Los diablitos forman parte de la tradición de los managuas; sin embargo, existen en muchos departamentos del país aunque con variedad de vestidos y danzas. Los hay en Nandaime, Granada, Jinotepe, Masaya, y Chinandega.
En el caso de Managua, los diablitos tradicionalmente eran los copleros famosos en los años veinte según relata el historiador y folclorólogo, Bayardo Ortiz; cuyo canto en coro decía:
nosotros somos los diablos
que venimos de los infiernos
a llevarse aquellas suegras
que no quieren a su yerno.
El profesor Ortiz aclara que estos diablos copleros nada tienen que ver con los actuales diablos pintados con aceite negro que vemos bailando en las procesiones de Santo Domingo de Guzmán y que son uno de los mayores atractivos de la fiesta religiosa.
El especialista en tradiciones sostiene que el origen de los actuales diablos derivó en que algunos promesantes se inspiraron cuando vieron a los diablitos en el Barco de Santo Domingo, en los años cuarenta, estos estaban pintados de negro, usaban tapa- rrabos y llevaban flechas, entonces ellos lo tomaron de allí. Yo recuerdo a los diablitos en el barco, era niño y los vi, nadie me lo contó, mi padre me llevaba a las fiestas. Ellos lo toman de allí.
Luego comenta el folclorólogo que estos diablos son creación propia del pueblo, nacieron espontáneamente y fueron los promesantes los que les imprimieron su propio estilo. También dice que estos han sido retomados por chavalos que se dedican a vacilar a los promesantes, llenándolos de aceite negro. Lo malo es que los otros diablos, los copleros, han desaparecido, al igual que otros bailes como El Tinco, El Viejo Entaureteado y La Sirena, El Macho Ratón y La Vieja, Los Mangues o Damas, Los Moros y Cristianos, y Las Húngaras.