Los biocombustibles no son el “villano” que amenaza la seguridad alimentaria de los países pobres, y sí una herramienta para el desarrollo económico de esas naciones, dijo el miércoles el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ante la Conferencia Regional de la FAO.
Lula afirmó que los biocombustibles “desarrollados de forma ‘criteriosa’, de acuerdo con las realidades de cada país, pueden generar ingresos e inclusión social”.
La conferencia, en la que participan representantes de 32 países de América Latina y el Caribe, centra su temario en estrategias para la seguridad alimentaria de la región. Empero los debates se vieron influenciados por la creciente polémica por el impacto de los biocombustibles en la crisis de acceso a los alimentos. Lula reclamó “una discusión racional, sin pasiones”.
“El verdadero crimen contra la humanidad será descartar a priori los biocombustibles, y relegar a los países estrangulados por la falta de alimentos y energía a la dependencia y la inseguridad”, dijo el mandatario brasileño.
Fue una alusión directa al Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, el suizo Jean Ziegler, quien consideró “un crimen contra la humanidad” la producción masiva de biocarburantes.