Te adoro cielo y añado tu compañía
para librarte de un falso destino.
Se que aún tienes en tu centro divino
la paciencia y sed de tu amor y alegría.
Y defiendo mi frágil felicidad
fiel a tu amor que encontró el corazón mío
y de la abstracción del alma en el vacío,
frío tus preciosos huesos de libertad.
He soñado que te amo para siempre,
te digo cuando me atraes a tu pecho
breve y cálido para amarte siempre.
Te sueño y amo mujer, tras que te beso
bajo el cielo que salva sin despecho
a tu conciencia con mi amor impreso.