Celebración de San Jerónimo en Masaya, la fiesta patronal más emblemática de Nicaragua. (LA PRENSA/ARCHIVO)

San Jerónimo: coherencia entre vida y palabra divina

CIUDAD DEL VATICANO, Noviembre 2007 (VIS).— En la audiencia general del miércoles de esta semana, el Papa Benedicto XVI continuó la catequesis sobre San Jerónimo, comenzada el miércoles de la semana anterior. Ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Papa explicó la figura del santo “enamorado de la Palabra de […]

CIUDAD DEL VATICANO, Noviembre 2007 (VIS).— En la audiencia general del miércoles de esta semana, el Papa Benedicto XVI continuó la catequesis sobre San Jerónimo, comenzada el miércoles de la semana anterior. Ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Papa explicó la figura del santo “enamorado de la Palabra de Dios” y “doctor eminente en la interpretación de las Sagradas Escrituras”.

La Biblia era para Jerónimo, dijo el Santo Padre, “estímulo y fuente de la vida cristiana para todas las situaciones y para cada persona. Leer la escritura es conversar con Dios”.

Según San Jerónimo, “un criterio metodológico fundamental para la interpretación de las Escrituras era la sintonía con el Magisterio de la Iglesia”, agregó el Papa, observando que “no podemos leer solos las Escrituras porque encontramos demasiadas puertas cerradas y caemos en errores. La Biblia fue escrita por el Pueblo de Dios y para el Pueblo de Dios. (…) Sólo en esta comunión con el Pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ‘nosotros’ en el núcleo de la verdad que Dios mismo nos quiere decir”. En este contexto, Benedicto XVI recordó la frase de San Jerónimo: “Yo estoy con quien esté unido a la Cátedra de San Pedro”.

San Jerónimo “no se olvida del aspecto ético y a menudo reafirma el deber de concordar la vida con la Palabra divina. Una coherencia indispensable para todo cristiano y particularmente para el predicador, a fin de que sus acciones no contradigan sus palabras”.

Siempre en tema de coherencia, el padre de la Iglesia afirma que “el Evangelio debe traducirse en actitud de caridad verdadera, porque en todo ser humano está presente la persona de Cristo” y concretiza: “Hay que vestir a Cristo en los pobres, visitarlo en los que sufren, nutrirlo en los que tienen hambre, cobijarlo en los que carecen de techo”.

El Santo nos ha dejado además, continuó el Papa, “una enseñanza rica y variada sobre el ascetismo cristiano” y nos recuerda que “el camino hacia la perfección requiere vigilancia constante, frecuentes mortificaciones (con moderación y prudencia), asiduo trabajo intelectual o manual para evitar el ocio y sobre todo obediencia a Dios”.

También es notable su aportación a la pedagogía cristiana, y “entre sus principales intuiciones (…) hay que subrayar —dijo Benedicto XVI— la importancia atribuida a una educación integral y sana desde la primera infancia (…) y la exigencia del estudio para una formación humana más completa. Además, un aspecto desatendido en los tiempos antiguos, pero vital para nuestro autor, es la promoción de la mujer, a la que reconoce el derecho a una formación completa”.

El Santo Padre concluyó la catequesis subrayando “la eficaz contribución” de Jerónimo “a la salvaguardia de los elementos positivos y válidos de las antigua cultura judía, griega y romana en la naciente civilización cristiana”.

Religión y Fe

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí