Eric H. Conrad y Patt McCuistion, presidente de MKJ Xploration Inc. y jefe negociador de la División Internacional de Noble Energy, respectivamente. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)

A buscar petróleo en el Caribe

Nicaragua vivirá durante los próximos seis años una era de exploración petrolera en el Mar Caribe, para determinar con métodos científicos la existencia o no del recurso. El proceso arrancará con una inversión de 50 millones de dólares, pero podría llegar hasta los 500 millones de dólares [doap_box title=»El origen del recurso» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El […]

  • Nicaragua vivirá durante los próximos seis años una era de exploración petrolera en el Mar Caribe, para determinar con métodos científicos la existencia o no del recurso. El proceso arrancará con una inversión de 50 millones de dólares, pero podría llegar hasta los 500 millones de dólares
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El petróleo es una mezcla compleja no homogénea de hidrocarburos insolubles en agua.

Es de origen orgánico, fósil, fruto de la transformación de materia orgánica procedente de zooplancton y algas, que depositados en grandes cantidades en fondos anóxicos de mares o zonas lacustres del pasado geológico, fueron posteriormente enterrados bajo pesadas capas de sedimentos, explica la enciclopedia Wikipedia.

Se estima que “desde la antigüedad el petróleo aparecía de forma natural en ciertas regiones terrestres, como son los países de Oriente Medio”.

Hace 6,000 años en Asiria y Babilonia se usaba para pegar ladrillos y piedras, en medicina y en el calafateo de embarcaciones; en Egipto, para engrasar pieles; y las tribus precolombinas de México pintaron esculturas con este producto. Durante la Edad Media continuó usándose únicamente con fines curativos.

En el siglo XIX se logran obtener aceites fluidos que empezarán pronto a usarse para el alumbrado. El queroseno se obtuvo por primera vez en 1846, gracias al canadiense A. Gesner, lo que incrementó la importancia del petróleo aplicado al alumbrado. En 1859 Edwin Drake perforó el primer pozo de petróleo en Pensilvania, Estados Unidos.

Proyecciones de la demanda

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    Nicaragua se encamina hacia la era de las exploraciones de petróleo en el Mar Caribe que podrían despejar, dentro de cinco años, más o menos, la existencia o no de crudo y gas natural en volúmenes comercialmente aprovechables.

    Los resultados, de ser positivos, agregarían al país a la exclusiva lista de países productores de petróleo, compuesta por poco más de 30 naciones, más el efecto dominó que se crearía en la economía nacional.

    Las estadísticas mundiales indican que sólo uno de cuatro proyectos de exploración petrolera tiene éxito, es decir encuentran petróleo en cantidades suficientes como para justificar una millonaria inversión que incluye la perforación de pozos y la construcción de pozos y plataformas petroleras.

    “La empresa tiene suficiente información como para arriesgarse a este trabajo (el inicio de las exploraciones petroleras). Si no tuviéramos esa información, obviamente no pondríamos en riesgo todo el capital que vamos a poner”, declaró Eric H. Conrad, presidente de MKJ Xploration Inc., la empresa con la que el Gobierno de Nicaragua firmó la semana pasada un contrato de exploración por seis años en 400 mil hectáreas localizadas a unos 100 kilómetros de la Costa Caribe nicaragüense.

    El proceso de exploración petrolera arrancará con una inversión prevista de unos 50 millones de dólares por parte de la empresa MKJ Xploration Inc., que impulsa el proyecto en sociedad con la empresa Noble Energy, de Estados Unidos, con operaciones en importantes zonas petroleras de Estados Unidos como el Golfo de México, así como en Ecuador, África Occidental, China e Israel, por ejemplo.

    Pero Conrad estima que “si las exploraciones confirman la existencia de yacimientos petroleros explotables” en las profundidades del Mar Caribe nicaragüense, podrían invertirse entre 250 millones y 500 millones de dólares para la explotación del recurso.

    Conrad, secundado por Patt McCuistion, jefe negociador de la División Internacional de Noble Energy, dice que están listos para iniciar el proceso de exploración, al confiar que el Gobierno tiene el interés de que el proceso marche a buen paso, con la velocidad y la transparencia requeridas.

    “Creemos que bajo los términos de transparencia que se han usado en el proceso, y si la empresa es exitosa en encontrar y poder explotar el petróleo, el arreglo que hemos hecho es muy justo para las partes”, subrayó Conrad.

    MKJ tendría el derecho de explotar, al menos durante 30 años, las zonas que por ahora se le han dado en concesión de exploración petrolera, proceso que estará seguido en los próximos meses por la realización de un estudio de impacto ambiental, la realización de estudios sísmicos con el apoyo de barcos especializados y la perforación de pozos, tanto en aguas pocos profundas (alrededor de 110 metros) como en mayores profundidades.

    ESCENARIOS EXTREMOS

    “En dependencia de lo que se encuentre y de la profundidad a la que esté, eso va a determinar el tipo de tecnología y de plataformas (que serían necesarias) para las perforaciones y extracciones del recurso”, dijo Conrad en entrevista con LA PRENSA, al pintar el mejor de los escenarios.

    “Si encontramos petróleo estamos obligados a satisfacer primeramente el mercado interno, es decir la demanda nacional de petróleo”, añadió.

    En esta factura, que representa un consumo promedio anual de unos 10 millones de barriles al año, entre crudo y derivados como gasolinas y diesel, el país gastó 836.4 millones de dólares el año pasado, el equivalente a aproximadamente el 66 por ciento de las divisas generadas por las exportaciones de bienes, sin incluir las zonas francas.

    Pero, añade Conrad, “si no somos exitosos en encontrar yacimientos, habremos perdido 50 millones de dólares y nos marcharemos a casa”.

    El optimismo se refleja en su rostro e insiste en que tienen información que les ha ayudado a decidirse por esta primera inversión, por el orden de los 50 millones de dólares, en la etapa de exploración, que define como “de alto riesgo”.

    Róger Cerda, economista y especialista en temas de hidrocarburos, valora la proyectada inversión “como muy buena, muy oportuna y muy necesaria”, tanto para el país como para el mundo en general que vive una “sed” por el petróleo y que tiene cada vez mayores necesidades de realizar nuevas exploraciones petroleras para certificar la existencia o no de nuevas reservas.

    “Centroamérica no tiene reservas probadas (de petróleo), aunque en la región Guatemala produce una pequeña cantidad de petróleo (unos 20 mil barriles diarios)”, destacó Cerda.

    MANOS A LA OBRA

    Ahora que MKJ Xploration Inc. firmó el contrato de exploración petrolera con el Gobierno de Nicaragua, apuesta a cumplir una serie de etapas en el marco de tal concesión: la realización de un estudio de impacto ambiental que podría tomar alrededor de seis meses, luego tendría lugar la realización de estudios sísmicos y geológicos y, posteriormente, la perforación de pozos.

    El estudio de impacto ambiental tendrá que ser aprobado por el Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena) en un tiempo en que los empresarios esperan sea el adecuado. Los primeros estudios sísmicos y geológicos tendrían lugar de uno a dos años después de haberse aprobado positivamente el estudio de impacto ambiental y luego tendrían lugar las primeras perforaciones.

    “Los recursos desde la etapa de exploración hasta de explotación son dólares de riesgo total que asume la empresa”, sostiene Conrad.

    Pero en este proyecto no sólo existen los riesgos o sorpresas que pueda esconder el fondo del Mar Caribe nicaragüense, sino también los riegos políticos para decidir realizar una inversión en un país como Nicaragua, afectado regularmente por crisis políticas, por ejemplo.

    “Esto es una buena pregunta. La primera vez que venimos estaba la Administración del presidente Enrique Bolaños, después vino la elección del presidente Daniel Ortega. Ambos han apostado enormemente a ese proyecto. Nos hemos encontrado personalmente en cinco ocasiones con el presidente Ortega y creemos que reconoce que somos una empresa con intenciones muy serias y que tenemos intenciones buenas para el país”, respondió el empresario asistido por un traductor.

    Al respecto, McCuistion riposta que “cuando hacemos este tipo de procesos (inversiones) estamos claros que somos huéspedes en el país y que no somos políticos”. Y añade: “Tenemos claro que tenemos que trabajar con la gente de Nicaragua, a pesar que hay riesgos políticos, estamos claros que en cualquier país que nos encontramos hay riesgos políticos, incluyendo Estados Unidos”.

    Por ello Conrad dice que, a pesar de los riesgos políticos, “creemos firmemente que se respetarán las reglas del juego”.

    MKJ Xploration Inc. y su asociada Noble Energy deberán prepararse para, cuando sea necesario, invertir hasta 250 mil dólares en equipos que se necesitarán para realizar los estudios sísmicos y geológicos, que en parte deben hacerse con embarcaciones especializadas.

    Con la escalada alcista del crudo, el costo de realizar tales estudios también ha venido aumentando, ya que hace algunos años se habrían necesitado alrededor de 50 mil dólares al día, en vez de los 250 mil dólares que Conrad proyecta por ahora.

    En este proceso la transparencia también está en la agenda, no sólo del Gobierno sino también de los empresarios. Por ello McCuistion empeña su palabra en que “queremos conducir nuestros negocios con el nivel ético más alto posible”.

    “No nos involucramos en pagos de coimas, ni hacemos la sugerencia de que esto suceda… A veces hay un ambiente político pesado y eso favorece eventualmente especulaciones”, subrayó.

    MOMENTO OPORTUNO

    Los inversionistas reconocen que un proceso de exploración petrolera produce pocos empleos, pero a la larga es un proceso que puede llevar a largo plazo a empujar una transformación del país si, al final, se descubre un yacimiento petrolero.

    “Si encontramos petróleo estamos obligados a satisfacer primeramente el mercado interno”, indicó Conrad.

    El economista Róger Cerda confirmó que de encontrarse petróleo habrá que pensar en cómo darle valor agregado a una futura extracción de crudo, con el fin de generar un efecto multiplicador en la economía nacional.

    “Hay algunos lugares del país donde existen fuertes presunciones de la existencia de hidrocarburos (petróleo y gas natural) como el Mar Caribe, así como las costas de El Ostional, Masachapa y San Cayetano, en el Océano Pacífico. Pero la falta de visión de los gobiernos ha bloqueado proyectos de exploración”, valoró.

    Recuerda que la factura petrolera del país “causa un enorme daño a la balanza de pagos”, es decir a las cuentas del país, que incluye las divisas que obtiene en ventas o exportaciones y aquéllas que gasta en compras o importaciones.

    La factura petrolera de Nicaragua ha saltado en los últimos cinco años de 328.4 millones a 836.4 millones de dólares, con importaciones de petróleo y derivados provenientes principalmente de Venezuela, México, Ecuador y Estados Unidos, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

    Por ello, Cerda dijo que un proyecto de exploración petrolera, como el anunciado, “es oportuno” ya que con ello se despejarán las dudas sobre la existencia o no de crudo en volúmenes explotables en el Mar Caribe. Ello posibilitará la concreción de nuevas inversiones en la explotación del recurso, con lo cual el país dejaría, en teoría, de importarlo.

    La anunciada inversión también se llevará a cabo en momentos en que los grandes países productores de crudo, liderados por Arabia Saudita, que produce en un día lo que Nicaragua consume en promedio al año, se enfrentan a una incapacidad de producir más.

    La producción mundial de crudo ronda actualmente los 86 millones de barriles diarios. Los sauditas, que son miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), producen unos 10 millones de barriles diarios, aunque podrían aumentar tal producción en un millón de barriles diarios o más.

    “Supongo que se ha hecho una buena negociación (entre MKJ Xploration Inc. y el Gobierno), que el país pueda ser beneficiado con buena parte de las posibles utilidades”, añadió Cerda.

    Los inversionistas se han comprometido a que, si se determina la existencia de petróleo y gas natural en cantidades comercialmente explotables, el Gobierno recibiría alrededor del 50 por ciento de las utilidades, incluyendo 30 por ciento en impuestos diversos, 15 por ciento en regalías y 3 por ciento para el desarrollo local de las comunidades de las regiones autónomas Atlántico Norte y Sur.

    “Si la empresa es exitosa en su exploración, pone al país en una situación ventajosa. Tenemos una situación de ganar-ganar”, sostiene Conrad.

    “En términos de los estándares internacionales, uno de cuatro proyectos (de exploración y explotación petrolera) son exitosos. En cuatro a cinco año veríamos si el de aquí es aprovechable como el mejor de los escenarios”, reitera Conrad, al tiempo que toca la mesa, hecha de madera, en las oficinas de MKJ Xploration Inc. en Managua.

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