Anuestros sacerdotes, religiosos y religiosas, agentes de pastoral, a todos nuestros hermanos y hermanas en la fe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad
INTRODUCCION
1. En Navidad celebramos a Jesús el Hijo de Dios, la Palabra hecha carne (cf. Jn 1,14), verdadero Dios y verdadero hombre, prueba del amor de Dios a los hombres, entrega radical de sí mismo a favor de todas las personas. Celebramos no a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de nuestras vidas. Él es el Viviente que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta (cf. Benedicto XVI, Discurso inaugural en Aparecida). Por eso es un momento oportuno para que una vez más nuestra voz de pastores se dirija al pueblo nicaragüense, invitándolo a ponerse en camino, renovar la esperanza, reavivar el amor y la paz fundada en el Señor, a quien nosotros también “…hemos venido a adorarle” (Mt 2,2).
VISIÓN DE PASTORES QUE UNIDOS CAMINAMOS CON NUESTRO PUEBLO
2. Al hacer la invitación para que vayamos también nosotros en búsqueda del recién nacido, queremos compartir algunos aspectos de la realidad nacional, que hemos visto y nos interpelan:
3. Damos gracias al Señor por la solidaridad de nuestro pueblo y de países amigos, manifestada una vez más, ahora con nuestros hermanos damnificados por el huracán Félix. Aunque es inquietante que todavía no tenemos la capacidad para prever y enfrentar estos fenómenos y que existen inquietudes surgidas en torno a la distribución de las ayudas, utilizando como criterios, para dicha distribución, la filiación a una determinada línea política. Animamos a nuestro pueblo y Gobierno a dar prioridad a los hermanos afectados por el huracán Félix, en su largo proceso de reconstrucción. Que esto sea un paso para que la zona afectada goce más plenamente de los beneficios sociales a que tiene derecho.
4. Damos gracias al Señor por el esfuerzo que hacen nuestros campesinos para hacer producir la tierra, el trabajo de nuestros comerciantes para traerlos a los mercados, la tarea de quienes procesan los productos, los ideales de quienes quieren erradicar el hambre en nuestra nación; sin embargo, nos preocupa el incremento de los precios de los alimentos básicos, la crisis energética, el alza del combustible, la poca oportunidad de empleo estable y los endeudamientos. Los nicaragüenses tienen derecho a una vida plena, propia de los hijos de Dios, con unas condiciones más humanas: Libres de las amenazas del hambre y de toda forma de violencia. (Cf. Benedicto XVI, Discurso inaugural en Aparecida).
5. Damos gracias al Señor por la escucha que se ha dado al sector social preocupado por el medio ambiente, el cuidado de los bosques, la descontaminación de los ríos, lagos y lagunas; pero nos angustia que gran parte de nuestra población carezca de agua potable durante buena parte del año y que en algunos lugares de Nicaragua estén ingiriendo agua contaminada por arsénico.
6. Damos gracias al Señor por la sensibilidad en torno al tema de la migración, las remesas llegadas al país provenientes de hermanos que ahora en muchos casos son el sostén de la familia; sin embargo, nos sigue interpelando el fenómeno de la emigración, forzada por el alto índice de pobreza, incertidumbre del futuro en el país, insatisfacción de las necesidades básicas, asimetría en los salarios, el descenso en la inversión privada y la falta de oportunidad laboral; lo cual trae consecuencias como: peligro para el emigrante, abusos de sus derechos como persona, explotación sexual, incremento de las presiones de leyes migratorias, desarraigo y desintegración familiar, pérdida de capital humano, retorno forzado de migrantes, pérdida de los valores religiosos y de las buenas costumbres.
7. Damos gracias al Señor por el interés en promover una educación gratuita para todos y la erradicación del analfabetismo, pero, como pastores, nos inquieta una posible parcialización en el pensum académico, el largo estancamiento en la subvención para los centros educativos parroquiales, los casos de abusos de menores, dados en algunos centros, el bajo nivel en el estudio medio y universitario, y la escasa proyección laboral de quienes logran terminar.
8. Damos gracias al Señor por la mejoría que se ha logrado en el sector Salud, algunas iniciativas loables y la eficiente atención a problemas epidemiológicos, pero nos preocupa que siga creciendo el número de infectados por el VIH-Sida.
9. Damos gracias al Señor por la presencia que se nos permite en los centros penitenciarios para llevar el mensaje cristiano y alivio a los internos; pero lamentamos que últimamente hemos tenido trabas para este servicio en algunos centros penitenciarios. Igualmente vemos como peligroso el hacinamiento en dichos centros, por el perjuicio que causa en los internos con las posibles consecuencias que conlleva.
10. Damos gracias al Señor por el derecho que se les ha reconocido a los niños para desarrollarse felizmente en sus meses de gestación hasta alcanzar el tiempo de salir al mundo exterior. No obstante, consideramos imprescindible incrementar la ayuda del Estado y de la sociedad misma a las mujeres que tienen graves problemas con su embarazo (Benedicto XVI, Mensaje al nuevo embajador de Nicaragua). También lamentamos la desinformación pagada por los promotores del aborto, para ser divulgada en algunos medios, la cual en cierto momento pudo haber confundido a nuestro pueblo.
11. Damos gracias al Señor por la madurez política que nuestro pueblo va alcanzando, dejando atrás la violencia como expresión fanática de sus inconformidades; sin embargo, vemos con preocupación la crisis institucional que ha surgido en torno a la instalación de los Consejos de Participación Ciudadana, lo que causa inquietud en la población; las consecuencias económicas que nos podrían venir por la línea política internacional que se está llevando, la inestabilidad en el cambio frecuente del personal estatal, la poca tolerancia en algunas instancias gubernamentales y en los partidos políticos para aceptar críticas y posturas distintas, el lenguaje duro utilizado contra quienes desisten de un partido llamándoseles “traidores”, la intranquilidad de nuestro pueblo por la demora en el cumplimiento de las promesas.
12. Damos gracias al Señor por quienes están haciendo el esfuerzo en consolidar la justicia; sin embargo, causa inquietud el ambiente de desconfianza que hay en la sociedad en torno al Poder Judicial, por algunos casos públicos en donde se ha dado espacio a la duda por los giros bruscos y posible manipulación partidaria.
13. Damos gracias al Señor por el trabajo eficaz que se ha hecho para controlar el tráfico de estupefacientes dañinos a nuestra sociedad, pero es preocupante que este fenómeno esté encontrando espacios favorables para extenderse, debido a la crisis económica e inestabilidad laboral. De igual manera reconocemos el esfuerzo que se está haciendo para regular estrictamente el tráfico vehicular, ya que una buena parte de los muertos en el país los aportan los accidentes de tránsito.
UN ENCUENTRO CON CRISTO PARA QUE EN ÉL TENGAMOS VIDA
14. Sostenemos que la base de una conversión personal y el cambio de nuestra realidad social se da en un encuentro con Cristo, ya que el Verbo de Dios, haciéndose carne en Jesucristo, se hizo también historia y cultura (cf. Benedicto XVI, Discurso inaugural en Aparecida).
15. Para llegar a tener ese encuentro profundo con Cristo hasta alcanzar una vida plena, invitamos a nuestro pueblo a que nos unamos con toda la Iglesia de América Latina en un estado de Misión Permanente (Mensaje final de Aparecida), lo cual implica volver a los lugares de encuentro con el Señor como la Sagrada Escritura, la liturgia, los sacramentos, la Eucaristía, la oración, los pobres, la piedad popular y la devoción Mariana entre otros. (Aparecida # 247-257).
16. En tal sentido, aunque damos gracias al Señor por el estable nivel de vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, el esfuerzo de los equipos formadores de seminarios y casas de formación que acompañan el proceso vocacional de nuestros jóvenes, la entrega generosa de sacerdotes y religiosos a su ministerio, el testimonio de las religiosas y los religiosos desde su carisma, el incremento de comunidades de vida contemplativa y el impulso misionero de Aparecida, queremos hacer un llamado a retomar la importancia del matrimonio, ya que nos preocupa la poca valoración que se da a este sacramento.
17. Del mismo modo, al dar gracias al Señor por el mayor compromiso pastoral de muchos de nuestros laicos, el surgimiento de nuevas formas de estructuras pastorales y la riqueza de los movimientos laicales, nos interpela que todavía, algunos católicos vivan una separación entre fe y vida, y no actúen como discípulos de Jesús y miembros de la Iglesia en los diversos ambientes de la vida pública.
18. Al mismo tiempo que damos gracias al Señor por la atención sacramental en nuestras parroquias y el incremento de fieles laicos en la celebración Dominical, hacemos un llamado urgente a las diversas instituciones y personas que tienen empleados laborando, y centros educativos, para que respeten las obligaciones religiosas de sus subordinados; ellos necesitan su espacio para satisfacer sus necesidades espirituales del día Domingo como día del Señor, día de descanso y de la familia.
19. Damos gracias al Señor por la riqueza espiritual de nuestra Iglesia, que se manifiesta en sus diversas formas, pero quisiéramos exhortar a nuestros hermanos a rescatar el sentido de la cruz en nuestra experiencia de Cristo, puesto que también en el dolor de la enfermedad, ofrecido como sacrificio, tenemos un camino para alcanzar la Gloria. También advertimos de no dejarnos atrapar por el fenómeno de la división religiosa, producido por propuestas que arrastran a hombres y mujeres de poca convicción de fe hasta herir la unidad familiar.
BAJO EL AMPARO DE NUESTRA MADRE, LA VIRGEN MARÍA
20. Al llegar al pesebre para adorar al niño nos encontramos con María, quien por su fe y obediencia a la voluntad de Dios (Cf. Lc. 1,38), así como por su constante meditación de la palabra y las acciones de Jesús, es la discípula más perfecta del Señor.
Celebrando los veinte y cinco años de habernos Consagrado al corazón Inmaculado de María ponemos nuestra Patria bajo su protección y amparo.
Dado en la Basílica Inmaculada Concepción de María, El Viejo, Chinandega, a los 6 días del mes de diciembre del año 2007.
Monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, Arzobispo de Managua, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua
Monseñor Bernardo Hombach Lutkeimeier, Obispo de Granada, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua
Mons. Sócrates René Sándigo Jirón, Obispo de Juigalpa, Secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua
Monseñor Bosco Vivas Robelo, Obispo de León
Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo de Estelí
Monseñor Jorge Solórzano Pérez, Obispo de Matagalpa
Monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, Obispo de Jinotega
Monseñor Pablo Schmitz Simon, Ofm Cap., Obispo del Vicariato Apostólico de Bluefields
Monseñor David Zywiec Sidor, Ofm Cap., Obispo Auxiliar del Vicariato Apostólico de Bluefields