Para quienes conocieron a monseñor Pablo Antonio Vega, él era el prototipo de un hombre que amó profundamente a Nicaragua. (LA PRENSA/ARCHIVO. )

Obispo recuerda a Vega como pastor profético

No será sepultado en la catedral de Juigalpa, como él pidió, sino en Santa Tecla, El Salvador [doap_box title=»Decreto eclesial» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La Diócesis de Chontales y Río San Juan, que preside monseñor Sócrates René Sandigo Jirón, emitió un decreto en que ordena a todas las parroquias que las eucaristías que realicen los párrocos, sean […]

  • No será sepultado en la catedral de Juigalpa, como él pidió, sino en Santa Tecla, El Salvador
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La Diócesis de Chontales y Río San Juan, que preside monseñor Sócrates René Sandigo Jirón, emitió un decreto en que ordena a todas las parroquias que las eucaristías que realicen los párrocos, sean ofrecidas en sufragio por el alma del ex obispo de Juigalpa, monseñor Pablo Antonio Vega, el cual fue cumplido desde ayer.

Ayer se llevó a cabo una misa central en la catedral de la localidad, la cual fue ofrecida por el obispo monseñor Sándigo Jirón.

También la Iglesia católica en coordinación con Prodesa, organismo que fundó monseñor Vega, enviaron una delegación para asistir a sus funerales, los cuales se celebran en El Salvador.

Durante la eucaristía se expuso la foto de monseñor Vega, a quien Sándigo Jirón lo recordará como “el pequeño gran hombre, porque su estatura no era grande pero su corazón y su apostolado eran inmensos”.

En Miami fundó la Fraternidad

“Fue mi guía espiritual, mi maestro y un padre para orientarme en los momentos que más lo necesité”, dijo Nora Sándigo, directora Ejecutiva de la Fraternidad Americana Nicaragüense, al enterarse de la muerte de su mentor, Monseñor Pablo Antonio Vega, co-fundador de esa organización cuando ambos recién arribaron a Miami.

Monseñor Vega, un férreo luchador anti-sandinista, fue expulsado de Nicaragua en la década de los ochenta por el gobierno sandinista, partido que hoy nuevamente está en el poder tras 16 años de permanecer en la oposición.

Fundó junto a Sándigo, la Fraternidad Americana Nicaragüense, que nació con el propósito de apoyar a los combatientes de la Resistencia Nicaragüense y sus familiares, que huían del país a causa de la represión en esa época.

Los combatientes de la Resistencia le salvaron la vida y le tendieron la mano tras haber sido desterrado. Todo ocurrió en 1986, cuando Vega viajó a Washington, donde denunció ante el Departamento de Estado el crimen contra tres de sus ministros laicos a manos de los sandinistas y la represión contra el campesinado.

A su retorno a Nicaragua, hizo la misma denuncia ante los medios extranjeros y solicitó a las cortes internacionales investigar los crímenes que estaba cometiendo el gobierno de Daniel Ortega.

“Eso les molestó. Me citaron a una reunión, donde el responsable de la región me comunicó que estaba detenido. Me sacaron del pueblo y me llevaron al Sistema (Penitenciario), de ahí me trasladaron en helicóptero hacia la frontera donde me dejaron abandonado en medio de la montaña”, declaró monseñor Vega al periódico Miami Herald, en esa época.

Monseñor sobrevivió porque fue encontrado por los contras, quienes le tendieron la mano y meses más tarde estaba a salvo en Miami, donde vivió exiliado hasta 1990, año en que pudo regresar a Nicaragua tras el triunfo de Violeta Barrios, pero fue hasta en 1995 que decidió retornar definitivamente al país.

Para Sándigo, fue un hombre de gran visión porque siempre supo el rumbo en que los sandinistas llevaban al país y no dudó en ningún momento en apoyar a los campesinos. “Yo soy una prueba viviente, porque siempre me ayudó siendo una campesina de Comalapa, Chontales”, dijo Sándigo, quien partió de Nicaragua huyendo también de la represión.

“Él, que vivió en carne propia el destierro, se propuso ayudar a los que recién llegaban. Siempre fue un hombre íntegro, no lo hicieron doblegarse y por eso fue expulsado del país. Su lucha contra el comunismo fue frontal porque estaba en contra de los crímenes y la represión contra los campesinos por el Gobierno de ese momento”, añadió.

Hoy la organización que fundó junto a Sándigo, goza de gran prestigio ante el Congreso, el Senado y la Casa Blanca; y se ha convertido en defensora de los derechos de los inmigrantes indocumentados que luchan por alcanzar un estatus legal en Estados Unidos.

“Él empujó este proyecto, aquí están sus bases, su ejemplo de entrega y de amor al prójimo; sin él la Fraternidad no fuese lo que hoy es”, afirmó Sándigo.

Una de las anécdotas que más recuerda es cuando ella estaba pequeña y asistía a la iglesia de su pueblo, junto a su familia. “El padre siempre me ponía a realizar la lectura bíblica durante la misa, él contribuyó al fortalecimiento de mi fe, a mi formación como ser humano”, dijo.

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CHONTALES y MIAMI

Recuerda que durante su permanencia en Miami, monseñor Vega estuvo al frente de varias iglesias; y a la par de su actividad religiosa realizaba labores en la organización que fundó. “Él fue muy querido por la gente en Miami”, agregó.

Para Sándigo, monseñor Vega, fue un hombre de enorme sensibilidad que siempre defendió las causas nobles: “Es la gran pérdida de un hombre que amó a Nicaragua”.

El secretario de la conferencia episcopal y obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, considera que uno de los grandes errores que cometió el gobierno sandinista de los años ochenta, fue haber expulsado al obispo de Juigalpa en esa época, Pablo Antonio Vega, quien falleció esta semana.

“Creo que por eso mismo la figura de monseñor Vega es ejemplar, a pesar que sabía que cualquier cosa le podía pasar a cualquier obispo o a cualquier sacerdote, porque sí hubo un irrespeto a la autoridad máxima de la Iglesia del papa Juan pablo II”, dijo Sándigo.

Monseñor Sándigo Jirón manifestó que para el clero, en monseñor Vega había la imagen de un pastor profético que frente a las situaciones difíciles, que en aquel entonces Nicaragua estaba viviendo, “él (Vega) con mucho ahínco, con mucho coraje salía al frente siempre para defender a su propio pueblo…”

Asimismo, piensa que ese tipo de ejemplo no puede pasar al olvido y que hoy “nosotros tenemos que retomar su filosofía, su manera de ser para darle repuesta a la nueva situación (política y económica) que también no deja de ser difícil”, indicó el prelado Sándigo Jirón, quien reveló que la Diócesis de Juigalpa quiso que monseñor Vega fuera enterrado en la santa iglesia de la localidad, a como el mismo pidió en varias ocasiones, pero que por decisión de sus familiares, monseñor Vega será enterrado en Santa Tecla, en El Salvador, en un local que él mismo construyó cuando fue sacerdote en ese país.

Aunque Sándigo Jirón no descarta la posibilidad de que posteriormente, con calma, sus restos sean trasladados a la iglesia de la Asunción de Juigalpa “para que tengamos aquí un prototipo de hombre que tanta influencia tuvo en la historia de Nicaragua”, reiteró el obispo, quien aduce que recordará a Vega por su acercamiento a los laicos.

“Todas las parroquias de la Diócesis de Juigalpa tienen una estructura laica, las cuales fueron formando y que representa a una base sólida de nuestra Diócesis”, indicó.

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