Amor Libre

…ya quisieran amarse librementeasí como nosotros lo hacemosdesafiando todo aquelloque oprime y exige.No hagamos caso de nada,tomémonos de las manosy sigamos amandoy caminemos sin pararpor la calle llamada “libertad”. Insomnio No todo es silencio en la noche larga,unos gritos perdidosun dormido que habla,el campanazo de unaiglesia cercana,los diálogos entre borrachosretrasados,el alarido de algún reoque es […]

…ya quisieran amarse libremente
así como nosotros lo hacemos
desafiando todo aquello
que oprime y exige.
No hagamos caso de nada,
tomémonos de las manos
y sigamos amando
y caminemos sin parar
por la calle llamada “libertad”.

Insomnio

No todo es silencio
en la noche larga,
unos gritos perdidos
un dormido que habla,
el campanazo de una
iglesia cercana,
los diálogos entre borrachos
retrasados,
el alarido de algún reo
que es torturado,
el ruido de unos pasos vacilantes,
aullidos de perros solitarios
que ladran a enemigos invisibles,
carcajadas ruidosas salidas
tal vez de un prostíbulo
clandestino.

Rancho

Rancho de techo pajizo
jaula de cantos de pájaros
de lloros de chigüines
y ruido del machete.
Jaula de olor a leche,
sudor, café negro y estiércol.
Jaula de desnudeces
y amores en tapesco.

Rancho de techo pajizo
húmedo todavía,
en la llanura de mi llanto.

San Francisco, Granada, 2003.

Meditaciones

I

Cuando me haya ido
de tu lado
y del de los demás,
quiero que la tierra
me reciba en sus brazos
abiertos, me arrope
como una madre a su hijo
y nos fundamos en un abrazo eterno.

II

Mis ojos recorren
tu cansado paisaje
lleno de sol y de polvo,
ciudad vieja y triste
donde no caben
mis sueños de mayo
recién florecido.

III

La lluvia lavó los tejados
de barro cocido,
limpió las calles
de suciedad y mugre,
regó los árboles
de los boulevares de la ciudad.
¿Lavaría también las almas
de los habitantes
de la vieja Granada?

Mayo 2003, San Francisco, Granada.

Quiero

A Fernando,
en nuestros veinticinco años.

Quiero distinguirte de la multitud,
como a la palabra subrayada
de un escrito.
Como a la flor escogida
en la espesura de la montaña.
Como al agua clara y fresca
tomada de la tinaja ancestral.

Quiero que seas especial
y único entre los demás,
para que continúes de mi mano
por el sendero de lo inesperado,
sin que la rutina nos golpee
ni se interponga en el amor.

Déjame ser tu dueña absoluta
con esa posesión de fiera en celo,
de fruto al reventar.
Déjame que este sentimiento mágico
me siga poseyendo y que a través
de mí te envuelva y te penetre
poro a poro.

San Francisco, Granada, mayo 2003.

La Prensa Literaria

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