(LAPRENSA/C. CORTÉZ)

Carismático y con gran conciencia social

Desde que vino a Nicaragua se ha dedicado a realizar obras sociales para beneficiar a los más pobres . Expresa su deseo de quedarse viviendo en el país una vez retirado, para seguir contribuyendo en labores sociales [doap_box title=»Ni negro ni blanco» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Monseñor Hombach aprendió que dentro del pueblo de Dios no todo […]

  • Desde que vino a Nicaragua se ha dedicado a realizar obras sociales para beneficiar a los más pobres . Expresa su deseo de quedarse viviendo en el país una vez retirado, para seguir contribuyendo en labores sociales
[doap_box title=»Ni negro ni blanco» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Monseñor Hombach aprendió que dentro del pueblo de Dios no todo es negro ni todo es blanco. Considera que los pecadores no somos ni diablos ni ángeles, y entre bromas ha manifestado que por nuestra conducta cotidiana, tenemos rayas como las cebras y somos grises como los burros.

Monseñor vivió doce años durante el régimen de Hitler. Su familia era antinazi.

En Lovaina, donde estudió, fraternizó con otros estudiantes de todas las tendencias políticas; suficiente lección de tolerancia para valorar la vida con más objetividad y para considerar que un mismo pueblo, pobre y desdichado, no debe vivir en bandos enemigos.

Lo importante para un ministro de Dios o un laico militante de Cristo es distinguir cuál es su principal estrella; su principal brújula; la esencia de la doctrina del amor, de la justicia social; la esencia de la vida. Vivir el ministerio sacerdotal, profético, y distinguiendo entre la lógica divina y la lógica de los partidos políticos. Así como el Padre Eterno y como el padre de familia que ama y perdona a sus hijos independientemente de sus bandos políticos o ideológicos.

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Amable y de hablar pausado, sus amigos que son muchos lo consideran un verdadero servidor de la Iglesia. En circunstancias difíciles que generan noticia, los periodistas tratamos de conocer su versión, porque siempre habla con la verdad y sobre todo porque tiene una incuestionable autoridad moral. Así es monseñor Bernardo Hombach, actual Obispo de la Diócesis de Granada, quien durante su obispado en Chontales realizó una extraordinaria obra social y pastoral, al igual que lo está haciendo desde hace varios años en la ciudad colonial.

Su mayor potencia carismática, coinciden laicos y sacerdotes, es su conciencia social. Sus 20 años de trabajo pastoral en Nicaragua lo han convertido en un hombre de mucho respeto y prestigio en los diferentes sectores económicos, sociales y políticos de la nación.

Es un duro crítico de las injusticias y afirma que ni el neoliberalismo ni el comunismo han sido capaces de erradicar la pobreza ni mejorar la economía social de Nicaragua.

“Monseñor Hombach es una persona de una sola pieza, fiel a sus principios. Es una persona que ama mucho a Jesús. Es prudente y con una gran conciencia social; es una persona humilde y muy recto en su vida”, afirma sor Ligia Rodríguez Estrada, una religiosa que trabaja desde hace varios años con monseñor Hombach.

Hombach, quien también es vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, cumplió el miércoles pasado 74 años y reveló a la sección Religión y Fe, de LA PRENSA, su deseo de quedarse viviendo en Nicaragua una vez pase a retiro. Expresa su deseo, una vez retirado, de seguir contribuyendo en labores sociales y pastorales.

SE SIENTE NICA

Hombach, quien es formado en Teología y Filosofía, habla varios idiomas. Además del alemán, su idioma oficial, habla ingles, francés e italiano. En esta entrevista que Religión y Fe, de LA PRENSA, le hizo en el obispado de Granada, monseñor nos revela que se siente más nicaragüense que los mismos nicaragüenses.

¿Monseñor, que le gusta de Nicaragua?

Algo que me encanta del nica es su alegría y gran disponibilidad de ayuda. Acá siempre he encontrado gente que ayuda para obras, para ayudar a la gente que necesita.

¿En qué radica su amor por ayudar a los más desposeídos?

Bueno, yo mismo sufrí las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial (en Alemania). Yo mismo he pasado miseria (…) después de la guerra yo he vivido una tremenda angustia. Después de la guerra pasamos bastante hambre y miseria.

Monseñor, en la actualidad no hay guerra, pero hay hambre y desesperanza, cómo analiza monseñor Hombach esa situación?

Bueno, hay un régimen que estamos viviendo que es el neoliberalismo que no resolvió los problemas. El comunismo quería resolver el problema, la pobreza (pero) fracasó (…) se demostró que el neoliberalismo tampoco es capaz de resolver los problemas.

¿Cual sería la forma ideal para resolver los problemas?

Yo diría una libertad empresarial; se necesita libertad para la inversión para dar un incentivo al espíritu emprendedor. Se necesita un tipo de economía social, donde no solamente el más fuerte tenga la palabra, sino que haya una limitación y un chance para todos; ese fue el régimen que levantó a Alemania después de la guerra.

Monseñor, ¿no se arrepiente de haberse formado como sacerdote?

Yo como sacerdote he vivido los años más felices, en medio de problemas y dificultades. Uno como sacerdote primeramente está para Dios y luego para el pueblo. El sacerdote que no tenga enraizada su espiritualidad en Dios, muy pronto se tumba, su vida no funciona porque cualquier viento lo tumba como el huracán Félix que tumbó los árboles en Bosawas. De modo que el sacerdote tiene que vivir en unión con Dios y con el pueblo.

Mucha gente critica los lujos en que viven los sacerdotes, ¿esto no es buen testimonio cristiano?

Bueno yo conozco pocos sacerdotes que viven con grandes lujos (…) pero hay algunos. A mis sacerdotes yo les digo que no es necesario que tengan el celular o el carro de última moda. Pero cuando uno no vive esa unión con Dios, vive esa satisfacción en otra parte; como por ejemplo en un carro de lujo y esto es un error. Todo depende cómo uno viva la vida cerca de Jesús.

¿Qué opinión tiene de la Teología de la Liberación?

Bueno, la Teología de la Liberación levantó en décadas atrás un poco de polvo. Yo conozco muchos teólogos de la liberación que vivían una vida muy humilde, vivían su sacerdocio con mucha entrega y conozco otros que hablaban mucho de la Teología de la Liberación de los pobres (pero) andaban en carros de lujo y andaban en lujos continuos. La Teología de la Liberación tenía sus exageraciones, pero tiene el gran mérito de haber despertado en la Iglesia una conciencia social. Esto nadie lo puede negar.

¿Qué piensa de Ernesto Cardenal, como sacerdote retirado y escritor prominente?

Yo le tengo mucho aprecio. A veces critica de una forma muy fuerte a la Iglesia, pero muchos de sus poemas tienen algo de profético.

Monseñor, ¿usted se piensa quedar en Nicaragua?

Sí. Nicaragua para mí es ya una patria, es mi segunda patria, me siento nicaragüense y amo mucho a este país.

¿Su mayor experiencia y madurez espiritual las ha vivido en Nicaragua?

Sí, bueno, la vida es un camino. En cada país que he estado me ha dado algo, un conocimiento y cultura de la gente. Pero Nicaragua ha significado en mi vida algo muy especial.

Monseñor, ¿usted viene de una familia cómoda?

Yo vengo de una familia obrera. Perdimos la casa en un bombardeo. Viví en un rancho durante unos años. Yo sé lo que es la pobreza. Nunca me he arrepentido del nido de donde vengo.

Muchos creen que al ver a monseñor Hombach con un físico muy atractivo, piensan que ha vivido una vida muy feliz y holgada, ¿como ha sido su vida?

Bueno, creo que ahora mirando mi vida hacia atrás, yo tuve una vida feliz en mi niñez. Yo viví en un hogar relativamente pobre, pero unido; mi papá y mi mamá nunca se separaron. Tuve una familia donde se vivían los valores.

¿En qué veremos a monseñor Hombach una vez retirado; a qué se va a dedicar, tomando en cuenta que esta semana cumplió 74 años de edad?

Mi deseo es, si Dios me da la fuerza, por lo menos apoyar en trabajos pastorales y trabajos sociales.

¿Qué se necesita para ver a Nicaragua prosperar?

Si queremos levantar el país, lo que se necesita es una honradez administrativa.

¿Los medios de comunicación son fundamentales para propagar los valores en la sociedad?

En ese sentido depende de los valores que tengan los periodistas y el medio en que trabajen. Como Iglesia tenemos que preocuparnos de formar a los periodistas. Los periodistas con valores también reflejan sus noticias con objetividad.

Religión y Fe

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