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El envejecimiento es un proceso natural que ocurre con el pasar del tiempo. Al llegar a los 30 años, todo ser humano empieza a vivir un proceso involutivo, pero la actitud que se tenga frente al mismo es definitiva para sentirse y proyectar una apariencia de menor edad, según la sicóloga clínica, Josefina Murillo, del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.
La apariencia de una imagen joven en la madurez depende más de la actitud positiva que se tenga, que del estado de salud de la persona. El sentirse joven a pesar del tiempo es producto de una alta autoestima. Incluso, podemos vernos arruguitas y unas cuantas canitas pero eso no será causa de tristeza o de susto. Por el contrario, se debe asumir como una señal que hemos ganado experiencia, mayores conocimientos y seguridad de manejarnos mejor en cada circunstancia de la vida, señala.
Añade que una conversación a los 40 años es mucho más segura que la que se sostiene a los 20 porque se cuenta con conocimientos que cuando se es joven no se han adquirido. Asimismo, el comportamiento en general de una persona mayorcita será más amplio.
Para Murillo, el cuido y cultivo de actitudes positivas hacen que la persona proyecte siempre una imagen fresca y saludable.
Con el transcurso del tiempo, iniciamos etapas diferentes en la vida, las que debemos disfrutar porque cada una de ellas tiene sus propias atracciones, su lado agradable. No se debe vivir queriendo adelantar el tiempo, ni tampoco retrocederlo, simplemente hay que saber vivir con alegría cada etapa.
ÁNIMO, MEJOR QUE ESTADO FÍSICO
A criterio de Murillo, las actitudes positivas proporcionan sentimientos de felicidad que se reflejan en el rostro y en el comportamiento de los seres humanos. Ese mismo optimismo y la actitud de hacer frente a las cosas son muy importantes para vivir exitosamente las diferentes etapas de la vida de todo ser humano y además para consentirse y cuidarse uno mismo.
Una buena actitud es sinónimo de buen envejecimiento. Incluso la percepción que se tiene de uno mismo es mucho más importante que el estado físico.
Murillo señala que la actitud positiva es más efectiva que cualquier producto antiedad, pero que también se debe combinar con un estilo de vida sano que incluya una adecuada alimentación, ejercicios y un guardarropa juvenil, sin rayar en los extremos.
Señala que existen estudios que han demostrado que una actitud positiva hacia el envejecimiento alarga la vida de los seres humanos.