- En sus pinturas, los gallos tiene toda una simbología de formas y colores que aluden al paisaje nicaragüense
La figura del gallo en la cultura nicaragüense tiene múltiples significados, pero para José Miguel Flores Antón, representa una búsqueda de formas y estilos en su pintura.
Desde niño le gustaba jugar con las aves domésticas y fue así cómo encontró su belleza y el lenguaje plástico que sólo ellas pueden transmitir. Los gallos tienen su magia y ritmo, cuando los pinto lo descubro. Hay en ellos todo un lenguaje de colores y significados, dice José Miguel.
Símbolos de colores con los que juega el artista, en óleos y acrílicos de gallos abstractos, figurativos y realistas, con elementos que aluden al indigenismo, y al paisaje del trópico nicaragüense (es recurrente apreciar gallos en el contexto de la Granada colonial o el horizonte leones), algunos rodeados de la vegetación de la selva caribeña.
Su estilo inconfundible por el icono que representa, tiene su origen en la tradición de su familia. En mi casa crían gallos y siempre me ha gustado observar cómo se desarrollan. Son aves bellas por sus crestas rojas, plumaje abundante, colorido y, además, por todo lo que representan en nuestra cultura: la valentía, fuerza y belleza.
Shemell, evidentemente, ha estudiado estos especímenes y cada ave en su pintura tiene una propuesta estética que ha venido desarrollando desde sus primeros estudios en los años ochenta con el maestro cubano José Montalvo.
En su trayectoria como pintor, tiene más de 20 exposiciones colectivas en galerías de arte de Managua, México, Miami y El Salvador, dos reconocimientos, en el 2005 y 2006 en el Concurso Nacional de Pintura, del Banco Central de Nicaragua, y el primer lugar en el prestigioso concurso de artes plásticas de la FEU, en Cuba.