La fuerza de los vientos

Después que los vientoshuracanados arrancaronparedestechos de zinc y ramasestos volaban amenazantes. Después quelos voraces vientos arrasaronlas viviendas y las cosechas de la costanera. Después que las chozas y árbolesde los cayos miskitosfueron levantados de raízy quedaron flotando en las aguaslos cuerpos de personas y animalessólo han quedado los alaridosde las madres y padres buscandoa las […]

Después que los vientos
huracanados arrancaron
paredes
techos de zinc y ramas
estos volaban amenazantes.

Después que
los voraces vientos arrasaron
las viviendas y las cosechas de la costanera.

Después que las chozas y árboles
de los cayos miskitos
fueron levantados de raíz
y quedaron flotando en las aguas
los cuerpos de personas y animales
sólo han quedado los alaridos
de las madres y padres buscando
a las hijas e hijos arrebatados por la tormenta.

Después que los destrozos
se afincaron en las costas
en los muelles vinieron los nubarrones
que se hicieron chubascos de moscas y zancudos
y se quedaron en los montones de basura acumulada.

Se quedaron los zancudos y las
dentro y fuera de los pedazos de casas.
Zumbando en los caminos
y los suampos rebalsados
de agua de lluvia y agua de mar lodosa.
Se quedaron en el dolor de la agonía punzante.

En medio de la destrucción
las familias se consuelan
unas a otras con ternura.

Mientras
con la celeridad de la impotencia
clavada debajo de las
los miramos en las fotos y en la pantalla de la televisión
y entonces este lamento es uno más de los lamentos.

La Prensa Literaria

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