Ángel Tejedor

Se me deshilacha el pensamiento, mirando caer el tejido dorado del ángel que asoma su tierno rostro en los tibios y encendidos hilos del transfigurado amanecer. Hoy hilvano una hilacha crepuscular que es un rollo de Nueva Esperanza que se ha ido formando por medio de la torsión de cierto número de cuerdas en la […]

Se me deshilacha el pensamiento, mirando caer el tejido dorado del ángel que asoma su tierno rostro en los tibios y encendidos hilos del transfigurado amanecer.

Hoy hilvano una hilacha crepuscular que es un rollo de Nueva Esperanza que se ha ido formando por medio de la torsión de cierto número de cuerdas en la eterna bobina o huso de las alas del tiempo.

Pasan el manojo de horas que se vuelven horas-hebras-ovillos…. 3,6,7,10,11, 24. Y se van regando en un tropel de plumas, en el hilo de plata de esta tarde de abril que se termina cosiendo en el bermejo bordado del ocaso de seda, que se estira hasta cortarse en una remota y gélida noche de lana y algodón. En donde viven los sueños surrealistas de los niños desaparecidos por inanición, y que viajan alegres en el lírico tren de la urdimbre de las ilusiones.

Ángel. Tejedor tejido en el espléndido petate de lo inefable por el Hilandero que no se cansa de tejer o discurrir con sutileza y proceder con exactitud y rigor. Ven y lléname con el divino arte-azur de tu noble corazón.

Un ángel es un misterio que se teje con lino fino en la filigrana de las manos de Yavé-Dios.

Sentimiento de Verano

Es fuerte, fuerte es el viento y el calor que corre en este verano. El resol de la tarde me deja un aroma seco y penetrante. Un híbrido rescoldo o un gusto chamuscado o dejado por ahí. Y es que al final del día siento precisamente eso, tengo la tentación a quemado o incinerado en alguna parte, y me digo, que la mañana se acaba de encender. El mediodía es una llamarada, y la tarde, una torre que se termina de incendiar dentro de la laguna —azur de la conciencia.

Siempre es caliente el estío para mí. Lleno de ángeles, musas e imaginación, porque los impetuosos polvazales, y los alegres remolinos de hojarasca me hacen sentir parte de ella. Todo se vuelve una salvaje borrasca que se me pega como el polvo al sudor, el pensamiento a la palabra, o el falo a la flor.

Hace calor aquí en mi corazón. Y las mañanas se me hacen frágiles, tontas, cortas y angostas y llenas de pasión, y se me terminan consumiendo con el tiesto y tibio anhelo del mediodía, o en las febriles tardes que se alejan y ven caer las hojas surrealistas de la soledad, la sed onírica del indigente, y las fantasías de los niños y los pájaros flecheros que pululan en los revueltos parques de la capital, en donde los novios son espejos del espejismo. Pétreas hiedras o esculturas de sierpe, y que te dan la impresión de que se repiten entre sí. “Porque soñamos hoy con esta sublime manzana veraniega que nos gasta cada día que nos amamos…”

Las noches son más largas, negras y ardientes en este viril deseo que siento cuando tú no estás junto a mí. Extraño tus entrañas y también tus cónicas, pero, sobre todo, ese olor sensual y níveo de tu apacible templo que me recuerda al TAJ Mahal.

En los aguaceros metafísicos de mi sopor, un día te miré llegar volando en forma de alondra, y que por orden del arcángel Gabriel, o casi como Dios. Te convirtió en una Nube de Luz, para poder habitar en mi pecho, y así poderte alcanzar. Y a veces me pregunto por qué será que sueño tanto con tu bello rostro como si fuera un poético cuento o una delicada y gloriosa canción. Y la única respuesta que encuentro es la imagen paradójica de tu desnudo y bronceado cuerpo tendido en la arena crepuscular.

Caen soles, se gotean lunas tropicales en la playa-seducción y al fin se suda el coito aletargado y deshojado por el cálido y pasado tiempo.

Se nos moja el pensamiento mirando caer el telón de esta oblonga temporada en donde el borrascoso sentimiento lo hice para emanciparme de tu amor, porque es fuerte el amor. Como el viento y el calor de esta soleada estación.

Si miro caer una estrella en el mar, le voy a poner tu nombre. Natividad.

La Prensa Literaria

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí