San Chárbel, un santo libanés

Sacerdote católico. Viví varios años en México y allá escuché hablar de un santo de origen libanés. Luego siendo estudiante de Teología en Colombia y ejerciendo el ministerio presbiteral en Nicaragua fue interesándome la vida de este piadoso ermitaño del país de los cedros. En los primeros días de diciembre de 2007, por medio de […]

Sacerdote católico.

Viví varios años en México y allá escuché hablar de un santo de origen libanés. Luego siendo estudiante de Teología en Colombia y ejerciendo el ministerio presbiteral en Nicaragua fue interesándome la vida de este piadoso ermitaño del país de los cedros.

En los primeros días de diciembre de 2007, por medio de una dama libanesa, quien tenía a su hijo enfermo, pues había tenido un accidente automovilístico y estaba ingresado en un hospital de Managua, conocí más de San Chárbel. Oramos a Jesús por medio de la intercesión de San Chárbel y ese joven está progresando en su salud de manera admirable Providencialmente, una familiar libanesa, radicada en Chile, me trajo un regalo maravilloso: la biografía de San Chárbel, estampas y vídeos sobre cómo Jesús lo sigue utilizando como intercesor.

San Chárbel, nació en el Líbano, el 8 de mayo de 1828 y murió el 24 de diciembre de 1898. Su vida fue modelo de oración y apostolado, al cuidado de los enfermos, el pastoreo de almas y el trabajo manual en cosas muy humildes. Fue un ermitaño del rito maronita (seguidores de San Marón) y primer santo oriental canonizado por el Romano Pontífice desde el siglo trece. San Chárbel fue amante de la Eucaristía y devoto de la Virgen María.

San Chárbel recibió autorización para la vida ermitaña el 13 de febrero de 1875. Desde ese momento hasta su muerte, se dedicó a la oración, la ascesis, la penitencia y el trabajo manual.

El padre Chárbel alcanzó la celebridad después de su muerte. Dios quiso señalar a este santo por numerosos prodigios: Su cuerpo se ha mantenido incorrupto.

Fue beatificado durante la clausura del Concilio Vaticano II, el 5 de diciembre, de 1965 por el Papa Pablo VI. El Santo Padre dijo: “Un ermitaño de la montaña libanesa está inscrito en el número de los Bienaventurados… Un nuevo miembro de santidad monástica enriquece con su ejemplo y con su intercesión a todo el pueblo cristiano. El puede hacernos entender, en un mundo fascinado por las comodidades y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios”.

El 9 de octubre de 1977, durante el Sínodo Mundial de Obispos, el Papa Pablo VI canonizó al P. Chárbel con la siguiente proclama: “En honor de la Santa e Individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, después de madura deliberación y tras implorar intensamente la ayuda divina… decretamos y definimos que el beato Chárbel Majluf es SANTO, y lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado como santo con piadosa devoción en toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

San Chárbel es bien conocido en el medio oriente y en toda la Iglesia, y venerado particularmente en México a partir de la inmigración maronita.

Ahora su devoción se propaga, pues pareciera que Dios desea utilizar a este santo, como signo de su deseo de unificar el Oriente con el Occidente.

Que bien nos hace a los cristianos, conocer la vida de tantos hombres, mujeres y niños que en el transcurso de la historia de la Iglesia han sido y son signos de la Luz de Cristo para todos. Son los verdaderos discípulos de Jesús, que con su testimonio se convierten en Evangelios vivientes.

San Chárbel. Ruega por nosotros. Amén.

Religión y Fe

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