- La profesora Isolda Rodríguez fue incorporada a la Academia Nicaragüense de la Lengua, por su destacada labor en la docencia y sus innumerables estudios sobre la lengua española, entre otros aportes
Con una solemne ceremonia, el pasado martes 18 ingresó a la Academia Nicaragüense de la Lengua, Isolda Rodríguez Rosales, autora de numerosos manuales de estudio sobre Lengua Española, cuentos, ensayos de crítica literaria e historia de la educación.
En noviembre del año pasado, la directiva de la Academia aprobó su ingreso por unanimidad tomando en cuenta su labor como catedrática universitaria en la enseñanza del Español y la Literatura, sus valiosos aportes a la crítica literaria y su obra creativa.
El acto estuvo presidido por Jorge Eduardo Arellano, Presidente de la Academia Nicaragüense de la Lengua; Carlos Tünnermann, Vicepresidente; Francisco Arellano, Secretario y Julio Valle-Castillo, quien respondió a la recipiendaria.
El discurso de la nueva Académica versó sobre la primera novela del escritor Lizandro Chávez Alfaro, Trágame Tierra, destacando la desacralización de la historia en la obra. Elegir a este autor constituyó un homenaje al fundador de la narrativa contemporánea, fallecido el año pasado.
El doctor Jorge Eduardo Arellano señaló en la apertura: Hoy ingresa una mujer, esta vez vinculada al conocimiento del idioma desde la universidad, autora de varios cursos de lengua española; y una Maestra que ha ejercido la crítica, centrada principalmente en los discursos narrativos y asimilando las teorías modernas.
Por su parte, el poeta Julio Valle-Castillo ponderó los méritos del discurso de la nueva académica, enfatizando en el acierto del manejo metodológico en el análisis de la novela Trágame Tierra, reiterando el homenaje a Chávez Alfaro, al que se sumaba la Academia de la Lengua.
La nueva académica pasa a ocupar la silla R, por lo que ella leyó un elogio a esa letra, en un recorrido por la literatura española y nicaragüense, cuyos poetas llevan R en su nombre, sin faltar Rubén Darío: R en el nombre del padre de la literatura nicaragüense, Rubén, cuyo nombre nos llega resonando de aliteraciones, música y paranomasias como en los versos el verso sutil que pasa o se posa/ sobre la mujer o sobre la rosa, verso puede ser/ o ser mariposa, donde el fonema /r/ aporta el ritmo y la musicalidad, señaló Isolda Rodríguez Rosales, quien se comprometió a contribuir con sus conocimientos y experiencias a dar su mejor aporte a la Academia Nicaragüense de la Lengua.