Mujeres segovianas en el parque central de Ocotal. (LA PRENSA/M. MATUTE)

Segovia, la ciudad peregrina

[doap_box title=»Datos generales» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Datos generales: La ciudad de Ocotal es la cabecera departamental de Nueva Segovia, está situada a orillas del río Coco, localizada a 225 kilómetros de Managua. Geográficamente está ubicada entre las coordenadas 13º38′ latitud norte y 86º28′ longitud oeste. Límites geográficos: Al Norte con el municipio de Dipilto, al Sur […]

[doap_box title=»Datos generales» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Datos generales: La ciudad de Ocotal es la cabecera departamental de Nueva Segovia, está situada a orillas del río Coco, localizada a 225 kilómetros de Managua. Geográficamente está ubicada entre las coordenadas 13º38′ latitud norte y 86º28′ longitud oeste.

Límites geográficos: Al Norte con el municipio de Dipilto, al Sur con Totogalpa, al Este con Mozonte y al Oeste con Macuelizo.

Origen de su nombre: Por documentos de origen religioso, se cree que el nombre de Ocotal se debe al presbítero don Pedro León Morales, párroco de Ciudad Antigua, dada las constancias del bautismo emitidas el año 1805. El origen del nombre Ocotal comenzó siendo una simple indicación de su ubicación primitiva, entre Ocotales, por la existencia de extensas áreas de pinos, que localmente son conocidos como ocote. Al inicio la idea de denominar al poblado con el nombre de Ocotal no fue acogida por las autoridades religiosas y políticas, las que continuaron llamando “Nueva Reducción de Segovia” .

Extensión territorial: Desde 1910 a la fecha, ha sido la cabecera departamental. La extensión territorial es de 85.23 km² y una población de 26,076 habitantes. La principal actividad económica es la agricultura, en particular la siembra de café, frijol, maíz y sorgo.

Fuente: INEC (Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos)

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Ciudad peregrina por excelencia, Segovia, o Ciudad Segovia (Ocotal) fue fundada originalmente por don Diego de Castañeda en un sitio que se conocía como Panalí, en la confluencia del río Jícaro con el Coco, a mano derecha y que se conoce actualmente como Ciudad Vieja. Es fundada, sin duda alguna con el nombre de Segovia, recordando a la Segovia de Castilla la Vieja de donde eran nativos tanto los Contreras como su suegro Pedrarias.

En los años cincuenta todavía podían verse algunos vestigios de las ruinas de esta primera ciudad Segovia.

Fueron constantes los ataques de los piratas y los indios de la Mosquitia azuzados por aquellos y utilizados como fuerzas de choque para amedrentar a la población. La piratería bajaba por el río Coco, en cuyas orillas había sido fundada la ciudad y sembraba el caos, secuestrando y asesinando o persiguiendo a las familias principales. Arrasaban con todo y se llevaban su botín en oro y joyas que incluía hasta los copones de la iglesia y el vestuario de los sacerdotes.

Ante tantos y repetidos ataques los habitantes decidieron en 1611 abandonar aquella región y fueron a instalarse unas 30 leguas hacia el suroeste, llegando al sitio que hoy se conoce como Ciudad Antigua, un poblado colonial que se encuentra a unos treinta kilómetros de la actual Ciudad Segovia (Ocotal).

En los hallazgos que en esta población hizo el recordado monseñor Nicolás Antonio Madrigal, cura, maestro y promotor del progreso segoviano durante la primera mitad del siglo XX, se delimita el trazo del segundo asiento de la ciudad, un convento y edificios que pudieron ser para el ayuntamiento. La hermosa iglesia colonial todavía está en pie lamentablemente algo reformada en su fachada, pero se aprecia su estructura antigua y la milagrosa imagen del Señor de Los Milagros, una reliquia histórica que ha sido el consuelo de los pobres al curar milagrosamente sus enfermedades.

Los nuevos asentamientos buscaban la cercanía del río como fuente de vida, de fertilidad y de supervivencia de los vecinos.

El segundo asiento de Ciudad Segovia tiene una larga historia. Se estableció la ciudad y durante más de ciento cincuenta años sus habitantes impulsaron el relativo progreso de la población en medio de una vida de zozobra, ya que continuaban los ataques y asaltos de los xicaques y corsarios ingleses y franceses, atraídos por la fama de su riqueza en oro. Asaltaron y saquearon muchas veces la ciudad, pretendieron quemar el templo. Todavía hace algunos años se conservaba una de las puertas interiores semiquemada por los piratas.

En 1790, ciento setenta y nueve años después de instalarse, los pobladores tuvieron que abandonar la ciudad en la que sólo quedaron los esclavos de color moreno.

Muchos de los actuales habitantes de Ciudad Antigua tienen en sus rasgos físicos las características propias de sus antepasados, morenitos, pelo ensortijado, entre otras señales.

Algunos historiadores opinan que Segovia ha tenido cinco asientos y lo que hoy se conoce como Ocotal es el quinto de ellos. Yo prefiero quedarme con la versión que registra el patriarca segoviano doctor Emilio Gutiérrez en su libro Segovia de Nicaragua y que señala tres asientos importantes, Ciudad Vieja, Ciudad Antigua y la actual cuyos habitantes llegaron a un sitio conocido como San Antonio de las Tejas, en donde el prominente ciudadano español don Patricio Marín les indicó una hermosa planicie totalmente llena de pinares, (ocotales les llamaban) y les sugirió hacer los trazos de la nueva ciudad en esa planicie situada entre los ríos Dipilto por el Noreste y Coco por el Sur.

El traslado a este último asiento se produjo, como queda dicho, aproximadamente en 1790. El ciudadano don José Miguel Irías inició el esfuerzo de movilizar a toda aquella gente y logró convencer a los vecinos de la conveniencia de instalarse en aquel sitio.

Es decir que Segovia, o Ciudad Segovia, o la muy noble y Leal Ciudad de la Nueva Segovia, como la tituló la corona española, estaba siendo trasladada a aquel campo sembrado de ocotes. El descuido de sus regidores, de las autoridades eclesiásticas y de los notarios de la época que fechaban los documentos en la ciudad de “Ocotal”, la repetición constante de los vecinos que al hacer los trazos de la ciudad repetían “vamos al ocotal”, “venimos del ocotal”, hizo que la repetición de aquel nombre dejara a un lado el original y legítimo nombre de la ciudad.

En todo caso Segovia ha sido una ciudad peregrinante, abandonada a su suerte en los tiempos de la Colonia, sin los privilegios que tuvieron Granada y León. Ciudad en la cual los conquistadores y piratas encontraban abundante oro que corría en las corrientes de los ríos cristalinos y esperaba en las entrañas de la tierra.

Hoy Ciudad Segovia (Ocotal) comienza ha comenzado a despertar y a enseñar sus enormes posibilidades en cuanto a riquezas y turismo. El mejor café de Nicaragua está en Dipilto, a 15 kilómetros de la ciudad, Jalapa puede producir tabaco de calidad mundial y la ciudad vive en su definitivo asiento, ya no anda peregrinando, huyendo de los ataques de los piratas de antaño. Su nombre recobrado, Ciudad Segovia, le daría mayor presencia en el mundo internacional.

La Prensa Literaria

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