Toma esta búsqueda incesante
de lo incierto.
Dame esa oscura jaula donde
habitan feroces deseos.
Aquí vive lo que fue inquietud
o asombro.
Y no es que yo no quiera irme,
sino que soy el hijo huérfano
del silencio,
y me destroza el aire.
Me hiere el barro tierno
y el lenguaje llano,
misterioso.