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Ver Infografia > Cuando Olga Carew subió al tren aquel lunes primero de octubre de 1945, en busca de una clínica para dar a luz a su hijo, nunca imaginó que no tendría tiempo de llegar al centro asistencial.
Relegada al último vagón, destinado a los negros, Olga entró en labor y tuvo que ser asistida por un médico y una enfermera que viajaban en la sección para blancos. El doctor era Rodney Cline.
En un gesto de agradecimiento, la madre puso a su hijo el nombre de Rodney Cline Carew y pidió a la enfermera, que fuese la madrina de aquel niño, que años más tarde, llegaría a ser leyenda.
Carew hizo famoso aquel nombre a través de una brillante carrera que lo llevó al Salón de la Fama del beisbol en 1991, después de viajar a residir a Nueva York y firmar con los Mellizos.
A través de un swing suave y dulce, que parecía ser ejecutado sin esfuerzo aparente, Carew llamó la atención desde su arribo a la escuela George Washington, en Manhattan, donde se graduó.
Y justo al día siguiente de recibirse, con 18 años y por un bono de 5 mil dólares, Carew se unió a la tropa de Minnesota en 1964. Tres años después estaba en las Grandes Ligas como titular.
NADA HA SIDO FÁCIL
Cuando se movió a Nueva York, Carew debió trabajar y estudiar, pero pudo salir adelante, pese a ser asediado por enfermedades como la fiebre reumática, que lo atacó a sus 12 años.
Incluso, hubo quienes dudaron de su consistencia física, pues con 6 pies y 170 libras, parecía muy endeble, pero se volvió un artista con el bate y se ganó la admiración de todos en el juego.
Carew se casó en 1970 con Marylin Levy, una dama blanca de origen judío, quien como lo reveló la revista Times, inicialmente no pareció impresionada por el jugador negro de Panamá.
Pero con el tiempo formaron una admirable familia, la que no obstante, debió sobrevivir a muchas manifestaciones de desagrado por parte de seguidores racistas del equipo de Minnesota.
Sin embargo, la prueba más severa que debieron pasar los Carew, llegó con Michelle, la jovencita de 18 años, que tras batallar varios meses contra la leucemia, falleció el 17 de abril de 1996.
Pese a disponerse de aproximadamente 70 mil donantes, no fue posible encontrar uno que fuera compatible con la hija de Carew y poder hacerle a Michelle un transplante de médula osea.
Desde entonces, Carew intensificó su compromiso con los niños que padecen de cáncer y realiza su ya famoso torneo de golf, con el propósito de recaudar fondos para combatir la enfermedad.
VISITANTE ILUSTRE
Luego de actuar en su último juego el 10 de octubre de 1985, y esperar por un nuevo contrato que no llegó, Carew se retiró y se dedicó a establecer su escuela de beisbol en Placentia, California.
Sus métodos y teorías sobre el bateo, han sido utilizadas por coaches y managers de Ligas Mayores, con lo que su laboratorio de bateo, ha resultado un éxito desde que abrió sus puertas.
Rodney trabajó también como instructor de bateo para los Ángeles de California de 1992 a 1998 y fue clave en el desarrollo de figuras como Tim Salmon, Garret Anderson y otros astros más.
De 1999 al 2001, fungió coach de bateo para los Cerveceros de Milwaukee, mientras que en los dos últimos años, ha laborado como consejero especial para la presidencia de los Mellizos.
Carew también labora como instructor especial para Major League Baseball y viaja a enseñar cómo batear en países como Australia, Puerto Rico, el mismo Estados Unidos, y ahora Nicaragua.
Por todos sus logros dentro y fuera del campo, Carew es sin duda un visitante ilustre y no tenemos dudas que su paso debe causar un impacto positivo importante en nuestro beisbol.
Rodney Cline Carew. ( LA PRENSA/ARCHIVO)
Aquí Rodney Carew
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