tiene rendimientos que están prácticamente estancados. Es sumamente importante hacer aquellas inversiones que van encaminadas a aumentar la productividad de todo el sector agropecuario. Los rendimientos, la productividad de la fuerza de trabajo, la del capital y eso en el agro es más fácil que en cualquier otro sector, porque las inversiones que se requieren para mejorar la productividad en el sector agropecuario son muchísimo más bajas que las que se requerirían en cualquier otro sector de la actividad económica nacional; y son las que generan la mayor rentabilidad por inversión de capital. Es una oportunidad que tiene que ver con inversión. Ese es el primer problema fundamental.
El segundo problema es el que está relacionado con el aumento de los costos de producción. Es cierto que los precios de los bienes han crecido, pero también han crecido los costos; entonces hay sectores como el ganadero, donde los costos han crecido más rápido que los precios. La expansión del sector agrícola no se está financiando vía nuevas inyecciones de capital en el agro, sino que se está financiando con el bolsillo, los recursos propios de los agricultores, de los ganaderos y eso no es expansión. Cuando una empresa quiere aumentar sus ventas necesita renovar su capital invertido, eso implica que se necesitan más recursos de capital a tasas adecuadas.
¿Cómo hacer que la gente invierta en un sector tan poco atractivo, y que ha sido la “Cenicienta” de la economía en cuanto a atención?
Yo no sé de dónde saldrá el pesimismo de algunos sectores que ven poco atractivo el agro, yo lo que estoy viendo es un agro muy atractivo, es un agro donde los proyectos que se pueden generar con estos precios acusarían por todos lados tasas de rentabilidad positivas que yo te decía. Hay oportunidades que se están presentando sólo en esta época y que jamás se han presentado antes, y es la posibilidad de industrializar el agro. Eso es importante. Hasta ahora nuestro agro es de productos primarios, y si tomás en cuenta procesos de producción de etanol, por decirte algo, recentra el agro en otra perspectiva, que es la perspectiva industrial. Si uno pudiera integrar la cadena de la producción agrícola en los procesos industriales, lo que tenés es un mayor valor agregado y un crecimiento sostenido no sólo de la modernidad en el sector rural, no sólo infraestructura, comunicaciones, energía, sino también del bienestar de los campesinos rurales.
¿Cuánto ha crecido la inversión en el sector rural? Por ejemplo, ¿de la inversión total del país cuánto va para el sector agropecuario?
En el sector agropecuario no se está invirtiendo prácticamente nada. Te doy el dato del crédito, el crédito total al sector agropecuario creció, por decirte algo, alrededor del 14 por ciento el crédito total; pero cuando lo ves en términos del producto interno bruto del sector agropecuario, vos pasaste del 33 por ciento en el 2006 al 35 por ciento en el 2007, es decir, no creciste prácticamente nada y allí es donde te digo, estamos desperdiciando las oportunidades. Si lo ves a nivel de banco, hay dos bancos que son los bancos que financian al sector agropecuario que son Bancentro y Banpro. El resto son créditos personales y comerciales. Entonces, si no se le da un giro a ese enfoque del financiamiento al sector agropecuario, estamos perdiendo la oportunidad y eso ya no tiene tanto que ver con las políticas estrictas agropecuarias, sino que tiene que ver con las políticas económicas generales. Por ejemplo, cuando vas a bajar el encaje legal, que el año pasado se bajó del 19 al 16 por ciento aproximadamente, pero si eso lo anclás al crecimiento del crédito, del capital de inversión del sector agropecuario, estás estimulando a la banca a dar más crédito a este sector. Porque es un dinero que está allí, ocioso, que no genera intereses y que podría invertirse de manera rentable en las actividades agropecuarias. Es un ejemplo de políticas que podrían tomarse para mejorar rápidamente los incentivos que debe tener el sector financiero, para meterse a trabajar con el sector agropecuario.
Aquí tenemos dos cosas, por un lado un gobierno sin políticas, pero también una banca conservadora con crédito mayoritariamente comercial. ¿Cómo incentivar a la banca privada para otorgar créditos de inversiones?
Mirá, aquí hay un tema que no se ha resuelto en Nicaragua en los últimos 16 años, y es con la profundización del mercado de capital. Nicaragua no tiene mercados de capitales, es decir, la banca que tenemos es una banca universal, hace de todo, desde crédito a las casas, tarjetas de crédito, vacas y lo que fuera. Aquí se tiene que venir especializando y necesitamos un mercado de capitales más profundo y que funcione. Por ejemplo, los fondos que tiene la FNI (Financiera Nicaragüense de Inversiones) que son fondos de largo plazo, esos deberían ser un capital semilla para profundizar los mercados de capitales, tener capitales de riesgo, tener fondos fiduciarios, todas aquellas medidas de inversión que permitan desarrollar y estimular el crédito a mediano y largo plazo. Una finca ganadera tarda por lo menos 10 años en estar en su nivel de rentabilidad, entonces deberían de haber capitales suficientes para financiar las fincas ganaderas por un período de 10 años y eso requiere reformas a la legislación. Eso no es simplemente desarrollar el mercado de capitales, y no sólo por desarrollar el mercado de capitales.
¿Con inversión extranjera?
Hay inversionistas externos que estarían dispuestos a poner capitales en Nicaragua para desarrollar la inversión, sin embargo, eso reclama un clima de inversión adecuado, no voy a hundir en Nicaragua 50, 60 millones de dólares, si el clima de inversión no lo tengo bien asegurado, si tengo dudas sobre cómo se va a desarrollar la rentabilidad de mis capitales. Entonces, por un lado un marco regulatorio adecuado, reforma a las leyes y seguridad en el clima de inversiones. De otra manera no puede desarrollarse el mercado de capitales.
Estos buenos precios están concentrados en rubros producidos por pequeños productores. ¿Cómo lograr articular este sector tan disperso y atrasado para aprovechar estos buenos precios?
Aquí hay dos temas en esto, un tema tiene que ver con el abastecimiento y todo lo que son los insumos necesarios para producir. Aquí tenemos problemas de semillas y lastimosamente no quiero ser de malos augurios, pero producir semilla se prepara dos o tres años antes y si aquí tuviéramos semillas de mejor calidad estoy seguro que podríamos tener rendimientos más altos; y si a la semilla le acompañás con la tecnología agrícola que necesita el campesino en materia de insumos, de insecticidas, de poscosecha, en donde se pierde buena parte de la producción, estoy seguro que en un par de años podría levantar rápidamente los rendimientos agropecuarios. Ve el caso de la soya, el aceite está subiendo el precio, al mismo nivel del petróleo y nosotros casi desaparecimos la soya en Nicaragua. ¿Por qué? Porque se nos olvidó que nosotros, que tenemos niveles de investigación adecuados, que producimos la famosa semilla Ch-Maya (CEA-CH-86) que nos tenía en los primeros estándares internacionales de productor de soya, se abandonaron. Por más que quisiera sembrar soya este año, ya no podés porque no tenés semilla, tenés que reactivar la capacidad y reactivación de semilla y ese es un tema pendiente donde no sólo el empresario privado sino también el sector público puede desarrollar. Ese es un bien público, la tecnología para el sector privado es un bien público. Entonces, la empresa privada tiene que ponerse en tono con el sector público y desarrollar programas de investigación acelerados en semilla.
¿Qué ha pasado estos años, que no hay desarrollo?
Ha habido varios factores. Pero yo te puedo señalar que en los primeros cinco años de los noventa hubo un crecimiento del sector agropecuario gigantesco. En ese entonces pudo haber sido fácil, pues era un sector agropecuario que estaba postrado, entonces se reactivó y ves tasas gigantescas. Pero entre el 95 y el 2000 el sector creció a una tasa de 12.6 por ciento anual, que no es despreciable. Y si nos venimos más cerca el año pasado el agro creció el 10 por ciento con todo y esta situación. Una tasa de 10 por ciento, mientras la economía creció al tres por ciento. Esto, gracias al sector agropecuario, y me molesta cuando salen organismos internacionales poniendo una alerta terrible por el crecimiento de los precios, como si el mensaje que queremos mandar es olvidémonos del sector rural. Es por primera vez que se va a posicionar al campo en el lugar que nos corresponde y sería un terrible error tratar de disminuirle los precios a los campesinos o al sector agropecuario; es la primera vez donde el agro puede tener el lugar que le corresponde sin necesidad de intervenciones públicas. El gran discurso de los organismos internacionales, en particular de la FAO hasta hace un año, era la grosería de los países desarrollados que con unos subsidios gigantescos hacen que los precios de los alimentos sean baratos para empobrecer al sector rural. Pero, bueno, ahora que los precios de los alimentos subieron también es una desgracia. Ahora los subsidios en los países agrícolas más desarrollados se han reducido casi a cero. Hay pocos productos que tienen subsidios alimenticios y ahora que debería estarse aprovechando, para cerrar la Ronda de Doha (Organización Mundial de Comercio) y tener una buena negociación agrícola y por una vez en varias décadas recentrar el agro en el papel que le corresponde, ah no, venimos a hablar contra el crecimiento de los precios. Creo que ese es un contrasentido. El problema es que también en las ciudades, también los ciudadanos urbanos son consumidores, pero bueno en el lado urbano hay que aumentar la productividad. Si se aumenta ésta en el sector urbano y se aumenta también en el sector rural, vamos a tener una economía pujante.
¿Pero cómo articular a esos miles de productores para que aprovechen este buen momento y que se capitalicen?
En el caso de Nicaragua hay que verlo por zonas, es una cosa de economía local y economía territorial. Por ejemplo, en Santa Rosa del Peñón se está pronosticando un invierno bastante seco y esa es una zona extremadamente seca. Entonces, el programa Hambre Cero en esa zona debería ser enfocado a la seguridad alimentaria, es decir enfocar todos esos recursos que van a llevar alimentos a esa población, porque no van a producir porque son zonas de sequías. Sin embargo, las zonas como Santa Lucía, donde son productores de frijoles que te sacan 25 quintales de frijoles (por manzana), allí es donde debería haber un enfoque de producción, con semilla, insumos, abastecimientos y canales de comercialización. Me parece que el peor error que se puede cometer es romper el mecanismo de mercado en el comercio de los granos. Porque entonces, lo que eso produciría sería escasez; naturalmente el campesino va a tratar de vender allá, donde el precio está más adecuado y si empiezo a perturbar los mecanismos de mercado, entonces voy a causar desabastecimiento y eso lo hemos visto en la historia en los últimos 16 años.