Arte de resistencia: Robert Barberena

Su propuesta artística contiene no sólo un acabado estético sino una visión propia del mundo, llena de mensajes frente al consumismo y la depredación Ensambles, instalaciones, dibujos, pinturas, murales y esculturas, con algunos temas de la resistencia social, indigenista, ecologista, frente al consumismo, las guerras, contaminación, visual de la propuesta de Robert Iván Barberena de […]

  • Su propuesta artística contiene no sólo un acabado estético sino una visión propia del mundo, llena de mensajes frente al consumismo y la depredación

Ensambles, instalaciones, dibujos, pinturas, murales y esculturas, con algunos temas de la resistencia social, indigenista, ecologista, frente al consumismo, las guerras, contaminación, visual de la propuesta de Robert Iván Barberena de la Rocha (Granada, 1961) y que ha venido cultivando como parte de su sentir artístico y universal.

Recurriendo a todo tipo de materiales, como fibra de coco, cartones, papel, yesos, acrílicos, hierro, mosaicos, madera, pasteles, grifos, lámparas, relojes viejos, hélices de abanicos, corbatas, cables eléctricos y otros objetos encontrados, Barberena, irónicamente ha plasmado su imaginario critico, atravesando por sus tonos grises contrastados, hasta los más violentos y rebeldes cromatismos sin dejar, por supuesto, de rebelar sus formas atrevidas y su rescate de lo ancestral mesoamericanista.

Barberena posee estudios multidisciplinarios de arte contemporáneo. Sus conocimientos adquiridos versan sobre grabado en metal recibidos con la brasileña Leda Watson y el alemán Wolfgang Hunecke; litografía con la finlandesa Anu Tomisaari; fotografía con el suizo Estefan Rossi; escenografía con Paco Bello, de la Televisora Española TVE; diseño gráfico con el Profesor Mario Cascante; y dibujo, pintura y diseño con el profesor Guillermo Porras, en la UCR, Universidad de Costa Rica. Así por igual realizó estudios en las escuelas de bellas artes de nuestro país.

Esto le ha permitido participar en exposiciones desde 1975 a la fecha. La última en la colectiva en el Teatro Nacional Rubén Darío, en julio de este año, donde expuso su obra matérica intervenida Exterminio, que consiste en una puerta con un dibujo del rostro de un indígena ensangrentado. Pero es en sus muestras personales y sus murales, donde alcanza a expresar mejor su calidad expresiva y técnica de su conjunto alcanzado en su experimentación sistemática y critica.

Una de esas muestras es la llamada 500 Años de Resistencia Indígena, exhibida en la Alianza Francesa, en Costa Rica, en 1992. Así le han seguido: Iberoamérica, en Alemania, 1999. Ángeles del Infierno, en galería El Club, en Granada, en 2004. London, en la Casa de los Tres Mundos, en 2005, y su exhibición Ensambles, en el 2006, en la Casa Macondo, también en Granada.

Para la actualidad está preparando su nueva muestra Exterminio. Según el artista que en 1997 recibió el Primer Lugar en el Certamen Nacional de Artes Gráficas, y el Primer Premio en Tiza Pastel, en el Festival Internacional de Artes, en Costa Rica, esta exposición aborda críticamente el drama social del mundo, la contaminación del medio ambiente y las guerras por los recursos, como el agua.

Entre lo experimental y lo académico

¿Qué piensa del arte contemporáneo?

Creo que el arte actual, con todo lo que es la multimedia que está despuntando, ha adquirido mucha fuerza, pero es transitorio. Creo que el arte en sí, como arte puro, volverá a sus raíces.

¿Cómo enfrenta estos nuevos retos?

Siempre he sido muy experimental, pero mantengo los conocimientos que nos da el arte académico. Prácticamente la pintura de caballete no se va a extinguir a pesar de los progresos.

¿Qué ha sido lo más importante en su arte experimental?

Prácticamente lo que hago es recrear el arte, y adaptarlo al medio en que vivo. Utilizo el arte del desecho, el de las cajas de cartón, los reutilizo y los convierto en una obra de arte permanente.

Pintores como Armando han reconocido que su arte está influenciado por europeos. En su caso, ¿quiénes influyen su obra?

Picasso es uno de esos grandes maestros. No hay ningún artista que no tenga influencia de sus obras; él trabajó el arte de los desechos, el Cubismo, el Abstraccionismo, Realismo. También tengo influencia del muralista mexicano Rufino Tamayo y de Oswaldo Guayasamín, en lo indigenista. De Diego Rivera y el cubano Wilfredo Lam. Y de Armando Morales en su etapa abstraccionista.

¿Pero dónde sobresale más su aporte estético?

Hace 12 años, mi trabajo inició con un indigenismo más realista, pero ha ido evolucionando. Mis series de murales indigenistas, resaltando iconos de la resistencia cultural, como la serpiente emplumada Quetzalcóalt, así como los tótem del Convento de San Francisco, traídos de la isla de Ometepe, al igual que Xilómen, diosa del maíz, la sensualidad y fertilidad.

Salvador Dalí, entre otros, han pintado su entorno, su puerto, su interioridad. En su caso, ¿de qué formas está presente Granada en su obra?

Precisamente, tengo en exhibición en la galería Pléyades, una de mis obras, El Sueño del Ángel, es un desnudo de un ángel, sensual y mítico, que visita el convento de San Francisco. Y en el fondo están los atardeceres de la vista de Granada. De alguna manera siempre en mis obras hay una pequeña huella. Esto es porque trato que mis pinturas sean más universales, pero sin dejar de rescatar nuestra memoria citadina, mi tiempo, sentir.

¿Qué es ser artista en estos tiempos?

Muchos no se toman en serio el ser artista. Artista no sólo es agarrar el pincel sino que debe formarse intelectualmente y pensar como tal. La mayoría tiene ese reto, confrontar la realidad, exponerse a la crítica, todo, y descubrir si va a triunfar o no. Creo en el trabajo del artista como algo muy individual.

Ha trabajo sus series Emociones y Pasiones, London, Los Ángeles Lloran. Hábleme un poco de ellas. ¿Hay mucho dolor?

De la muestra Los Ángeles Lloran, uno de sus cuadros, de cuatro por dos metros, es matérico, con resinas, fibras de coco, acrílico, yesos, incisiones. Esta obra, sensible en lo social, es una crítica a la barbarie humana, de la contaminación y su autodestrucción.

Otra de mis obras Exterminio, de 90x60cm, está exhibiéndose en una muestra colectiva de pintores, en el Teatro Nacional Rubén Darío. Esta obra es una puerta, donde está pintado un rostro indígena ensangrentado. Ahora, sobre la serie Emociones y Pasiones del Alma, es una dramática proyección de nuestros “demonios interiores”, que todos llevamos, sus sensaciones, frustraciones. Aquí imperan más los sentimientos que la razón.

¿Qué es lo nuevo que presentará al público?

Preparo una muestra que prácticamente el título me desanimó un poco. Esta se llamará Exterminio. Creo que las próximas guerras del planeta van a ser por el agua. Y el hombre está contaminando su medio ambiente. Entonces la muestra que pienso exhibir en Managua o León, es un tema de reflexión para la humanidad.

La Prensa Literaria

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