Quise hacerte mujer de primera,
fracasé en el intento.
¿Acaso divierte a tu naturaleza
ser de segunda?
Mi corazón y mi cariño
abrieron para vos un horizonte
de luces y colores.
Viviste un nuevo amanecer.
Traté de enseñarte
que podías dejar de ser
la amante enmascarada.
La eterna postergada.
Terca vuelves al lugar de siempre
en donde te encontré
agazapada entre las sombras.
¿Qué complejo te niega
el derecho a ser de primera?
¡Tienes todo para serlo!
Inteligencia, belleza y simpatía.
Poné en marcha un poco
de lo que junto aprendimos.