- Relato ganador del segundo lugar en la categoría de La Prensa Literaria. Su autora Maritza de los Ángeles Ticay Dávila, nació en Managua, en 1984. Estudia IV año Contabilidad Públicay Auditoría ULAM- Universidad de las Américas
Hace muchos años, en una tribu llamada paraisú, había una princesa india llamada Marichú, ella era una joven hermosa, de tez morena, unos grandes y preciosos ojos color del ámbar, tenía una larga y negra cabellera, ella estaba comprometida para casarse con un joven guerrero de su tribu llamado Eslin; él era un joven muy apuesto y valiente. Ambos se amaban.
Marichú, eres la joven más linda que ha poblado la tierra, aquí frente al mar te prometo que vas a ser feliz, muy feliz a mi lado, dijo Eslin, mientras colocaba una flor de sacuanjoche en su larga cabellera, que era la flor favorita de su novia.
Eslin, prométeme que siempre vas a estar a mi lado, que siempre vamos a estar juntos, dijo Marichú a su amado.
Mi hermosa princesa, te prometo que siempre voy a estar a tu lado pase lo que pase, siempre vamos a estar juntos, en esta vida y las que seguirán a esta, siempre juntos, siempre amándonos, dijo Eslin mientras abrazaba a su prometida.
Mi hermosa princesa, tienes suerte de que seas mi prometida, dijo el joven, para hacer sonreír a su novia, ambos rieron mucho hasta que .
¿Qué es eso que flota en el mar?, pregunto extrañada la joven.
No lo sé, nunca había visto algo igual, respondió Eslin.
El objeto que la pareja de novios vieron era una embarcación a cargo del comandante Felipe, él era un hombre cruel, que iba buscando tribus para apoderarse de sus riquezas, ultrajar a sus mujeres y esclavizar a sus hombre. Desembarcaron lejos de paraisú, pero muy cerca de la pareja.
¿Qué es eso mi comandante?, preguntó uno de los hombres a cargo de Felipe.
Desafortunadamente era Eslin y Marichú que se escondían tras unos matorrales.
¡Son unos indios! ¡Atrápenlos!, dijo el comandante Felipe.
Mi princesa hermosa, corre dile a tu padre lo sucedido, yo me encargo, ¡corre! ¡Corre!, dijo Eslin. Salió de donde estaba e intentó distraer a los hombres de Felipe pero fue imposible; los hombres eran demasiados, estaban armados y lo atraparon.
Marichú logró escapar entre unos matorrales, con cuidado de que no la siguieran y corrió hacia la tribu para avisar a su padre el cacique.
Es la indígena más linda que he visto. He visitado muchos lugares y nunca vi belleza igual, búsquenla, quiero que esa india se mía ¡sólo mía! Búsquenla, dijo exaltado Felipe.
Después que esa india se dé usted, ¿puede ser mía?, preguntó uno de sus hombres a Felipe. Como un demonio se puso, tomó una bayoneta y cortó el cuello de ese desdichado.
¿Quién mas quiere a la india? ¿Es que no entendieron? Esa india va a ser mía y sólo mía, dijo muy molesto el comandante Felipe a sus hombres. Debido a que Felipe era un hombre que había invadido muchas poblaciones, dominaba muchas lenguas indígenas y trató de obligar a Eslin hacia donde se había ido la india, pero de él no sacó ni una palabra y lo torturaron hasta casi matarlo. Ya que estaba muy mal herido, lo dejaron sin protección y logró escapar entre unos matorrales, ya muy exhausto llegó a su tribu.
Maa, mañana, vendrán a atacar la tribu ya nos ubicaron y se quieren apoderar de ella, de nuestra riqueza y de mi mayor tesoro, mi Marichú, dijo titubeante Eslin al cacique.
Todos a sus lugares, cuando vengan esos invasores estaremos preparados y tú, hija, hazte cargo de tu prometido, dijo el cacique.
Mi amado novio, perdóname si hubiera sabido que te iban a hacer tanto daño, no te hubiera dejado solo, dijo Marichú.
Hiciste lo correcto, aquí estoy y nadie nos separará, mañana cuando vengan los invasores extranjeros, quiero que no estés aquí, quiero que te vayas a proteger con las demás mujeres y niños, prométeme que vas a irte, dijo el joven guerrero a su novia.
¡Nunca más te voy a dejar solo otra vez!, dijo Marichú con lágrimas en sus ojos y se marchó.
Al día siguiente comenzó una terrible batalla, los indígenas estaban armados con flechas y lanzas, mientras que los hombres de Felipe tenían cuchillos, bayonetas y armas de fuego. Ese día muchos indígenas murieron defendiendo su tierra, sus tesoros, sus mujeres, su identidad, durante la batalla salió a combatir Eslin sin arma alguna con que defenderse, tomó una piedra, la arrojó con todas sus fuerzas matando de inmediato al comandante Felipe. Al ver el heroísmo de este joven guerrero un hombre del comandante ordenó la retirada pero antes quiso matar a la princesa india, la que se escondía en una choza de la tribu, apuntó hacia ella, su novio vio lo sucedido y se interpuso entre el arma de fuego y la joven; sin embargo, el hombre disparó. Ambos murieron pero algo sorprendente paso, ellos yacían en el suelo y a ambos el disparo les atravesó el corazón.
Perdimos a mucha gente pero somos fuertes, nuestra tierra se tiñó con sangre de héroes y gracias a ellos somos libres de esos extranjeros invasores, ahora somos libres de ellos, aunque perdimos a la princesa y al mejor guerrero, ellos van a estar juntos toda la eternidad porque ellos vivían sólo con un corazón, dijo el cacique mayor.
Paraisú es actualmente un lugar llamado Cruz del Paraíso, en este momento un joven llamado Estalin coloca una flor de sacuanjoche a su novia en su largo cabello, mientras que Marbella, su novia, escribe este cuento, de un gran amor que estuvieron juntos en el pasado, que están juntos ahora y que van a estar juntos siempre, defendiendo su amor, defendiendo a los suyos, defendiendo su patria.